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Hija del sol
Extractos

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Bendecid al Señor, sol y luna:
estrellas del cielo, bendecid al Señor.
Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío:
todos los vientos, bendecid al Señor.
Bendecid al Señor, el fuego y el calor:
frío y calor, bendecid al Señor.
Bendecid al Señor, rocíos y escarchas:
hielo y frío, bendecid al Señor.
Bendecid al Señor, hielos y nieves:
noches y días, bendecid al Señor....

Bendecid al Señor,
ballenas y todo lo que vive en el mar:
todas las aves del cielo, bendecid al Señor.
Bendecid al Señor, todos los animales y ganados:
bendecid, hijos de los hombres, al Señor

Daniel

Hija del sol

Oh hija del sol, pasas el desierto sin una gota de agua, pasas los campos sin comer. En la noche, el agua del cielo te da de beber. Y en el alba el sol te alumbra.

 

Hija de la luna

Oh hija de la luna, en la noche tus ojos brillan como las estrellas. En el día te echas sobre las flores, y el arco iris se alumbra al verte. Los pajaritos te siguen hasta la noche.

 

Hija de la noche

Oh hija de la noche, dejas caer en cada niño una lluvia de arena, y el sueño se hace grande. Cierras cada flor, y la luna aparece entre las estrellas.

 

Hija del fuego

Oh hija del fuego, duermes en un volcán. Cuando te despiertas, el volcán erupciona. Te paras al pie de unas cataratas. Y con el tiempo te mueres con las lágrimas de la lluvia.

 

Hija de la sombra

Oh hija de la sombra, te paseas por el cementerio, dejas caer tus lágrimas en cada tumba. Y en la noche te vas con los espíritus de los muertos.

 

Hija de las rocas

Oh hija de las rocas, tus fuerzas son las de un monte. Tus heridas no dañan. Tus promesas no se rompen, pero no tienes corazón. Pasas tus días en la playa hasta que una ola te hunda en las profundidades del mar.

 

Hija del ecuador

Oh hija del ecuador, no sabes de quién eres, a quién perteneces. Caminas sobre la línea ecuatorial, sobrevives al calor y al frío. Te vas con las esperanzas de encontrar lo que buscas. Caminas día y noche, pero te cansas y mueres sin ver la primavera. Ahora perteneces al cielo.

 

Hija de la tierra

Oh hija de la tierra, tus pelos son de humo, tu ropa de lava. El poder de tus ojos es tan fuerte que con una mirada transformas a la gente en piedra. Duermes en el centro de la tierra, cuando despiertas provocas un terremoto.

 

Hijas

Oh, mis sueños son profundos. Cuando me levanto por la mañana, la hija del sol aparece en mi ventana. Salgo de mi casa y camino en el bosque, en el horizonte veo a la hija de los árboles, un rayo de sol la alumbra. Camino lejos hasta llegar a un jardín, a lo lejos veo a la hija de las plantas recogiendo hojas de té. Paso por un caminito y llego a un ojo de agua. La hija de los animales ahí se encuentra cabalgando en un león. Me marcho, cansada me echo en la hierba, y miro el cielo limpio hasta que aparezca la hija de las nubes, dejando caer sus lágrimas. Pero llega la hija del viento, empujando a la hija de las nubes. Al final la hija de la paz, pone fin a esta batalla. Y yo continúo mi camino, llego a una playa desierta. Contemplo el mar, veo entre dos olas: ¡a la hija del mar!, seguida por tres sirenitas. En un barco visito el mar, miro peces azules, conchas y más lejos miro a la hija de los peces durmiendo sobre una medusa. Llego a unas islas donde se encuentran unos loros cantando canciones a la hija de las islas, que baila de alegría. Me voy en mi barco y regreso a la playa, cuando pongo pie en tierra, ahí encuentro un palacio, ¡un palacio de oro! Entro en él y contemplo sus muros llenos de diamantes. Abro una puerta, y veo un trono, en él está sentada la hija de los tesoros.

Los poemas guardan su secreto.