Treinta y tres años después del rodaje de El desencanto, una impactante película de Elías Querejeta y Jaime Chávarri sobre el poeta Leopoldo Panero y su familia, se acaba de rodar en Astorga y Madrid el largometraje Los abanicos de la muerte, que complementa a aquella cinta, y cuyo preestreno tendrá lugar el próximo 11 de septiembre en el marco del XII Festival de Cine “Ciudad de Astorga”, que se celebrará entre el 2 y el 12 de septiembre.
“En El desencanto fueron la viuda y los hijos del poeta quienes narraron sus vivencias, y recuerdos, y ahora la voz la recobra el propio escritor”, dijo el poeta y cineasta Luis Miguel Alonso Guadalupe, quien dirige este trabajo de hora y media de duración producido por Arce Producciones.
Para Alonso Guadalupe, El desencanto (1976) fue la película de la Transición española, pero en ella las diferencias familiares no permitieron llegar a conocer en profundidad al propio escritor. Por ello, Alonso Guadalupe —director también del Certamen de Cortometrajes “Ciudad de Astorga”— ha programado para este año un festival que además de homenajear a los responsables de El desencanto profundizará en el análisis de la figura de Leopoldo Panero (Astorga, 1909; Castrillo de las Piedras, 1962).
El rodaje ya se ha realizado en Astorga y Madrid, en lugares que también aparecen en la película de Chavarri: “En Madrid, hemos rodado en el Retiro; en la calle Ibiza, donde estaba la vivienda, y en el Palace, en cuyo cine se estrenó la película hace 33 años”, señaló el director del nuevo filme.
“En Astorga también hemos rodado en el Palacio de Gaudí, en la Catedral, en la antigua vivienda del escritor, en la zona del Teleno, el Casino, el Jardín de la Sinagoga, el Ayuntamiento y en las calles centrales, por las que paseaba el poeta”, agregó. El equipo también ha estado filmando en el cementerio de Astorga, donde reposan los restos de Panero y de su hijo Michi (1951-2004).
El largometraje intenta “rehabilitar la figura de Leopoldo Panero como poeta, y para ello recurre a quienes hicieron El desencanto, a estudiosos de la figura del poeta y a gentes de Astorga que le conocían y que conocieron incluso las secuelas que tuvo en la ciudad la mala imagen que dieron los familiares en la película”, según Alonso Guadalupe. “Le damos la palabra al ausente, a quien no pudo hablar”.
Para el director de la nueva película, no se está haciendo un “contra-desencanto”, sino “algo complementario, donde bucearemos en el propio Panero, con unas pinceladas sobre el poeta, lo que escribió, sus versos y poemas, su vida, su etapa comunista y su prisión...”.
“Nos gustaría que, en el futuro, quien vea El desencanto cuente con este trabajo como complemento, con más información y con una visión nueva, treinta y tres años después”, agregó.
En la película se saca a la luz la propia voz de Leopoldo Panero, con poemas conservados en Radio Popular de Astorga; y también aparecen por primera vez imágenes grabadas del propio Michi Panero, de unos tres años antes de morir el inconformista vástago de la familia. El título del largometraje “era el que Michi Panero pensó para El desencanto”, informa Alonso Guadalupe.
Ese título —añadió— es una metáfora: “La película es como un abanico en el que los palos son los testigos y la tela es la propia urdimbre de la vida del poeta, al que tratamos de conocer más a fondo”.
Fuente: EFE