Desde el signo que me nombra
Lilia Boscán de Lombardi
Poesía
Ediciones de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica)
Serie El Aleph
Maracaibo, Venezuela, 2008
ISBN: 978-980-6503-80-9
200 páginas
No te reconozco
en este aire desmedido,
en la turbia corriente de la vida,
en este ir y venir de la lluvia desolada.
No encuentras el lugar;
predicas el silencio,
una nube crece
como palma del desierto,
cubre los ojos,
desata los lamentos,
sólo el amor
se salva del naufragio.
Latidos de la noche
en los pasillos de luna,
una gota intermitente
derrumba las paredes,
crujen las ataduras,
la vida se desliza
como un río de llamas
que nace en la penumbra.
Sueñan los dioses
en las esferas de mármol,
una brisa se posa
en los pliegues del vestido,
ojos vacíos
en el péndulo del tiempo,
instantes de vida
piedra de eternidad.
Cuando regresan los pájaros
en tu mirada se agita
un canto de agua y de piedra
y el bosque es como un santuario
en la noche que me besas.
Frágil textura,
distinta forma de sentir
en la simiente de la duda,
la hierba se humedece
al contacto con los astros,
yo avanzo cautelosa
antes de convertirme
en ola pasajera
que se funde con la arena.
Conozco el lugar;
el sitio distante
de tus huidas insensatas,
conozco el más allá
de la quimera
y el ala efímera
de tu costado.
Gotas de amanecer
en los ojos cerrados,
las nubes
se alejan descalzas
como un cortejo
de flores azules.
Un rayo de luz
dibuja mi rostro dormido.
Vasijas de barro,
tierra de pergaminos,
el viento arrastra
el lamento de los muertos,
frente a la montaña herida
el mar continúa llorando.
Hilos de miedo
nacen de la noche,
las sombras se alejan
por las calles inclinadas,
unas luces se cruzan
en los rostros derrotados.
Claroscuro vital
en la sonata de los días,
las notas se quiebran
en los dedos del pianista,
piel finita
que intuye la hecatombe.
Confusión de pensamientos,
remolino de imágenes
que nacen del abismo,
fragmentos de sueños
como astillas delirantes,
resbalan sin sentido.
Laberinto de los sueños,
fragmentos de los espejos,
imágenes sin tiempo
se deslizan en el agua,
se pierden en el abismo
cuando intentas alcanzarlas.
Cuando la vida se apaga
las almas se alejan solas,
vuelan a la deriva,
se van llorando de pena.