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Muere en Maracay el poeta y cantor venezolano Otilio Galíndez
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El poeta y cantor venezolano Otilio Galíndez murió a los 73 años de edad la noche del pasado sábado 13 de junio en su residencia en Maracay, Aragua, donde residía desde 1974. Sus restos fueron velados por sus hijos Sergio, Manuel, Tania y Margarita, y sus hermanos Jesús y Mercedes Galíndez, en la funeraria La Mansión del Señor en El Limón, donde se apersonaron amigos de la familia y personalidades de la cultura venezolana.

Autor de conocidas canciones que forman parte del repertorio tradicional venezolano, como La Restinga, Caramba, Mi tripón, Allá en la tierra, Pueblos tristes y la célebre Flor de Mayo, Otilio Galíndez había nacido en Yaritagua, Yaracuy, el 13 de diciembre de 1935, y desde niño su vocación musical quedó plasmada en su habilidad para el canto y la interpretación del cuatro.

Muy joven llegó a Caracas y trabajó como limpiabotas y vendedor de billetes de lotería. Transcurrida su adolescencia le corresponde cumplir con el Servicio Militar, durante el cual compone sus primeras obras, que luego descarta, por considerar que no tenían fuerza poética ni melódica. En 1957 ingresa como empleado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde pasaría a forma parte del Orfeón Universitario.

Gran lector, Galíndez trabajó como corrector de textos para reconocidos economistas y otros profesionales, oficio que, según su amigo, el también músico Raúl Delgado Estévez, “sólo podía hacer gracias a haber leído gran variedad de textos, desde Marcial Lafuente Estefanía y sus historias de vaqueros que cargaba en el bolsillo, hasta Cervantes y Kafka”.

Durante su paso por el Orfeón Universitario, Galíndez se codeó con destacados músicos como Antonio Estévez, Inocente Carreño y Modesta Bor, de quienes se dejó influenciar. Organizó junto con amigos un grupo de parrandas al que llamaron “Los Piratas”, iniciativa que dio origen a las primeras producciones navideñas de Otilio Galíndez.

Según la investigadora Yimari Deroy de Nazco, la obra de Otilio Galíndez es considerada una pieza trascendental dentro de la música popular venezolana, no sólo por la sencilla poética utilizada para describir la cotidianidad que para muchos pasa desapercibida, sino también porque “a través de sus composiciones se conoce, en forma musical, la geografía nacional”.

Hugo Álvarez Pifano escribió que Galíndez fue el creador “de una música fina, que juega con el secreto de la palabra y la energía envolvente de los ritmos. Sus piezas tienen casi siempre una sutil intención social, es el poeta que clama por quienes están tristes, por los niños indefensos y por los pobres”.

Entre sus temas predominaron las canciones navideñas, los aguinaldos y las parrandas, que lo dieron a conocer en el repertorio venezolano, pero también compuso obras adscritas a ritmos como el vals, el bambuco, el galerón, el pasaje, la canción de cuna, las tonadas, el merengue, el joropo y el danzón. Sus canciones han sido interpretadas por reconocidas figuras de Venezuela, como Simón Díaz, Lilia Vera, Soledad Bravo, Morella Muñoz, Jesús Sevillano, El Cuarteto, Ensamble Gurrufío, Biella da Costa, Esperanza Márquez, Cecilia Todd e Ilan Chester, así como la mayoría de las corales del país, y cantores internacionales como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Mercedes Sosa.

Fuentes: El Cuatro VenezolanoFolkloreandoRNVTal CualUneyVenezuela Analítica