Oración
esta casa se sostiene de mis venas,
tripas henchidas de vida que algún día serán estambre
para el gato impenetrable de la muerte]
esta casa, por mis venas sostenida, palpita sus paredes óseas,
ondea sus cortinas cárnicas, pestañea sus ventanas asombradas
mientras el suspiro de un fantasma viola los postigos de la puerta]
y las lágrimas se quiebran al tocar el suelo
y las uñas se defienden con zarpazos de hambre
y mis manos temblorosas de pavor y frío se abrazan mutuamente
hasta morir de exhaucio lento —pero en verdad lento— arrulladas
por el eco de una baba plegaria que no cesa de anegar los labios]
la vieja cama estremecida por la fiebre esconde con vergüenza
el hueco de esa herida malherida en el costado]
delira mi vieja cama
patalea sus patas de madera deliciosa para el polvo
y deja que las sábanas abriguen con histórica ternura
los manchones circulares de tu sangre,
y a las hijas de tu sangre,
y a las hijas de las hijas de tu sangre
y a la sangre de tu sangre
amén
poema VII
siempre llego tarde a los momentos importantes de mi vida:
cuando debí callar esputé serpientes enjoyadas
luego el mundo me exigió un discurso
y mi saliva se tornó ceniza de cadáver
todo lo que amé estuvo antes o después de mi amor
y ahora pierdo la esperanza
como la mujer marchita en su nostalgia
que fuma insatisfecha junto al marido borracho
el anciano recostado en su cuarto vacío
mirando sus manos
apagada la luz recordando nada
o esa la gota que revienta el adoquín de un baño
que nadie reparó en limpiar
no es posible mantenerse propio e incólume
estoicamente optimista ante la catástrofe de estar aquí
cuando estar aquí no es más que un paréntesis lleno de espacio
(esta rabia no es gratuita ni seduce lo espontáneo)
(nadie me dijo
nadie me advirtió que de nacer
nacería)
abro una calle
un perro ladra
un gato maúlla
las penas son duras
las piedras hablan
si tengo sueño duermo
si tengo hambre como
para qué sirve esta prostitución de obvias complejidades
qué bello designio abismó la incertidumbre
cómo duele no saber para qué sirven los poetas
quién diablos les pintó el derecho a manosear la luna
a plantar orquídeas en el fuego
a traficar con el temblor de las estrellas
poetas que no matan el hambre
ni cortan los callos
ni alivian el dolor de parto
para qué sirve entonces un poeta
para qué la poesía que no ataja la lluvia
ni ofrece café en los funerales
ni sustituye la labor de un foco
ni logra germinar una legumbre
para qué la poesía que no sirve de juguete
a los recién nacidos
por insomnios como estos
despierto lacónico
mirando la mancha inherente
que dejan mis sueños en la almohada
dan ganas de morderse los párpados
torcer el cuello a un elefante
agarrarse a tiros con la muerte
o espantar a cristo a periodicazos
si este fuera mi día final
contemplaría el crecimiento de niños flores y edificios
pero como no es mi día final
me he sentado a ver crecer niños flores y edificios
¡cuánta inutilidad de los poetas con su dejo indispensable!
si alguien se suicida con una cáscara de estupidez
o se limpia el llanto con la piel de una cebolla
o ya no hace el amor en los parques
porque ya lo dejó hecho en casa
y si la casa se infesta de ángeles o cucarachas
siempre es bueno culpar a los poetas
camino
cruzo el mercado lluvioso
frente a un escaparate pienso en mi alma
junto a mí una niña hermosa y despreocupada
arroja su aliento contra el vidrio
dejando una mancha de nube que se va muriendo
y ya no hay que preguntarse nada
breviario mixto de amor y rabia
teníamos mucho amor, y mucha rabia
bebimos mucho, a tragos de saliva y carcajadas
y quisimos morir escuchando a Van Morrison
en la pizarra escribió “amor” luego escribió “deseo...”
yo quise aprender la lección montado en una luciérnaga
(ciega)
y aprendí
“esto no es amor” dijimos bajo la cama
al fragor de nuestro insulso juego de estar muertos
y la muerte le asustaba
ella era feliz corriendo sobre un prado de flores pintadas
yo era feliz pintando las flores que pisaba
teníamos mucho amor, y mucha rabia
en la pizarra dibujó una puerta y luego escribió “deseo...”
yo quise aprender la lección montado en una araña
y aprendí
ella comenzó a regar mis flores con sus lágrimas pintadas
yo empecé a pintar mis flores con su tinta marchitada
en la pizarra dibujó una llave y luego escribió “deseo...”
yo quise aprender la lección montado en una llaga
y aprendí
es oscuro
es frío aquí dentro
hay luciérnagas muertas, y arañas y flores
y lágrimas pintadas
una llave apuñala mi puerta
pero aún conservo mucho amor y mucha rabia