Up
Arriba
la escalera nos conduce al océano
Abajo
el cielo se quiebra de tanto en tanto.
En medio.
La vida se escurre sin sentido
por las grietas de la noche.
Septiembre
A Mariela
Septiembre
La luna
Monedita dorada
La lluvia
Anuncia que se quiebra el cielo
Y mi madre rompe fuente.
Singulares
Carne
Verbo
Condena
Sueño
Alivio
Más carne
Locura
Ha nacido un niño.
El monte
El viento levanta la cortina, la bambolea
como a las flores de mayo
El viento mece caracolas.
Instantes eternos
El viento levanta tu piel
teje surcos
enhebra cantos
riza tus pestañas
mientras el sol penetra entre tus sábanas
el viento mece tu hamaca
la transforma en carroza
la pone a temblar
mientras mis dedos dibujan
la comisura de tus labios.
Star
Sin recuerdos absurdos
ni tropiezos inútiles
sin hacernos daño
sin estrellas felices
Estamos así
con el pelo sucio
y lagañas en los ojos.
Con ropa limpia
estamos de todas formas
sentados en la acera
o huyendo de las abejas
viendo al pianista tocar en esa vieja película
que ya nadie recuerda
Estamos como estamos
Como queremos estar
Juntos.
Él
Él tenía los ojos rotos
No sabía si los pájaros grises lo habían traído
tarde hasta esa noche
Los dedos le colgaban de las manos, como el
musgo cuelga de los sauces
No pudo evitar el precipicio
Era un náufrago en aquella selva de nadie
Su piel se convirtió en un mapa ocre
No supo detener, ni devolver el tiempo
Tenía la cabeza hecha pedazos de tanto
cavilar
Entonces
no quiso llevarle la contraria al viento
sólo quería tener la certeza de que había
ganado con creces su derrota.
Dios de silencio
Dios de mucho silencio,
de horas que deambulan impasibles ante la
nostalgia.
Sueños que llegan tarde,
antes del amanecer.
Olores que se perciben distantes,
amargos y simples.
La misma escena,
la saliva perdida en esos besos,
las mismas manos cruzando el umbral.
Esa cama perdida en el pasado.
Silencio,
como decía,
días y noches de silencio,
Madrugadas, tardes.
La ciudad devora las caras de las personas
que desconozco.
El invierno se hace largo.
He llegado tarde.
Las ratas aéreas
El cuero de mis zapatos está mucho mejor
que la piel de mis párpados
Incluso que la de mis labios
Aunque mis uñas hayan desaparecido al igual
que mis manos
Desde que te recuerdo tengo frío
y desesperada acudo a esconderme en el
abrigo.
Las palomas son ratas: devoran la fachada de
las casas viejas
Temo que al verme se confundan y vengan a
devorar el cuero de mis zapatos
La gente alimenta a esas ratas del aire
con sus ruiditos tiernos.
Nadie usa las bancas del parque, la madera
vieja cruje sin sentido, aquí cerca hay una
iglesia, podría correr peligro
Desde que te recuerdo odio las palomas, sus
migas de pan
esas migas que arrojan los que pretenden
lavarse la conciencia
esas migas que ya no me das.
Mis manos han desaparecido,
las he echado a las palomas.
Gota a gota
Las gotas de sangre caen rápido,
en cámara lenta las veo colarse debajo de la
alfombra
La alfombra hace lo suyo, absorbe la sangre y
la fermenta
Ahora la sangre está oculta, ha buscado otros
caminos
Las miradas desprevenidas no logran verla
la sangre huele a rejas de hierro oxidado
cuando el tiempo hace esas cosas en la
sangre,
cuando la sangre de nadie huele a olvido
el olvido huele a sangre
a óxido salitroso
Ahora las venas yacen quietas
El óxido ha robado sus latidos y tibieza
Debajo de la alfombra yace la sangre seca.
Caducos
Nuestro plazo se cumple
Estamos a punto de expirar
Las flores del adiós se marchitan
Las gotas del susurro se transforman en
ocaso
Pero aun así esta es una fiesta
llegamos conscientes y con vida a esto
llegamos esperando lo inevitable
separados el uno del otro
desnudos en nuestras ropas de transeúntes
sin casa
Nuestro plazo nos avisa y hace de estas
noches que quedan una gran mañana
Junta nuestros ojos cuando nadie ve
para oírnos respirar sin pausa
Tenemos vida para esto
para desear más de la cuenta
atrincherados
de todas las cosas que ignoramos
Esperando resignados ese tren que nos
llevará al olvido.
Errantes
No me reclames el sentirte pasajero
migratorio en mis tierras
y mis voces apretadas
No me reclames el sentirte trashumante
ejerciendo tu derecho a ser gitano
Respiras cuando te quito el aire
para ahogarte finalmente si te dejo ir
Reclamas mis ojos vidriosos
susurrando a mis muslos entreabiertos
Me extrañas ahora que no me he ido
para sentirte pleno a la hora de mi partida
Sin espejos que nos enseñen la noche
Sin mareas ausentes de pájaros pescadores
Tarareando esta canción del olvido
La canción que cantan los pasos perecederos
migrarán mis tierras
apretarán mis voces
la garganta oculta de esta lengua sin sentido
Ahora nos queda nuestra correspondiente
orilla.
Ocaso
Pasarán los años
Los siglos
Y las arrugas cuajarán bajo mis párpados
Y mis lágrimas cambiarán su cauce
Deambularán salvajemente sobre las espinas
sobre tu ausencia
en el recuerdo que hayas perdido
en el pasado.
Pasarán los siglos
y las arrugas abrirán paso a la certeza
Mis ojos dejarán de ver
Mis uñas se quebrarán
Deambularán mis palabras mansamente
hacia tu amparo
Tu risa
esa calle lejana
Mi entierro
Tu funeral
El olvido.
Otra cara llevará tu nombre
otro círculo cerrará su ruta
otra mañana bajo el mismo sol
Pasarán las nubes
granizará
Culpable
Estaré bien el día que te vea sin dolor
sin estas ganas absurdas de tu cielo abierto
Estaré bien cuando dejes de mirarme como
el carcelero al preso
cuando el deseo trascienda de este limbo
necesario
Dejará de doler
Agradezco no tener sueño
no tener dueño
Respiro.
Estás desnudo
Ahora decidiste decir la verdad
no soy aquella polaca esquizoide
todo desde donde se puede ver mi piel es
marrón
No tengo pechos de polaca esquizoide
ni el azul atascado en la pupila
no puedo darte una niña
ni mis razones son suficientes
Aun así sigues viéndome con ojos de
carcelero preso.
Elena
A mi abuela
Espérame en la canoa mágica
En la otra orilla
Espérame, ahora te entiendo,
náufraga y delirante
Conviérteme en lánguidas escarchas
o en gotas de rocío
En lumbre perenne
Escucha mi voz quebrada,
Mis oleadas de soles nocturnos
Ayúdame a que cese este temor
Y arrópame en la brevedad del día
Sin más remedio que el ocaso.