Letras
Comunicando

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Para LD

Espericoponzio me advirtió que no se me ocurriera terripodiar a la vecina porque ella se esfonipeaba por cualquier cosa, especialmente si estaba prequillonada con tantas y tantas arrecojonadas como en su mundo han sido. Ella y el toxicabroncio del marido arman sus rumbas y se caen a birras primero y después a empujones y cachetadas para luego resolver sus diferencias apuchirrañándose ahí mismo en la acera, en chorcitos, mientras lavan el carro.

Sin embargo, yo traté de unicomentizar bien la situación antes de proponerme un plan que contempla la castramagicación y el rollo sociocultural, así como los darmanantes que nos enseñó el brother superstar que sermoneaba en arameo.

Hasta ahora he logrado poco, pero sigo en mi empeño de devolver regatón por Carmina Burana a ver si logro endoparvulizar nuestra incompatibilidad sonora. Anoche, después de quince años soportando cuatro estruendos por semana logré rexilafogarme un poco, de tal manera que me ha sido posible enfocometizarme en lo que hago. Ya no me encovenitamidó, por ejemplo, que a las cinco y media de la mañana largaran las mañanitas esos mariachis colombianos que contratan cuando alguno de ellos (hay ¡ay! trecicopotocientos viviendo ahí) está de estanochetanpreciosa. Terminaron como a las diez de la ñamana, después de no sé cuántos vallenatos cornuguayabaos.

Pero estoy mejor, como puedes observar. Creo que es porque me he intermariquizado un poco con los consejos de Espericoponzio y su teoría de la pende-ciencia, la diplomatique y todo eso, sin embargo no he logrado conchutraponiar la incompatibilidad sonora lo suficiente como para evitar que las introarrefucheras que me genera la salsa erótica de las tres y media de la tarde a todo dar, deje de incordimetifar mi sistema límbico, logrando así descoyectibrujar mi hemisferio derecho.

Ayer un equipo con cornetas multijodedorales que instalaron en la queeslibre, verdaderamente por pajuelimebolismo genitoinvoluntario se quedó pegado en un regatón, donde una jovencita pedía a quejigrutos aceitosos y a toda mecha que su papi le dieramásduroporatrás. Ahí fue cuando pude apreciar el karmikásico arte mientras mecía adelante y atrás mi zona pélvica y dejaba de pensar en tantas pendectualidades hasta lograr la absoluta necromicrosporización que ahora he logrado.

Ha sido esta mixtugafización pajuelística lo que me ha permitido comunicarme translexicónicamente con mis próximos. De esta manera he logrado avanzar a mi meta de convivepana, con lo cual tengo esperanzas de que carpe diem pueda qualque giorno encontrar los verbos y las metafugacidades que requiere este oficio que llaman solitario.