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Poemas

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Big bang

El universo se hincha.

Severo Sarduy

años décadas siglos
buscando la redonda respuesta
en las fórmulas de un incendiado insomnio
reunido en el mechón de preguntas amarillas

¡cuánto tiempo perdido!
remontando los signos de la víbora
sudando los vapores británicos
encasquetando las antologías del acero
trepando el presuroso ciberespacio
desnudando el cuello de las raíces cuadradas
buscando esposos sin rostro para las hipotenusas solteronas
colando el azar de las flemáticas ecuaciones alcoholizadas

para descubrir en el centro de la soledad
              atado a las raíces de la noche
              sumido en la cama de la omisión
que el final de un beso
es el inicio de todas las cosas

 

Extraño

y pensar que un día fuimos seres extraños
viéndonos extrañados a los ojos
en el contorno de la desnudez
y de los dientes extranjeros

y después aparecimos extrañamente
delineando la extraña curvatura de la sábana
en los bosquejos de lo próximo
y del ahora pendiente

y hoy sospecho que no soy un extraño
en el molde cansado de tu puerta
como tampoco sos una extraña
en el cotidiano refugio de mi olfato

                            y a pesar de todo
                            tu presencia se extraña tanto
                            como extraño tus ausencias

 

En la hora del rayo

Un rayo no cae nunca
en el mismo lugar.

Andrés Calamaro.

me moldearon como un rayo insólito /
bajo mis pies todo perecía
tocado por el fuego

en un cruento pestañeo
azucé a la noche junto a un balcón
y observé con la punta luminosa de mi ojo
el puntual desembarco de tus piernas

descendí ahí con la rapidez de la pasión
y caí de nuevo en el mismo lugar
como un rayo prodigioso

tu corazón era un largo valle
donde crecía un espumarajo
para poner a correr mi corazón

 

Pequeño poema que nos prometió la mañana

la mañana arrancó
como un pequeño motor para la historia

afuera es posible recoger con manos sencillas
las cosas más bellas del mundo:
tu mirada recostada en el atardecer de un día que pasa
el gracioso misterio de la punta de tu nariz
tus dedos creando un aire blanco
el rocío que corretea en tus pies desvestidos
tu caricia sujetando la coyuntura de mis dedos
y especialmente tu vientre
                             tu vientre
                             tú: vientre

tu descalzado vientre por donde asoma su cara
un sol de espumas