Noticias
Presentan en México exposición sobre Gabriel García Márquez
¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

El escritor colombiano fue espiado por las autoridades mexicanas desde los años 70, según revelan documentos hasta ahora inéditos.

Fotografías, documentos y el contrato que el Premio Nobel de Literatura 1982 firmó con Francisco “Pacho” Porrúa para la primera edición facsimilar de Cien años de soledad, conforman la muestra “Gabriel García Márquez: una vida”, que presenta una relación directa con la estructura cronológica dispuesta en la narración del libro homónimo de Gerald Martin, en momentos en que la aparición de documentos hasta ahora inéditos reveló que el escritor había sido espiado por la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS).

La exposición se inauguró este 8 de octubre en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México, y permanecerá abierta al público hasta el próximo 26 de octubre. En la ceremonia inaugural, Teresa Vicencio, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba), recordó una anécdota del laureado escritor, plasmada en Vivir para contarla, donde refiere el encuentro que tuvo en la terminal de autobuses de Cartagena con el portero de un hotel donde solía quedarse en Barranquilla.

El hombre, conmovido, le preguntó por qué nunca le había dicho que era el escritor que ya gozaba de fama, a lo que García Márquez respondió con el humor y la sencillez que lo caracteriza: “Ay, mi querido Alcides. no podía decírselo porque todavía hoy ni yo mismo sé quién soy yo”.

No obstante, sostuvo la funcionaria, hoy en día no hay en el ámbito hispanoamericano, e incluso en una buena extensión del planeta, quien ignore el peso literario de García Márquez y quien no reconozca a Macondo como parte de un imaginario colectivo que adquiere realismo en muchos de nuestros pueblos.

“Sin duda, la publicación de Cien años de soledad, en 1967, representa un hito en las letras tanto como en la historia y tiene el enorme mérito de ser una obra que replanteó la forma en que la literatura buscó expresar la realidad. Una, además, tan compleja como la latinoamericana”, expresó Vicencio. También dijo que esta muestra no habría sido posible sin la colaboración de la editorial que ha aportado buena parte de los materiales.

“Muchos de estos materiales proceden de la biografía escrita por Gerald Martin, cuya versión en castellano será presentada por primera vez en Iberoamérica el próximo 26 de octubre en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes”, mencionó la directora del Inba, quien agradeció muy especialmente a García Márquez y a su familia por la generosidad con que abrieron sus archivos, “lo que nos ha permitido confeccionar esta pequeña cápsula de tiempo que presenta el fragmento de una vida: inabarcable por la cuantía de sus méritos literarios”, aseveró.

La exposición está dividida en tres apartados. El primero se titula “La semilla de la escritura”, que a manera de árbol genealógico se remonta a la travesía de su familia por distintas regiones de Colombia hasta asentarse en Aracataca. Este periodo, en el que incursiona en la poesía y el relato, está marcado por el desprendimiento de su familia para dar paso a una larga aventura de viajes, la publicación de cuentos y la pasión por el quehacer periodístico.

El apartado “Conociendo al mundo” plasma a García Márquez viajando por distintas ciudades del orbe desde que dejara Colombia para dirigirse a Ginebra. Conoció Roma, donde descubrió el neorrealismo italiano y lo motivó a tomar un curso de guión en el Centro Experimental Cinematográfico. La dura vida en París dio paso al inicio de El coronel no tiene quien le escriba.

Respecto a la tercera etapa, “Cerrando ciclos”, se muestra cómo el escritor encontró por fin el lugar que buscaba en la metrópoli literaria con la publicación y gran aceptación de Cien años de soledad.

Este domingo 18, el diario mexicano El Universal reveló que el escritor, residente en México desde los años 60 y ya entonces ligado con la izquierda latinoamericana, posee un historial creado por la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Los servicios de inteligencia mexicanos siguieron de cerca las actividades del premio Nobel desde que llegó a ese país hasta la década de los años 80, cuando los espías reportaron la manera en que el autor contactó a François Mitterrand y Régis Debray, consejero del presidente de Francia, con líderes políticos latinoamericanos, en especial de El Salvador, Chile y Colombia.

Era obvio que estaba fichado y sujeto a una vigilancia atenta desde los años 70, cuando ya tenía su residencia como inmigrante, primero por el gobierno de Luis Echeverría (1970-1976) y después por el de José López Portillo (1976-1982).

Las actividades del Gabo como intermediario entre militantes de la izquierda latinoamericana y el equipo de Mitterrand son uno de los episodios más amplios que consignan los documentos de la DFS, que estuvo a cargo de Miguel Nazar Haro, quien mantenía relativamente bien informados a Gobernación y a Los Pinos.

Estos reportes están en custodia del Archivo General de la Nación. Los que se generaron a partir de 1985 sobre el mismo personaje siguen siendo clasificados en los archivos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

De acuerdo con las evidencias de la DFS, el acecho al colombiano no llegó a penetrar su círculo íntimo. A lo más que alcanzó fue a intervenir sus conversaciones a través del teléfono. El informe anterior fue analizado cuando García Márquez pidió asilo político en México.

Fuentes: El UniversalNotimex