Un ejemplar del poemario Perito en lunas, del español Miguel Hernández (1910-1942), será depositado en la luna por la firma estadounidense Celestis durante la próxima misión espacial, proyectada para 2011, en atención a la solicitud hecha por la Fundación Cultural Miguel Hernández.
“El poeta llegó a denominarse a sí mismo como lunicultor”, declaró el filólogo y miembro de la Fundación, Aitor Larrabide, quien explicó que la solicitud de esta propuesta fue formulada el pasado año con motivo de los preparativos del centenario del nacimiento del poeta oriolano, fijado en 2010. “Aunque la llegada del poeta a la Luna tendrá lugar un año después, el hecho de que sus poemas estén allí evidenciará la relación que el poeta oriolano mantuvo con el astro lunar”, manifestó Larrabide.
El propio Hernández se definía como perito en lunas ya que, para él, la luna simbolizaba la vocación poética, la fecundidad y la exaltación de la vida. Por ello, eligió como título de su primer libro de poemas, escrito en estrofas de octava real y editado en 1933, el significativo nombre Perito en lunas.
La relación del poeta con la Luna también queda patente en la exposición “Perito en lunas”, en la Universidad Miguel Hernández de Elche, Alicante, donde se recogen fotografías de las lunas del Sistema Solar ilustradas con los versos del poeta.
“La Luna simboliza la inspiración durante toda su producción”, explicó Larrabide, quien matizó que este astro pasa de ser “compañera del poeta, inspiradora de versos” a “una mucho más rica con más símbolos, cuando el poeta ya ha vivido”.
“Estamos encantados de incluir a Miguel Hernández en nuestra próxima misión a la Luna”, afirmó Charles M. Chafer, presidente y fundador de Celestis, compañía especializada en realizar este tipo de homenajes. En 1998, a petición de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (Nasa), Celestis ofreció una cápsula de vuelo lunar a la familia y amigos del legendario astrónomo y geólogo planetario Eugene Shoemaker.
La cápsula se adjuntó a la nave “Lunar Prospector” de la Nasa, la cual, tras terminar su misión, impactó intencionadamente contra el polo sur de la Luna, por lo que Shoemaker se convirtió en el primer habitante de la Tierra cuyos restos descansan sobre otro cuerpo celeste.
La firma estadounidense lleva más de una década ofreciendo cuatro tipos de servicios funerarios en el espacio. El primero es el vuelo espacial de las cenizas con retorno a la Tierra, y cuesta desde 695 dólares por un gramo de cenizas de una persona hasta 2.085 por 14 gramos de cenizas de dos personas.
Los servicios restantes son el de órbita terrestre, con el que los restos son liberados en la órbita de la Tierra por precios que oscilan de 2.495 a 7.485 dólares; el servicio lunar, donde los restos son depositados en la superficie de la Luna, con precios de 9.995 a 29.985 dólares, y el servicio Voyager, que lanza los restos al espacio profundo, de donde continuarán su trayectoria por sí solos hasta abandonar el Sistema Solar, oscilando sus precios entre los 12.500 y los 37.500 dólares.
Fuentes: Celestis • EFE