Entrevistas
Teresa DovalpageLa T de la tremenda Teresa Dovalpage

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Teresa Dovalpage, la escritora cubana que ha hecho de New Mexico su hogar, se convierte en noticia tras ganar un premio en España: Rincón de la Victoria (Málaga). Ha ganado la quinta edición del Premio de Novela Corta Rincón de la Victoria, dotado con 9.000 euros, por su obra El difunto Fidel”. Su sitio en la red es www.dovalpage.com.

Como las buenas noticias merecen ser siempre conocidas, me lanzo a preguntarle los pormenores a La Te —como la llamamos ya sus amigos—, y que de paso nos cuente de dónde saca tanta buena energía, porque es una de las personas más entusiastas y amistosas que he conocido. Detrás de su eterna sonrisa, de su voz de niña que no hubiera dejado de saltar la suiza, hay una escritora formidable que escribe con la agilidad de un duendecillo haciendo “maldades”. Esta T lleva en sí la mejor definición, la de tremenda escritora, capaz de sacarle chispas a cualquier tema. Por eso yo, curiosa, hago que me cuente los detalles de esta nueva novela, El difunto Fidel:

—La escribí —dice— a principios de año. La novela está basada en una obra de teatro que va a representar Aguijón Theater esta primavera. La obra se titula Hasta que el mortgage nos separe y trata de un agente de bienes raíces cubano llamado Fidel. Su idea principal, tal como la sugirió Rosario Vargas, la directora de Aguijón, era retomar la idea de La muerte de un viajante y adaptarla a las circunstancias de un inmigrante latino actual. ¿A quién se considera un hombre exitoso? ¿Por qué? ¿Qué significa en estos momentos lograr el American dream para un hispano? Como es natural, tratándose de personajes cubanos (y particularmente de uno que se llama Fidel), el tema de la política asoma la oreja en algún momento pero no es, ni mucho menos, el factor principal.

—Veo que te entusiasman los certámenes literarios, Teresa, y éste es el segundo en que participas, y ganas. ¿Has concursado en otros?

—He mandado varios manuscritos a distintos concursos, pero sólo en dos (el Herralde de 2006, en el que quedé finalista, y éste, Rincón de la Victoria, 2009) he tenido un resultado positivo. Claro que seguiré intentándolo. Es la ley de las probabilidades; mientras más obras envíes a certámenes, más posibilidades hay de que alguna resulte premiada. Así que ándale, a empaquetar manuscritos y a mandarlos al mundo para que vean la luz.

—Ya veo también que le han dado mucha cobertura en el periódico español. ¿Van a publicarla pronto? ¿Hay planes de viajar allá a recoger el premio?

—Sobre la cobertura, entre las ventajas de ganar un concurso está la divulgación inmediata que recibe la obra premiada. Cuando sacas una novela en condiciones “normales”, ésta compite por atención y publicidad con todos los títulos que ven la luz en la misma fecha, y que son miles. Pero al ganar un concurso (grande o chico, no importa) garantiza una publicidad especial, aunque sea de corta duración. La editorial Renacimiento va a publicar pronto El difunto Fidel, aunque no tengo la fecha exacta todavía. Y sí, ¡claro que me iré a Málaga a recoger el premio!

—Trabajas como profesora universitaria, viajas, das conferencias, tienes un hogar y tus animalitos. ¿Cómo te alcanza el tiempo para tanto?

—Gary, mi marido, me ayuda muchísimo en la casa y con los animalitos. Y en la universidad trabajo sólo a tiempo parcial, enseñando español y a veces dando algunos talleres de literatura y creación. Ahora vivo en Taos, un pueblo precioso al norte de Nuevo México y como no se puede decir que haya mucha vida social por esta zona, me queda bastante tiempo para escribir.

—Eres una persona muy optimista, siempre feliz y sonriendo. ¿Eres creyente en Dios? Explícame un poquito, por favor.

—Sí, soy creyente. Rezo con frecuencia, aunque no voy mucho a la iglesia, y creo que existe un poder superior que siempre me oye cuando llamo a su puerta. 

—¿Vamos a reírnos leyendo El difunto Fidel o qué?

—Espero que sí, porque tiene mucho de lúdico. Digo, al menos ésa fue la intención original... Aparece un gato negro, peludo y bastante impertinente, aunque en la obra de teatro me temo que este “personaje” presente algunos problemas para llevarlo al escenario. Rosario Vargas me decía que iba a ser difícil encontrar a un gatito que aceptara direcciones escénicas. Creo que la cosa se resolverá usando un peluche, no sé. Pero sí, espero que la novela haga reír a los lectores... y los ponga a pensar también.

—¿Nuevos libros?

—Estoy trabajando en una novela corta en que vuelvo a lidiar con un personaje de Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004) y lo mezclo, descarada que soy, con Blanche DuBois. Y desde luego, seguir con el teatro porque ése es un bichito que cuando se te mete en la sangre ya no te suelta.