por Raúl Bareño (desde Montevideo)
El escritor uruguayo Mario Benedetti murió este 17 de mayo en su casa de Montevideo a los 88 años. El velatorio será este lunes desde las 9 horas en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. El autor falleció en su hogar, once días después de haber sido dado de alta del hospital donde estuvo internado para ser tratado de una enfermedad intestinal crónica.
“Nos quedan para siempre sus libros y su conducta. Esa integridad, hoy la literatura universal siente un desgarro por este uruguayo sencillo. Tal vez el mensaje más profundo que nos deja es que el olvido está lleno de memoria”, dijo a los periodistas el director de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo, Mauricio Rosencof.
El velatorio será este lunes desde las nueve horas en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. “Fue un pilar de las instituciones en este país a través de su literatura, su conducta, su energía y su coraje”, explicó Rosencof. El entierro de sus restos será el martes en el Panteón Nacional del Cementerio Central, el más tradicional de Montevideo.
Benedetti nació en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó, en 1920, y entre sus obras más destacadas se encuentran Gracias por el fuego (1965), los cuentos de Con y sin nostalgia (1977), los poemas de Viento en el exilio (1981) y piezas teatrales como Pedro y el capitán (1979).
“La obra de Benedetti forma parte de la literatura hispana, sin dudas. No hay cantor que no haya interpretado sus poemas. El Estadio Centenario vibró con el canto de sus poemas por parte de Los Olimareños. Él es un poeta uruguayo que dejó reflejado en su literatura la estructura profunda de la identidad nacional”, dijo Rosencof.
El escritor había estado internado cuatro veces en los últimos meses por diversos problemas de salud. Su primera hospitalización fue en enero de 2008 a raíz de una enterocolitis que le causó deshidratación. La segunda fue dos meses después por problemas respiratorios y sufrió una tercera internación en mayo por una descompensación general. La última fue desde el pasado 24 de abril hasta el 6 de mayo. Ese día recibió el alta médica y fue trasladado a su domicilio tras casi dos semanas internado por su enfermedad intestinal crónica.
Su obra
Benedetti, poeta, novelista, cuentista, ensayista, dramaturgo y crítico, fue el más prolífico exponente de la literatura uruguaya con títulos traducidos a varios idiomas.
En agosto de 2008 editó Testigo de uno mismo, escrito en verso, un libro más introspectivo y alejado de su habitual compromiso sociopolítico.
Actualmente trabajaba en el poemario Biografía para encontrarme, género con el que se sentía “más cómodo”, según confesó en una entrevista con la Asociación de la Prensa Extranjera en Uruguay. Autor de decenas de libros, Benedetti recibió numerosos premios literarios, entre los cuales el Premio Internacional Menéndez Pelayo en 2005, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999 o el Premio Iberoamericano José Martí en 2001.
En sus novelas Benedetti exploró la naturaleza humana y retrató a la clase media, en particular a los burócratas, y en muchas ocasiones sin eludir ni disimular su compromiso político con los movimientos de izquierda.
Doctor honoris causa de universidades latinoamericanas y europeas, el fallecido escritor estudió en el Colegio Alemán y luego en un liceo público, terminando sus estudios secundarios en forma libre debido a las dificultades económicas de su familia, que le obligaron a trabajar desde los 14 años.
Su primer trabajo fue en una casa de repuestos para automóviles donde se desempeñó como cajero, contable y vendedor. En 1939 se trasladó a Buenos Aires y permaneció allí hasta 1941, cuando regresó a Montevideo para obtener un puesto de funcionario público.
En 1945, año en que editó su primer libro de poesía, La víspera indeleble, Benedetti se integró al semanario Marcha, del que fue director literario desde 1954 y donde escribió hasta 1974, cuando el periódico fue clausurado por el gobierno de facto de la época.
A partir de 1949 codirigió Número, una destacada revista literaria de la época. En 1964, cuando ya había publicado sus célebres Poemas de oficina (1956) y su primera novela, Quién de nosotros (1953), trabaja como crítico de teatro y codirector de una página literaria en un matutino y colaboraba como humorista en la revista Peloduro.
En ese entonces fue designado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, en Montevideo.
Casi toda su obra poética está reunida en Inventario, libro publicado por primera vez en 1963 y reeditado en varias oportunidades. Entre sus novelas se destacan La tregua (1960), Gracias por el fuego (1965), El cumpleaños de Juan Ángel (1971, escrita en verso), Primavera con una esquina rota (1982), La borra del café (1992) y Andamios (1996).
Además de escritor, Benedetti fue dirigente político del Movimiento 26 de Marzo, que fundó en 1971 junto con el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, y fue representante en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio, actualmente en el gobierno.
Exiliado durante la dictadura uruguaya (1973-1985), el escritor residió en Argentina, Perú, Cuba y España, regresó a Uruguay con la restauración democrática y desde entonces residió alternativamente en Madrid y Montevideo hasta la muerte de su esposa, Luz López Alegre, con quien contrajo matrimonio en 1946.
Luz, a quien conocía de niña, fue su gran amor y compañera de vida. “Tardé seis años en decírselo y ella un minuto y medio en aceptarlo”, contó alguna vez Benedetti, quien además explicó que “casarse con alguien que lleva la luz y la alegría en su nombre parece una buena inversión”.
Tras el fallecimiento de su esposa en abril de 2006, Benedetti se instaló definitivamente en Montevideo, luego de donar parte de su biblioteca personal al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante (España).
Sepelio de Benedetti es asistido por miles de uruguayos
Desde primeras horas de la mañana de este 19 de mayo, ciudadanos anónimos aguardaron pacientemente la larga fila y pasaron incesantes ante el féretro —sin símbolos religiosos ni banderas de ninguna índole— del que fuera una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX, Mario Benedetti.
Al pie del féretro se acumularon durante la fría y húmeda jornada de luto, que arrancó a las nueve de la mañana, ramos de flores y pequeños obsequios y escritos que la gente dejó en memoria del poeta. Entre todos ellos destacaron lapiceros que algunos ciudadanos dejaron para cumplir uno de los deseos del escritor, quien en una ocasión pidió “por favor” que cuando muriera no se olvidaran de su bolígrafo.
También acudieron personalidades de la cultura y la política del Uruguay, entre ellos el presidente, Tabaré Vázquez, que fue uno de los primeros en rendir homenaje al escritor y dar el pésame a familiares y amigos. “Una persona como Mario nunca muere”, dijo escuetamente el mandatario a los medios al salir del Palacio Legislativo.
También acudió el vicepresidente, Rodolfo Nin, y los postulantes presidenciales de la gobernante coalición de izquierda Frente Amplio, de la que Benedetti fue fundador en 1971, Danilo Astori y José “Pepe” Mujica.
Los elogios para Benedetti llegaron de todos los estamentos del Uruguay, empezando por sus amigos, como el cantautor Daniel Vigletti, quien destacó que “Mario siempre fue un hombre comprometido, que se jugó por sus ideas, dentro del Uruguay y en el exilio, y defendió los derechos humanos hasta el último día de su vida”.
“Hoy al paisito, como tan cariñosamente le decía Mario a Uruguay, se le cae una lágrima de luto”, agregó el músico.
El rector de la Universidad de la República, Rodigo Arocena; el coordinador de la principal central obrera del país, Juan Castillo; el viceministro de Educación y Cultura, Felipe Michelini; varios de sus colegas escritores y las embajadoras de España y Cuba, Aurora Díaz-Rato y Marielena Ruiz Capote, entre otros, se mezclaron con ciudadanos de todas las edades para rendir homenaje a quien fue considerado un símbolo comprometido de la literatura iberoamericana.
“Vivió y encarnó la identidad igualitaria del Uruguay, pese a ser uno de los más grandes creadores que tuvo el país”, dijo Arocena. “Cuando me enteré de la noticia, me vino a la memoria una reunión que hicimos en Holanda entre uruguayos emigrados en la que Benedetti, ya famoso, nos acompañó durmiendo en el suelo en una casa prestada para hablar como uno más de los esfuerzos por recuperar la libertad y la democracia”, agregó.
El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), del que Benedetti fue un severo opositor, afirmó que el poeta fue autor de “una literatura pura” que introdujo “al hombre común” como protagonista de la poesía. Además, subrayó el “mérito” de Benedetti por haber incorporado al gran público a la lectura de la poesía, especialmente a los jóvenes.
Otro de los grandes amigos del escritor, el ensayista Eduardo Galeano, condensó su visión de Benedetti en una escueta línea: “Este poeta estaba lleno de gentes. Y ahora continúa en todos sus muchos queridos querientes”. El autor del célebre libro Las venas abiertas de América Latina insistió en no querer “palabrear” el dolor y preferir expresarlo a través del “silencio”.
Fuente: EFE