El Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca recayó en su sexta edición en el poeta jerezano José Manuel Caballero Bonald, según anunció el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, el pasado 9 de octubre. El premio, el de mayor cuantía de habla hispana, está dotado con 100.000 euros, aunque el ganador se lleva la mitad y el resto se destina a la organización de unas jornadas sobre la obra del galardonado.
El jurado, que deliberó durante más de hora y media, destacó del premiado su búsqueda de “un camino rigurosamente personal” y su elección de explorar “las zonas menos transitadas de la lengua”, diferenciándose del resto de autores de su generación.
El representante de la Residencia de Estudiantes, Luis Muñoz, que habló en nombre del jurado, reconoció a Caballero Bonald como “uno de los grandes artistas de la lengua española” y resaltó que se distinguió “por su exploración del idioma y por el uso de los vocablos más desusados”.
Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) se mostró “entusiasmado” por el galardón, especialmente porque lleva el nombre de aquel poeta “que tantas cosas le ha enseñado” y aseguró que le habría gustado compartirlo con su amigo y coetáneo Pablo García Baena. Coincidió con la valoración del jurado del premio en que siempre ha tratado de “buscar su camino” en la literatura.
“Lorca fue uno de mis maestros y su escritura poética me sirvió de mucho en mis años de aprendizaje”, aseguró el galardonado, que se declaró “un lector permanente” del poeta granadino y consideró “un elogio inmerecido” las palabras del jurado.
“Yo he trabajado toda mi vida buscando un camino que no estuviera trillado, indagando en la lengua y persiguiendo un mundo propio, y si he conseguido eso, he logrado todo lo que me proponía en literatura”, afirmó. Dijo estar “en contra de los sumisos” y defendió que el escritor debe ser “un desobediente” respecto a lo establecido y a los cánones, para buscar “ese camino distinto, ese borde de la infracción”.
“Si a mi edad sigo pensando eso, creo que es una señal de que aún sigo siendo joven por dentro”, manifestó el poeta, que ha dicho que se encuentra “en el arrabal de la senectud”, parafraseando a Jorge Manrique. Respecto a su último libro, La noche no tiene paredes, Caballero Bonald valoró el reconocimiento de que supone “un rejuvenecimiento del instinto verbal”. “Si es así, está justificada toda mi obra”, agregó.
De padre cubano y madre andaluza, Caballero Bonald estudió filosofía y letras y estuvo vinculado en sus orígenes literarios a grupos poéticos andaluces. Su primera obra lírica fue Las adivinaciones (1952), con la que obtuvo el accésit del premio Adonais. Luego vendrían Las horas muertas (1959), premio Boscán y de la Crítica, y Descrédito del héroe (1977), Premio de la Crítica, entre otras.
Como novelista publicó Dos días de septiembre (1962), premio Biblioteca Breve; Ágata ojo de gato (1974) Premio de la Crítica; Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981), En la casa del padre (1988) y Campo de Agramante (1992).
Caballero Bonald cuenta además con memorias y antologías poéticas y recibió diversos premios a la totalidad de su obra, entre los que destacan el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2004) y el Premio Nacional de las Letras Españolas (2005).
Hasta 36 candidaturas de España y Latinoamérica concurrieron a este galardón concedido por el Ayuntamiento de Granada. España era el país que más candidatos presentaba con nueve poetas, entre los que se encontraban Rafael Guillén, Antonio Carvajal y Luis García Montero. Está previsto que Caballero Bonald reciba la distinción el próximo mayo en Granada. El poeta español sucede en el palmarés del premio al escritor hispano-mexicano Tomás Segovia.
Fuentes: AP • EFE