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Hallan indicios de que se ha excavado antes en la fosa de García Lorca
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La fosa de Federico García Lorca sufrió una remoción de terreno no mucho tiempo después del asesinato, según un estudio con georradar efectuado el pasado 25 de septiembre por Luis Avial, responsable de Cóndor Geo-Radar, que supone la primera descripción científica del interior de la supuesta tumba del poeta.

La Junta de Andalucía restó autoridad a este análisis y analiza si Avial —experto en fosas de la memoria histórica que ha realizado ya unos noventa estudios similares— ha infringido alguna norma, puesto que los terrenos, que son un parque público, estaban acotados para su estudio por parte de los técnicos del Instituto Andaluz de Geofísica (IAG).

En efecto, la consejera andaluza de Justicia, Begoña Álvarez, acusó a Avial de espiar a los técnicos de la Junta y también de falsear los datos para un “burdo montaje”, a lo que el experto declaró que se siente insultado, que se reserva la posibilidad de querellarse contra estas acusaciones y que, de momento, no volverá a trabajar en Andalucía mientras no haya una rectificación pública.

Avial agregó que no hará trabajos “ni para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado” (ha realizado dos gratuitamente, y ha sido requerido para un tercero) “ni para las distintas ARMH” (ha realizado más de 10, algunos gratuitamente). “Las peticiones que tengo en la actualidad (más de 15) las remitiré a la Consejería de Justicia y al IAG, los cuales no dudo, mostrarán la misma amplitud de miras y dotación técnica y económica para todas estas peticiones que para la fosa de Lorca”, concluye.

Como familiar de una víctima de la represión en la Guerra Civil, Avial afirma que se siente insultado por los “comentarios despectivos” de Álvarez, que “desconoce mis motivaciones personales”. A las acusaciones de espiar a los técnicos de la Junta responde que es una “imprudencia y falsedad” que no se sostiene porque ese mismo día estaba trabajando con la Guardia Civil en Aguilar de la Frontera, también gratis, aunque la misma Consejería pagó “18.000 euros de remoción de tierra”.

En el estudio difundido en el diario español ABC el pasado 7 de octubre, Avial comenta que la única antena que da resolución suficiente en estos estudios concretos es la de 900 megahertzios, mientras que, según algunos expertos, los técnicos de la Junta están empleando toda una gama de antenas —algunas orientadas a prospección geofísica profunda— que pocos detalles aportarán de lo que subyace a apenas un metro de la superficie. Además, la cantidad de equipos empleados multiplica, lógicamente, los costes del proyecto y dilata los plazos de análisis.

Avial consiguió una descripción exacta del interior de la fosa, con capacidad para seis cuerpos repartidos en las tres concavidades que forman la oquedad. Pero también encontró una anomalía en la superficie, pegada al camino que rodea la fosa, donde una de la imágenes registra una ruptura que tiene continuidad en otros dos radagramas transversales consecutivos. La primera hipótesis que Avial consideró al estudiar las imágenes es que algún jardinero podría haber excavado una zanja para plantar un árbol o un arbusto.

“Si remueves material de una fosa y luego vuelves a cubrirlo, cuando te vas está perfecto, pero por dentro los estratos ya no quedan como estaban. Lo que se ve en las imágenes es una manipulación manual o mecánica del terreno, posterior al enterramiento en la fosa”, dijo el experto.

La remoción de tierra mide aproximadamente dos metros con un ancho de medio metro, indicó Avial. “Dentro de que este terreno no da mucho contraste, vemos claramente una pared de corte y también las huellas dejadas por el relleno de tierra”.

Sólo después de sus resultados, Avial conoció la teoría, casi legendaria, que rodea la supuesta tumba de García Lorca. Desde algunos estudiosos al acervo popular, siempre se ha hablado de la posibilidad de que el poeta ya no esté en la fosa, sino que fue exhumado por su familia para darle sepultura. La tesis está apoyada en testimonios relevantes de la época, pero siempre ha pesado sobre ellos un telón de silencio.

En su edición 175 y bajo el título “Los García Lorca desenterraron el cadáver del poeta”, Letralia publicó en 2007 el completo estudio del investigador español Fernando Guijarro Arcas, quien reúne diversos indicios y testimonios que reforzarían la idea de que el cadáver del autor de Romancero gitano fue desenterrado por su familia.

En su estudio, Guijarro Arcas recomienda el uso del georradar para determinar lo ocurrido con el cadáver del poeta, ya que este aparato “produce sencillamente ondas electromagnéticas capaces de trabajar bajo el suelo, que se transmiten a un ordenador en cuya pantalla ofrecen, desde luego no una imagen con claridad de televisión, pero sí una especie de radiografía del terreno, señalando los bultos que allí existen, dónde están las formaciones de roca, en qué punto cambia la composición de la materia”.

Los indicios recogidos en la investigación de Avial parecen apoyar la idea recogida en este trabajo de Guijarro Arcas. “Esto no es una manipulación de superficie. Si se hubiera efectuado, por ejemplo, en los años 60, la lectura de los radagramas sería muy clara. Estaríamos viendo la fosa más clara del mundo, una doble alteración. Tuvo que ser muy poco tiempo después del enterramiento y sólo tocaron en esta parte”.

Avial agregó que, si tal remoción “realmente sirvió para sacar un cuerpo —y la señal del georradar es compatible con esto, aunque nos movemos en el terreno de la pura hipótesis—, quienes lo exhumaron conocían perfectamente su ubicación”.

Al conocer las primeras imágenes del estudio, la sobrina nieta del poeta, Laura García Lorca, aseguró que el parque de Alfacar ya no es un lugar adecuado para conservar la memoria del poeta, según informa Juan Luis Tapia. “Ahora sí nos someteremos a las pruebas para que los restos de Federico sean identificados. Después decidiremos qué hacer con ellos”, anunció. Los familiares no quieren un circo mediático, “pero ya vemos que no se ha podido evitar”.

El hispanista y biógrafo lorquiano Ian Gibson dijo sentirse muy afectado al ver la imagen. “Confirma lo que hace años me dijo Manuel El Comunista, que había restos allí”, añadió. Se refiere a Manuel Castilla Blanco, quien era un joven en aquella madrugada de agosto de 1936, y quien presenció el entierro de los restos del poeta junto a otros asesinados.

“Es el mismo sitio que me indicó Manuel y que también le dijo a Agustín Penón, y a tan solo veinte años del asesinato”, comentó Gibson. “Estamos cerca de la verdad”. El hispanista sostiene que fueron cuatro los asesinados aquella madrugada, pero en la fosa “retratada” por el georradar se intuyen cinco o seis cuerpos. “Es posible que al día siguiente abrieran y enterraran a otros dos”, explicó.

Este domingo, Gibson dijo sentirse más tranquilo porque “la portavoz de los herederos de Federico García Lorca, acaba de asegurar públicamente que ellos aportarán ADN para ayudar a la identificación de los restos del poeta. Es una magna noticia. Los familiares del maestro Dióscoro Galindo González parecen dispuestos a colaborar en el mismo sentido. Todo ello a raíz de la recalificación como cementerio, por el Ayuntamiento de Alfacar, de la zona de fosas. Lo que no me gusta es el secretismo que al parecer va a envolver todo el proceso de exhumación. Yo preferiría la garantía de luz y taquígrafos, porque ¿quiénes van a decidir lo que podemos saber y lo que no?”.

La excavación de la fosa comenzará la semana próxima. Mientras tanto, desde este domingo 18 de octubre se construye la carpa que va a ocultar la polémica exhumación. Los voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, de Granada, circundaron con lona verde el perímetro en el que se construirá la carpa, que tendrá una extensión de 10 por 20 metros, una altura de unos tres metros y se terminará en casi una semana.

Fuente: ABC