El buen ejecutivo
son las nueve horas son
todos listos / y atención
mirad arriba y a la derecha
qué buena esta presentación
gráficas y sinuosas líneas
bajan / suben / bajan
qué mala está la situación
interés en rostro / al orden señor
primero te sentabas enfrente
cara limpia / falda estrecha
chaqueta corta / pañuelo de seda
qué sosiego para mi visión
números negros números rojos
extraña manía de darles color
con éste llegamos justo justito
con éste otro quizás pueda ser
luego te sentaste a mi izquierda
a tres pasos de mi posición
ya no podía verte / qué penita pena
no procede / qué triste reunión
deberías sentarte a mi derecha
emplazar caras de preocupados
sonreír en nuestros pensamientos
y por debajo de la mesa
estrechar nuestras manos
Cretinos de oficinas
Santa paga toca y palpo
aloas para este fin de mes
hoy se suma mi aumento
generoso mi jefe, ya vez
con su metro cincuenta
qué alto y hermoso es
plata y dinero yo quiero
ni se quivoquen ni piensen
no es para vestir ni comer
necesito urgente que celen
al necio y cretino de al lado
al envidioso de mi vecino
y a mi vil cuñado también
dinero y plata yo tengo
y en una caja muy grande
de un metro y pico más tres
el gran regalo compraré
ayuda y transporte pediré
al gran amigo de al lado
al venerable de mi vecino
y a mi buen cuñado también
¡ay! que entusiasmo tengo
cuando lo vea mi santa
con sus zapatillas nuevas
qué feliz será mi mujer
Recuerdos de mi calle
Por las noches aún sueño
mi calle, mi montevideo
en cualquier tórrido verano
con aceras sucias y desiertas
plataneros altos y frondosos
brisas lánguidas y secas
entre hojas que gimen
encima de mi vereda
sentado en mi vieja puerta
aún me contemplo
una juventud inquieta
la soledad en ronda
un soñador quimérico
de vivencias ceñidas
en un marco inocente
cuatro y pico de la tarde
un domingo somnoliento
tarde silenciosa y abatida
por lejanos pensamientos
nostalgia y un retrato roto