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Muere el músico colombiano Rafael Escalona, el juglar del vallenato
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La muerte lo alcanzó sin que pudiera recuperar los derechos de autor de sus canciones, que había cedido años antes a una disquera.

El músico colombiano Rafael Escalona, el célebre compositor de “La casa en el aire” y “El testamento”, quien falleció la tarde de este 13 de mayo en una clínica bogotana unos días antes de llegar a los 82 años, fue el “juglar mayor” del vallenato, ese aire musical de la costa caribeña colombiana.

Rafael Calixto Escalona Martínez nació en la localidad de Patillal del norteño departamento del César el 26 de mayo de 1927 y fue el séptimo de nueve hermanos. El maestro Escalona, como era conocido, se consideró en alguna ocasión como el “cronista del vallenato”, desde los lejanos años en que su padre, Clemente Escalona, le leía historias periodísticas y él, entonces, creía que “podía hacer lo mismo pero (no escritas) cantadas”.

Su primera canción data de febrero de 1943, a la que siguieron decenas, tras recoger historias cotidianas de su región. Desde entonces, y según algunos de sus biógrafos, su obra creció así como su fama de “músico, parrandero y mujeriego”, en virtud de la cual fuentes familiares han señalado que llegó a tener 36 hijos.

“Escalona es un mosaico pintoresco y lleno de gracia que narra las historias, las costumbres y chismes de su tierra, según ocurre en ‘La patillalera’, ‘La custodia de Badillo’, ‘El villanuevero’, ‘El general Dangond’ (...). Pero también deja testimonio de sus amores y dolores, como en ‘La historia’, ‘Honda herida’, ‘La brasilera’, ‘Dina Luz’ (...)”, recuerdan los biógrafos.

Agregan que fue un “versificador preciso y compositor sorprendente”, y “en sus mejores cantos aparecen dosis magistralmente medidas de humor y poesía”.

Las historias cantadas de Escalona salieron de Valledupar, capital del César, en los años ’50, “pasaron al repertorio internacional y a la televisión en los ’80 y sirvieron en los ’90 para producir impacto en el mercado de discos y conciertos de América y Europa, de la mano de Carlos Vives”.

Su nombre fue incluido en Cien años de soledad entre los personajes de Macondo (“...los cantos de Rafael Escalona, el sobrino del obispo”), y el propio Gabriel García Márquez lo consideró siempre uno de sus mejores amigos. El Premio Nobel de Literatura lamentó el fallecimiento del compositor, que le causó una “profunda tristeza”, según el diario colombiano El Tiempo.

También fueron grandes amigos del compositor el ya fallecido ex presidente Alfonso López Michelsen, decenas de periodistas, músicos y políticos. Con López Michelsen y con la llamada “Cacica”, Consuelo Araújo Noguera, fundó el Festival de la Leyenda Vallenata en 1967, que desde 1968, y sin interrupción alguna, se celebra anualmente en Valledupar.

En la costa caribeña colombiana suenan a diario los conjuntos musicales que, con sus instrumentos básicos, representan el mestizaje racial: el acordeón europeo, la caja africana y la guacharaca (una caña metálica con estrías) que utilizaban los indígenas precolombinos. Esos instrumentos pusieron la música a las decenas de piezas de Escalona.

El periodista y escritor Daniel Samper, otro de sus grandes amigos y biógrafos, señalaba hace algunos años que Escalona fue un “coleccionista de navajas y amigo de sus amigos”. Samper anotaba, en un perfil del músico, que en Bogotá, ciudad en la que Escalona vivió los últimos 25 años, “seguía siendo enamoradizo, sentimental y de lágrima floja”.

Escalona murió de una insuficiencia cardíaca tras sufrir una recaída en su estado de salud, por la que estuvo internado en la Clínica Santa Fe, en la zona norte de Bogotá, desde el pasado 4 de mayo. La muerte lo alcanzó sin que pudiera recuperar los derechos de autor de todas las canciones que compuso durante su vida.

El maestro perdió tales derechos por contratos que firmó en 1999 y otro en 2001 con Discos Fuentes, estipulando una cesión a la editorial Edimúsica hasta 2024, a cambio de un préstamo, o anticipo de regalías, de 150 millones de pesos, del cual todavía se le debían, al morir, 80 millones.

El compositor instauró una tutela en la Corte Constitucional de Colombia en la que exigía a Discos Fuentes liberar sus obras para volverlas a negociar, para que le terminaran de pagar los 80 millones de pesos de regalías que le adeudaban, pero la tutela fue denegada tanto en primera como en segunda instancia.

Según la gerente jurídica de Discos Fuentes (Edimúsica), María Victoria Galeano, la firma le ha dado a Escalona 300 millones de pesos en anticipos y durante 2007-2008 él recibió 20 millones.

Fuentes: EFEWikipedia