Reivindicar que las bibliotecas públicas son, y deben ser, centros para todas las personas, “no comercializables”, “no ideológicos” y “no censores”, fue el objetivo de la concentración que, convocada por la Asociación Navarra de Bibliotecarios (Asnabi), se llevó a cabo el mediodía del 23 de abril, aprovechando la celebración del Día del Libro, frente al Ayuntamiento de Pamplona, en Navarra (España).
En la cita se dio a conocer el manifiesto “Bibliotecas públicas para todas las personas, cuando todas somos todas” (“Herri liburutegiak denontzat denok den denok garenean”), a través del cual los bibliotecarios navarros denuncian “la actitud de injerencia en las funciones profesionales del personal de las bibliotecas públicas de Pamplona” y protestan “por la prohibición de adquirir determinados periódicos”.
Previamente a la lectura del manifiesto, sendas comisiones de Asnabi hicieron entrega de ejemplares del texto en el Parlamento de Navarra, el Ayuntamiento y el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra. Se hicieron copias del documento para que todos los representantes tengan acceso a él y conozcan las miles de firmas, entre apoyos de ciudadanos y entidades, que lo han suscrito hasta la fecha.
La concentración fue motivada, según los propios bibliotecarios, por “la injerencia en las funciones profesionales” que realizan, y que se han traducido en la prohibición de adquirir los periódicos Berria y Gara. Asnabi quiso de esta manera recordar en el Día del Libro “los problemas de censura” que se sufren en la actualidad.
En su manifiesto, los bibliotecarios dicen estar “alarmados” por la “triste” situación que se vive. “La alarma saltó cuando, allá por febrero de 2009, de la biblioteca pública de Barañáin desaparecieron (no por su propio pie) dos de los periódicos que acostumbraban a compartir espacio con el resto”, recogen en el documento. Y siguen denunciando que el motivo de la desaparición de dichos diarios “es que un ciudadano (en su calidad de concejal), al que esos periódicos no le acaban de gustar, lo decide así”.
“Las bibliotecas, mal que les pese a algunos ciudadanos, no rechazan”, defiende el manifiesto. “Están hechas de un tejido inusual, un tejido no comercializable, no ideológico, un tejido que se expande, un tejido no censor. Ahí radica su grandeza, en su permeabilidad y su infinita capacidad”, prosigue. Y al no permitírsele hacer valer estas cualidades que le corresponden por derecho, “la biblioteca púbica enferma”. Porque no respetar esa naturaleza “es como editar carnés de biblioteca de 1ª y 2ª categoría, como poner entre comillas el pública de la biblioteca pública”.
Fuente: Diario de Noticias