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Conceden a la escritora mexicana Beatriz Espejo la Medalla Bellas Artes
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Por sus más de 50 años como narradora y sus aportaciones a la literatura mexicana, la escritora Beatriz Espejo (Veracruz, 1939) recibió la Medalla Bellas Artes como parte de un homenaje que se le rindió este domingo 20 de septiembre en Ciudad de México.

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Espejo fue homenajeada por los escritores Juan Domingo Argüelles, Hernán Lara, Vicente Quirarte, Miguel Sabido e Ignacio Solares, quienes la calificaron como una “alta costurera”, “una especie de bordadora de la vida humana”, cuyas obras tratan de reflejar “la alta costura de Dios”.

Tras expresar su beneplácito, la escritora veracruzana dio paso a un largo texto en el que narró su incursión en el ámbito de las letras. La autora de Muros de azogue y El cantar del pecador, entre otras, afirmó que desde niña tuvo deseos de escribir, imaginar y contar historias, y agregó que ser escritora no fue una tarea sencilla.

La también discípula de Juan José Arreola comentó que para ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) tuvo que pasar por varios tropiezos, fracasos y decepciones.

“En mi literatura anhelo una perfección imposible y escribo con el objetivo de hacer algo bueno. No estoy satisfecha con lo que he hecho, si lo estuviera, estaría difunta y enterrada”, agregó. Ganadora de los premios Magda Donato (1986) y del Nacional de Periodismo en 1983, aseguró que escribirá “hasta que le alcancen las fuerzas”.

Al tomar la palabra, el subdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba), Sergio Ramírez, felicitó a la que es considerada una de las más grandes cuentistas del siglo XX, y afirmó que la obra que ha construido Espejo representa un “triunfo”, “el de una voluntad fuerte y persistente”.

El escritor Juan Domingo Argüelles calificó a la veracruzana como un “espejo” de la realidad literaria de México y como una de las mejores cuentistas de ese país.

Para Hernán Lara, Espejo se ha caracterizado por reflejar en su obra la nostalgia por la fugacidad de la vida y el tiempo desaparecido bajo la idea de la juventud que se extingue en cada mirada al espejo, hasta el fin de la existencia de las personas. “Tanto Beatriz como Arreola han combatido sus pecados a través del arte del cuento, de la literatura que es un excelente antídoto contra cualquier tipo de mal y descontento frente el mundo”, aseguró, agregando que por su escritura Espejo se ha ganado ya un lugar al lado de autoras de la talla de Rosario Castellanos, Josefina Hernández, Elena Garro, Inés Arredondo, Guadalupe Dueñas y Amparo Dávila.

En su oportunidad, el ensayista Vicente Quirarte dijo que Espejo es una mujer que proyecta en las letras todas sus pasiones, que sigue tejiendo historias en las que las mujeres toman el papel preponderante, tal como lo hizo desde los 17 años al descubrir su vocación de escritora.

Dijo que ve dos características principales en sus obras: la primera, “su necesidad de que la elegancia en el espíritu esté aliada a la belleza que el mundo nos concede”. La segunda tiene que ver con un género que ha cultivado: la narración breve, precisa, sin concesiones, dueña de estilos y destellos.

Entre sus obras destacadas se encuentran Alta costura, que contiene 15 relatos; Muros de azogue y El cantar del pecador, que reconstruyen la atmósfera donde creció; Todo lo hacemos en familia y Marilyn en la cama y otros cuentos, entre sus últimas obras.

Como un ser preocupado por el prójimo, así definió Quirarte a Espejo, al tiempo que manifestó que en cada uno de sus cuentos, “tiene esa cantidad de historias y relaciones entre los seres humanos” .

“Hoy tenemos a pocos cuentistas perdurables y Beatriz es una de ellas. Pues al decir que sor Juana Inés de la Cruz era una de las mejores en su tiempo, Espejo lo representa hoy, pues su escritura no es a priori, sino que existe un conocimiento profundo del alma femenina en todos sus estratos”, expresó.

El escritor Ignacio Solares se congratuló por el homenaje a su “amiga” y la definió como la autora de una obra concisa, compacta y de gran belleza. “Beatriz es una escritora de cuentagotas, pero en su caso, serían gotas de perfume, pues en cada uno de sus libros se desprende el aroma característico de la gran literatura pulida con gran cuidado y amor, que seduce y conmueve a su lector” .

Fuente: El Universal