El escritor Carlos Fuentes recibió el pasado lunes 7 de septiembre el Premio González-Ruano de Periodismo por su artículo “El Yucatán de Lara Zavala”, publicado en el diario mexicano Reforma. Alberto Manzano, presidente del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, le entregó el galardón en un acto celebrado en el Hotel Ritz de Madrid, al que también asistió la infanta Doña Elena.
Fuentes agradeció el galardón con un discurso en el que aunó literatura, humor y realismo al hilo de una anécdota que le ocurrió al escritor Gabriel García Márquez, quien tuvo que cambiar, a última hora de la noche, la portada del periódico El Universal al enterarse de que el cónsul de Japón había muerto “porque se lo comió un cocodrilo”.
Esta anécdota le sirvió al escritor, en su discurso, para hilvanar “la ambigua relación entre la noticia de prensa, la ficción y la historia”. “Se dice, muchas veces con razón, que la historia supera a la ficción. Créanlo ustedes: el novelista latinoamericano tiene que vérselas con una historia al lado de la cual la ficción se desvanece pálida”, aseguró el autor, quien recalcó que para que “la ficción sea ficción, la prensa debe ser verdad” y “la verdad de la ficción es la imaginación”, declaró.
En esta misma línea, el autor mexicano, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, indicó que el novelista ha debido aprovechar, en muchos casos, “la noticia histórica —la gran noticia— y trascenderla con el arte de la ficción”. “Pero a veces no es la gran noticia lo que da origen a la gran novela, sino la noticia modesta, la pequeña historia perdida en las páginas interiores de un diario”, subrayó.
Asimismo, declaró que el novelista “puede tomar una noticia de prensa y convertir la pequeña historia de una mujer desesperada y un seminarista asesino en caracteres ejemplares de la condición humana”, pero en cambio, “la noticia de prensa no puede darse estos lujos. El periodista que incurre en ambigüedad deforma la noticia. Ésta puede ser objeto de interpretaciones diversas, puede ser editorializada, pero no puede ofrecerse, sin ambages, como ficción, pues entonces no sería creíble como noticia”, alegó.
Recordó casos de periodistas norteamericanos que inventaron noticias, pero que fueron “desnudados por la falsedad” y quienes finalmente perdieron sus empleos. “Cuando la novela convierte la verdad en ficción, es fiel a sí misma, pero cuando la prensa convierte la verdad en ficción, resulta increíble y condenable”, agregó.
En su discurso, también denunció la “verdad” de los gobiernos autoritarios, quienes ofrecen su “versión de la verdad justificada por la necesidad política”, una verdad que en una dictadura se presenta “como necesidad popular, pero que, en realidad, convierte a la prensa en vocero del gobierno y al pueblo en espectador mudo”.
El jurado de este año estuvo compuesto por Alberto Manzano Martos (presidente), Pablo Jiménez Burillo (vicepresidente), Manuel Alcántara, Juan Cruz, Juan Fernández-Layos Rubio, Antonio Gala, Antonio Mingote, Fernando Rodríguez Lafuente, Daniel Samper Pizano, Vicente Verdú y Daniel Restrepo Manrique (secretario no vocal). También forman parte del jurado Raúl del Pozo y Antonio Burgos, ganadores de las convocatorias 2005 y 2006.
Fuente: Europa Press