Desde el pasado 17 de septiembre y hasta el próximo 30 de octubre está abierta al público la muestra “Escrituras en libertad”, que, organizada en el Instituto Cervantes de París con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (Secc), ofrece una visión de la poesía experimental española e hispanoamericana del siglo XX.
Los asistentes a la muestra podrán apreciar la versión que del manifiesto futurista publicado en 1909 en Le Figaro, en París, por Filippo Tomaso Marinetti, hizo Ramón Gómez de la Serna dos meses después. Se trata de un homenaje a Marinetti y su ejemplo para los escritores que han querido experimentar con la palabra tanto en España como en Hispanoamérica durante el siglo XX, a pesar de que el manifiesto no tuviera originalmente una gran acogida, como señalan los organizadores de la exposición.
Ya exhibido en la sede central del Instituto Cervantes en Madrid este mismo año, el material —textos, obra gráfica, vídeos— adquiere una significación añadida por tratarse de mostrarlo a París, y se completa con intervenciones de algunos destacados representantes de la poesía experimental contemporánea.
“Es un relato histórico, construido a partir de la propia experiencia de cada uno de los autores seleccionados, que se centra, fundamentalmente, en dos períodos claves, principios de siglo y años sesenta”, según los organizadores.
En estos dos tramos temporales están las figuras más representativas de esa poesía experimental, y las “performances” programadas completan la visión ofrecida en París sobre ambos períodos.
Edouard Escoffet, Esther Ferrer y Martín Bakero rellenan con sus intervenciones la exhibición de la “escritura libre”. Las intervenciones programadas con motivo de la exposición permiten apreciar tanto la obra de Escoffet, con una intensa participación en la escena contracultural de Barcelona, como la de alguien tan consolidado como Ferrer, que vive en París y recibió en 2008 el Premio Nacional de Artes Plásticas de España.
El poeta chileno Martín Bakero, también residente en la capital francesa, ofrecerá la posibilidad de valorar el trabajo de uno de los más destacados ejemplos de la nueva generación de poetas experimentales de su país.
La exposición enseña que el vínculo con Francia de las vanguardias hispanas no se quedó solo en Gómez de la Serna y su difusión de Marinetti, puesto que para tan destacados representantes de aquéllas como Josep Dalmau París fue punto de referencia, como Apollinaire estuvo en la inspiración esencial de Josep María Junoy.
Del ciclo de la vanguardia histórica que abre Gómez de la Serna y cierran el propio Marinetti —con sus conferencias y recitales en España y América— y los “carteles literarios” de Ernesto Giménez Caballero, se pasa en la exposición a la “poesía total” de la década de los sesenta.
De esta recuperación de la vanguardia da testimonio en París la obra mostrada de Julio Campal, poeta uruguayo que difunde lo más avanzado que en materia de experimentación se hacía internacionalmente en los años 60 del siglo XX.
La exposición permite apreciar la “nueva poesía” o “novísima poesía” practicada en Uruguay, Argentina y Chile, y ofrece la posibilidad de apreciar el cambio de referencia para los autores, que apuntan ya no a París o España, sino a la renovación que surgió en Brasil ya antes, en la década de los cincuenta.
El Cervantes ofrece también ejemplos de la poesía visual y objetual de Joan Brossa, que completó su carrera literaria en la vanguardia con una reconocida obra plástica, así como los “libros objeto” de Francisco Pino, los poemas letristas de Juan Eduardo Cirlot y trabajos de Felipe Boso, Valcárcel Medina y Fernando Millán.
Fuente: EFE