Sala de ensayo
El corrido, xilografía de Isabel Villaseñor (1930)Sobre el corrido mexicano

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Al maestro Paulino Vargas Jiménez.
Esperando que un día la historia le haga justicia.

Hay unos que roban mucho,
y luego huyen muy lejos,
validos de fuero y mando
y de que nos creen pendejos.

Hay otros que nos saquean
y con sus deudas nos parten,
debido a que con su raza
todo el botín se reparten.1

En este ensayo mostraremos una de las múltiples expresiones artísticas que surgen de la sensibilidad y creatividad del pueblo mexicano, el corrido; a través de él podemos dar cuenta de los acontecimientos, personajes, asesinatos, luchas revolucionarias y un sin fin de historias de aquellos actantes que estuvieron ligados de manera directa o indirecta con la vida cotidiana del contexto referido en los corridos.

Los corridos mexicanos nacen y funcionan en un contexto social determinado a partir de una necesidad2 y se van trasmitiendo de una generación a otra; forman parte de la cultura de una sociedad en la cual los protagonistas, eventos y temas de los corridos representan los acontecimientos, valores, creencias e historia del pueblo.

De Jiménez José Alfredo a Paulino el maestro,
sus creaciones los han hecho
iconos de todo el pueblo
las canciones permanecen
a pesar del mal gobierno.3

Para abordar el tema, mostraremos primeramente algunas acepciones sobre el corrido mexicano para enseguida aludir al corrido relacionado con el tema del narcotráfico y así dar cuenta del proceso de resignificación de los temas e historias por las que han ido pasando los corridos.

Cabría precisar que sobre el corrido mexicano existen diversas posturas sobre su origen, una ligada a la tradición española y la otra con la mexicana. La hispanófila asume que procede del romancero español, un autor que defiende esta tesis es Vicente T. Mendoza; para él, el corrido es un género épico-lírico-narrativo, en cuartetas de rima variable que relata aquellos sucesos que hieren poderosamente la sensibilidad de las multitudes; lo épico deriva del romance castellano y mantiene normalmente la forma general de éste, conserva su carácter narrativo de hazañas guerreras y combates, creando entonces una historia por y para el pueblo.4

Otro autor que defiende la tesis nacionalista es Rubén M. Campos, quien no refiere el origen del corrido al romancero español sino a la poesía indígena precortesiana de tradición azteca o náhuatl;5 para él “la loa más netamente mexicana, representativa de nuestro folclor, es el corrido popular. Asume todas las formas y comprende todos los géneros, desde el amatorio hasta el humorístico”.6

No es el objetivo señalar las diversas posturas y autores sobre el origen del corrido mexicano, es más importante ver la importancia que tuvo y sigue teniendo hasta nuestros días, de hecho, fue a partir del siglo XIX que el corrido comienza a florecer gracias a que los trovadores populares supieron conservar el tema épico de la mayoría de los corridos y su versificación octosílaba aunque en algunos estados de la república mexicana no sigue este patrón, tal es el caso del centro-sur de México como Morelos, Puebla, estado de México y Guerrero.7 Catherine Héau manifiesta que el octosílabo tuvo un uso generalizado en regiones como el Bajío y en la mitad norte de México:

Marcel Jousse ha demostrado en forma convincente que el octosílabo constituye la estructura métrica más apta para la memorización y la consiguiente musicalización [...], el octosílabo era de uso generalizado en las regiones de fuerte ascendencia española, es decir, en El Bajío y en la mitad norte del país. Y como los vencedores de la revolución mexicana fueron precisamente las facciones norteñas (Carranza, Obregón y luego Calles), éstos impusieron juntamente con su cultura sus corridos octosílabos, que posteriormente se convirtieron en “el” corrido mexicano.8

La Revolución Mexicana fue el momento histórico más importante para la composición de corridos mexicanos, como “La Toma de Zacatecas”, “El Centauro del Norte”, “Nuestro México febrero 23”, “Corrido de Benjamín Argumedo” y “La muerte de Emiliano Zapata” entre otros, nos demuestran cómo la historia mexicana ha sido relatada y estudiada a través de las canciones que permanecieron en la memoria colectiva aun después de finalizada la lucha. Los corridos, además de tener un valor histórico, poseen un valor cultural y artístico, narran los hechos desde los ojos que vieron y vivieron los episodios de las diversas etapas y problemas de la historia mexicana,9 vinculado muchas veces a particularidades del pasado, del presente e inclusive del futuro (historia contrafactual);10 tal es el caso del narcocorrido en nuestros días.

Mil novecientos catorce,
mes de junio, veintitrés,
fue tomado Zacatecas
entre las cinco y las seis.11

El corrido tiene características particulares que lo hacen diferente a otros géneros y estilos musicales. A su vez, éste se clasifica por la manera de abordar los tópicos, tomando importancia el compositor, citemos por caso a Graciela Olmos y Paulino Vargas Jiménez. El corrido ha cambiado con el devenir de las décadas hasta llegar al momento actual, destacando el narcocorrido o corrido de gomeros, que es aquel que cuenta las peripecias de los inmiscuidos en el tráfico de estupefacientes.

Cuenta historias de personajes para quienes está cerrado el libro de la historia oficial, quedando bajo la protección y difusión del pueblo. Por eso el corrido es un órgano de expresión y de lucha. Es un instrumento de información y de protesta ante las injusticias del régimen capitalista. Desde el siglo XVI, ha estado presente en los momentos de lucha, fungiendo como vehículo de difusión de ideas revolucionarias y progresistas. No es casual la prohibición disfrazada de legalismo que intenta acabar con él.

A lo largo del tiempo, el corrido ha sido conceptualizado de diversas maneras, dependiendo de la región procedente. Se le ha llamado tragedia, romance mexicano, versos, bola, adioses, mañanas, danza, narración, historia, copla, recuerdo, despedida, historia, ejemplo. En este sentido, Georgina Trigos plantea que es una forma de expresión popular que integra un sistema de manifestaciones históricas con características propias de cada región.12

Igual que todas las manifestaciones musicales del México contemporáneo, el corrido es resultado de varias épocas y diversas aportaciones como la prehispánica, la árabe, del sahel africano y la castellana. Sería una omisión grosera el seguir legitimando (históricamente hablando) la vertiente española o castellana como el único y verdadero origen que dio vida a nuestro corrido mexicano.

A estas alturas de la historia no se puede negar que antes de la llegada de los españoles al actual territorio mexicano, ya existía una población indígena que por supuesto tenía entre sus artes supremas a la música. Habrá que añadir que las aportaciones árabes a la cultura española son incuestionables y de parte de esa cultura tiene aspectos palpables en la cultura mexicana, así como también aspectos de la cultura africana latentes en diversas manifestaciones artísticas como la danza, la pintura, el arte popular y la música.

Hay aspectos históricos que involucran los acontecimientos de las diversas épocas de México, aquí convendría apuntar que los primeros corridos que se compusieron en suelo mexicano narraron sucesos relacionados con la conquista española y la caída del imperio azteca. Lo trovado involucraba una realidad distinta a la europea, además de incluir no sólo a los españoles sino a los indígenas y a los africanos.

Un corrido que data del 14 de diciembre de 1761, y que cuenta la sublevación contra la Corona Española, de un indígena maya, es el de Jacinto Uc de los Santos Can-Ek, que a la letra dice:

Me llevaron al campo
a quemarme con rigor
para que todos se enmienden
si intentasen lo que yo.13

Queda pues, ejemplificado que los corridos novohispanos son narraciones con un sentido profundo de protesta social. Posee rasgos de carácter propio, ajenos a la Península Ibérica, lo que le da un sentido y una función distinta. Nada tiene que ver con la realidad europea, por lo que no debemos considerarlo romance, sino corrido.

En 1880 se cantó un corrido alusivo a los movimientos armados que buscaban la Independencia de México; el suceso tuvo lugar en la Parroquia de Dolores Hidalgo, Guanajuato. Durante la Invasión Norteamericana (1846-1848), la Guerra de Reforma (1857-1860) y la Intervención Francesa (1862-1867), el corrido fungió como panfleto político de resistencia.

Antes de la Revolución Mexicana surgieron corridos como el de “Rosita Alvírez”, “Chucho el Roto”, “Heraclio Bernal”, “La Martina” y “La Cárcel de Cananea”. El corrido mexicano no nació con la Revolución, ahí afianzó su función social, cosa muy distinta. Durante la Independencia fue relator de batallas en distintas regiones, impactando la memoria colectiva y transmitiendo el sentir popular. Plasmó la contrahistoria del movimiento, adquiriendo voz propia e identidad nacional.14

“El corrido corrió mucho tras de sucesos, hechores y malhechores de indudable faz violenta, ya federalistas o centralistas; liberales, conservadores, monarquistas, chinacos; religioneros, tuxtepecanos; maderistas, carrancistas y villistas; acaso no tanto escaparon migrantes norteños, agraristas y sus contrapartes. Los mejores retratos se tomaron durante el ritual de fiestas, ferias y la vida cotidiana del pueblo”.15

El camino se fue preparando para que a partir de la revolución mexicana gozara su etapa más prolífica, trovándose de pueblo en pueblo y de plaza en plaza los últimos sucesos armados, tal como lo hacían los juglares en la Edad Media.

La Revolución Mexicana se valió de él para cantar a sus héroes y narrar su realidad histórica. Se manifestaron letristas anónimos que contagiaban a los soldados de esperanzas e ideales. Su principal característica consistió en escribir para el pueblo, quien difundió lo acontecido en las batallas, además de proporcionar unidad y cohesión a los mexicanos. El corrido circulaba en hojas volante, pasquines y tabloides, recorriendo todo el territorio nacional. Los responsables de hacerlo eran conocidos como cantadores en el nortey publicistas en el sur.16

Se arraigó en México durante la Revolución, quizá porque el nivel educativo era muy bajo y esa fue una manera de enterarse de lo acontecido, además de dar cuenta de las diferencias sociales y en general las carencias en las que vivía la mayor parte de la sociedad que influyeron en la divulgación del corrido a través de la misma gente del pueblo, así como también los soldados y el campesinado jugaron un papel en su difusión por todo el territorio, concretándose en una visión crítica de los hechos acaecidos y muchos aspectos aparecieron justo en el momento en que el pueblo mexicano los necesitó como un medio de resistencia, combate y expresión independiente.

A partir de 1929, el Partido Nacional Revolucionario (PNR) lo incorporó como herramienta de adulación a sus caudillos y jefes máximos de la Revolución. Fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien gradualmente comenzó una guerra de alta intensidad en contra de nuestro corrido, contribuyendo en la debilitación de sus funciones sociales con las que venía cumpliendo.

El corrido es mexicano porque posee características particulares y propias; representa el modo de ser y el sentir de miles de mexicanos, ofreciendo una identidad y constituyéndose como un soporte firme de nuestra historia. Guarda una visión crítica, sintetizándola en pocas líneas, y a su vez fomentando la formación de una opinión consciente e independiente del régimen. Es mexicano porque cumple con una función social y un acervo de piezas extenso que sólo se comprende en el contexto nacional. Es mexicano por los contenidos, por su música y por la interpretación.

En Sonora fue muy conocido
adoptó como nombre el Saguaro
solitario, muy alto y callado.

Narcotráfico fue su negocio
fue Tamara el amor de su vida
disputó su cariño con Carlos
siendo hermanos los dos la querían.17

El corrido sigue siendo el mismo, en esencia. Es un reflejo de la realidad, narra lo que acontece y por supuesto implica también un excelente manejo del lenguaje. Si hacemos un ejercicio comparativo entre el corrido de hace cien años y el de hoy, nos percataremos de que la subjetividad en el discurso sigue presente, pero díganme en las ciencias sociales qué discurso es objetivo. Antes como ahora los corridos narran asesinatos, y no hay por qué asustarnos puesto que la historia de nuestro país es un recuento de asonadas, muertes, violencia. Que acaso no tenemos memoria.

Quizás una de las diferencias del corrido revolucionario con el narcocorrido es que antes se mataban con máuseres y hoy con cuernos de chivo; antes besaban el suelo con calzones de manta y hoy con botas de avestruz; antes daban la vida por la Adelita y hoy por la Camelia. Si ustedes son un poco analíticos se percatarán de que históricamente el corrido mexicano da cuenta de hechos violentos, aunque no es su único tópico, también ha fungido como medio para legitimar gobiernos en el poder y por supuesto para ensalzar a individuos de dudosa procedencia.

Hay que contextualizar históricamente los hechos. El corrido se ha ido adaptando a cada época, a cada momento, pero en esencia sigue siendo el mismo. Antes el Charro Avitia, hoy Los Tigres del Norte y Los Tucanes de Tijuana; ayer la guitarra, hoy el bajo sexto; otrora Guanajuato, hoy Sinaloa. No hay motivo de llorar ni de lanzar injurias y menos de tratar de sepultarlo con su irrisoria prohibición, la cual ha sido encabezada por el PRI, sí, el mismo que se sirvió de él para mitificar a los héroes de la Revolución.

En 1989, Los Tigres del Norte, juglares del pueblo, sacaron a la venta su disco Corridos prohibidos, bajo la dirección artística del maestro Paulino Vargas Jiménez. En él se denuncia todo lo referente al caso Camarena y se reafirma nuestro corrido como una manifestación que es del pueblo y para el pueblo. Para desagrado de los priístas, este disco es el segundo más vendido en la historia de la música de acordeón y bajo sexto, el primero es Jefe de jefes, también de Los Tigres del Norte. Ambas grabaciones efectivamente abordan el tema de las drogas y de los gomeros, pero lo hacen con un sentido crítico político.

Esta crítica y denuncia política de gobiernos corruptos es la que ha provocado la represión del corrido (porque ya no podemos hablar solamente del narcocorrido) en medios masivos. Un ejemplo de ello, es el corrido “Los súper capos” de la autoría de Paulino Vargas Jiménez.

Quién financiaba a los contras
y qué les daban a cambio
un matutino asegura
que era polvo colombiano.

Antes de certificar
primero limpien sus campos
dondequiera hay corrupción
sean gringos o mexicanos.

Voló media tonelada
de San Luis Río Colorado
los periodistas del norte
muy duro nos criticaron
pero los de River City
muy bien que se lo callaron.

Para los planes de ellos
Noriega era un estorbo
también Mata Ballesteros
porque conocían el rollo
los gringos mandan las armas
ellos les mandan el polvo.18

La prohibición del corrido se mantuvo durante el gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000) y aun con Vicente Fox. Paradójicamente el autonombrado “gobierno de la democracia” no sólo no retiró el veto en los medios de difusión sino que además endureció las prohibiciones, limitando el derecho a la producción fonográfica de ciertas composiciones como “El abecedario” de Los Canelos de Durango. Ello debe llevarnos a la reflexión de cómo los gobiernos de México han operado bajo una doble moral: permitiendo por un lado la producción de estupefacientes y simulando una lucha contra el narcotráfico sin resultados definitivos, y por el otro limitando, o mejor dicho reprimiendo, el derecho de libertad de expresión. No puede subestimarse el valor cultural del corrido y cohibir su producción y difusión. El corrido, por ser una forma cultural, no queda, pues, suprimido por estar excluido de los medios “oficiales”. Por el contrario, y como lo prueban las ventas del álbum Corridos prohibidos, de Los Tigres del Norte, la sociedad reconoce en el corrido una forma de expresión crítica.

El gobierno, empresarios y en general las instancias represivas del sistema, señalan como generador de violencia a una manifestación del pueblo como lo es el corrido, cuando además lucran y amasan fortunas a partir de su prohibición, situación por demás contradictoria. Tratan de desvirtuar su función social, restándole importancia y trascendencia: su objetivo es desacreditarlo y minimizarlo, con esto se niega otra visión de sucesos específicos de la historia de México.

El narcotráfico seguirá existiendo, las muertas de Chimalhuacán, Guadalajara y Juárez están ahí. Con la prohibición no se resuelve la problemática de raíz, sólo se fomenta la demanda, situación que tiene lógica, pues el Estado es el principal beneficiado.

Se fugó de Puente Grande
Joaquín El Chapo Guzmán
ninguna ley de la tierra
nunca lo habrá de atrapar,
así lo dijo su madre
al Diario de Culiacán.19

Los corridos existen a lo largo y ancho del país, dando cuenta de una rica tradición musical mexicana al mismo tiempo portadora de datos sociohistóricos, de hazañas épicas y sobre todo de sucesos donde los héroes han jugado un papel fundamental, y qué mejor ejemplo de los diversos corridos no sólo de la revolución mexicana, como se manifestó líneas arriba, sino de las últimas composiciones en la actualidad: los narcocorridos.

 

Bibliografía

  • Avitia Hernández, Antonio, Corrido histórico mexicano, México, Porrúa, Tomo I, 1997.
  • Beck, Humberto, “Historia contrafactual”, en Letras Libres, octubre 2008, año X.
  • Campos, Rubén M., El folklore literario de México, México, Secretaría de Educación Pública, 1929.
  • Contreras Islas, Isabel, El corrido mexicano, México, Gobierno del Estado de Puebla, 1998.
  • Giménez, Catalina H. de, Así cantaban la revolución, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Grijalbo, 1991.
  • Giménez, Catalina, Peredo, Jesús, y Robles, Luz María, Cien años de amor y lucha por la tierra. Cancionero campesino de México, México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Culturas Populares, 1996.
  • Mendoza, Vicente T., El Corrido Mexicano, 1ª edición 1954, México, Fondo de Cultura Económica, 8ª reimpresión 1996, Colección Popular #139, p. IX.
  • Ochoa, Álvaro, Pérez, Herón, Cancionero michoacano 1830-1940, canciones, cantos, coplas y corridos, Zamora, El Colegio de Michoacán, 2000.
  • Ramos, Mario Arturo, Cien corridos, México, Océano, 2002.
  • Tinajero Medina, Rubén, El narco corrido, México, Universidad Autónoma de Chihuahua, 2004.
  • Trigos, Georgina, Los corridos agraristas veracruzanos, México, Universidad Veracruzana.

 

Hemerografía

  • Héau, Catherine, “El canto popular como arma ideológica y operador de identidad”, revista Culturas Contemporáneas, año 1989, volumen 2, número 6.

 

Grabaciones musicales

  • Invasores de Nuevo León, Leyendas, México, EMI, 1998.
  • Ayala, Ramón, “El Saguaro”, en Almas perdidas, México, Sony, 2008.

 

Ponencias

  • Razo Oliva, Juan Diego y Medrano de Luna, Gabriel, “La Caminería en el folclor del Gran Bajío. El corrido de Los Pérez y otros casos de corridos de carreras de caballos”, presentada en España durante el VIII Encuentro Internacional de Caminería Hispánica.

 

Corridos

  • Dominio popular, La cucaracha.
  • Montoya Arias, Luis Omar, La fuga de Joaquín Guzmán Loera, 2008.

 

Notas

  1. Dominio público, La cucaracha.
  2. Herón Pérez en: Álvaro Ochoa, Herón Pérez, Cancionero michoacano 1830-1940, canciones, cantos, coplas y corridos, Zamora, El Colegio de Michoacán, 2000, p. 39.
  3. Montoya Arias, Luis Omar, Homenaje a Los Tigres del Norte, 8.
  4. Vicente T. Mendoza, El corrido mexicano, 1ª edición, 1954, México, Fondo de Cultura Económica, 8ª reimpresión 1996, Colección Popular #139, p. IX.
  5. Catalina H. de Giménez, Así cantaban la revolución, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Grijalbo, 1991, p. 19.
  6. Rubén M. Campos, El folklore literario de México, México, Secretaría de Educación Pública, 1929, p. 233.
  7. Catalina Giménez, Jesús Peredo y Luz María Robles, Cien años de amor y lucha por la tierra. Cancionero campesino de México, México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Culturas Populares, 1996, 16.
  8. Catherine Héau, “El canto popular como arma ideológica y operador de identidad”, revista Culturas Contemporáneas, año 1989, volumen 2, número 6.
  9. Para ahondar más véase la ponencia “La Caminería en el folclor del Gran Bajío. El corrido de Los Pérez y otros casos de corridos de carreras de caballos”, elaborada por Juan Diego RAZO OLIVA y Gabriel Medrano de Luna; presentada en España durante el VIII Encuentro Internacional de Caminería Hispánica.
  10. Beck, Humberto, “Historia contrafactual”, en Letras Libres, octubre 2008, año X, 118, pp. 14-44.
  11. Dominio popular, Toma de Zacatecas.
  12. Trigos, Georgina, Los corridos agraristas veracruzanos, México, Universidad Veracruzana, 1989, pp. 13-16; Trigos, Georgina, El corrido veracruzano, México, Universidad Veracruzana, 1990, pp. 12-24; Tinajero Medina, Rubén, El narco corrido, México, Universidad Autónoma de Chihuahua, 2004, pp. 9-66.
  13. Avitia Hernández, Antonio, Corrido histórico mexicano, México, Porrúa, Tomo I, 1997, p. 6.
  14. Ramos, Mario Arturo, Cien corridos, México, Océano, 2002, pp. 13-181; Contreras Islas, Isabel, El corrido mexicano, México, Gobierno del Estado de Puebla, 1998, pp. 11-41.
  15. Ochoa Serrano, Álvaro y Pérez Martínez, Herón, Cancionero michoacano 1830-1940, México, Colmich, 2000, p. 27.
  16. Avitia Hernández, Antonio, Corrido histórico mexicano, México, Porrúa, 1997, pp. 4-50.
  17. Ayala, Ramón, “El Saguaro”, en Almas perdidas, México, Sony, 2008.
  18. Invasores de Nuevo León, Leyendas, México, EMI, 1998, canción 11.
  19. Montoya Arias, Luis Omar, La fuga de Joaquín Guzmán, 2008.