La escritora y periodista asturiana Ángeles Caso recibió el pasado 15 de octubre en Barcelona (España) el 58ª Premio Planeta con la novela Contra el viento, que trata sobre la dificultad de las mujeres inmigrantes en Occidente. Caso, quien firmó su novela con el seudónimo “Virginia Évora”, ya había sido finalista en 1994 con El peso de las sombras, cuando obtuvo el deseado galardón el Nobel Camilo José Cela.
La autora explicó que el libro aborda “la tremenda lucha que tienen que llevar estas heroínas del siglo XXI para no morirse, desde que nacen, primero en sus países, tan pobres y hostiles, y luego en un ámbito tan complejo, como es el nuestro, y en el de la pareja, que también es muy duro”.
Caso, que se embolsa los 601.000 euros del premio, subía en las quinielas del Planeta horas antes de la entrega del premio. Aunque el nombre de Elvira Lindo era el que sonaba con más fuerza en los días previos a la gala, la tarde del 15 algunos medios de comunicación y la propia Wikipedia daban a la periodista asturiana como virtual ganadora.
La ganadora recogió el galardón defendiendo su obra y confirmando que con Contra el viento continúa con sus “dos compromisos fundamentales: el primero con la literatura y el segundo, que ha crecido con los años, con las mujeres”.
En sus últimas novelas y ensayos, Caso se ha centrado en mujeres, “mujeres que perdieron en la Guerra Civil o, como en esta ocasión, mujeres que son fundamentales en nuestra sociedad, para que las demás podamos salir de casa a trabajar, seguir teniendo hijos y viviendo dignamente”. A su juicio, son mujeres “especialmente invisibles”, “por ser mujeres, por ocupar puestos de trabajo ínfimos y porque encima pertenecen a otra raza”.
Sao, la protagonista, reveló la autora asturiana, es real, se trata de una amiga que le ha ayudado a cuidar de su propia hija, que “ha tenido una vida durísima, ha luchado contra muchos malos vientos, el viento de la miseria, las frustraciones, el tener que irse de su país y, en su caso, además sufrir malos tratos por parte de su ex pareja que también sufrió su hijo”.
La música y la danza, añadió Caso, están muy presentes en mi novela: “Sao, la protagonista, supera las dificultades y el dramatismo entregándose a la danza y a la música” y ha recordado que, como dice un personaje, “cuando bailas, el alma se va de paseo, y cuando vuelves, está rejuvenecida”.
Caso rechazó que su novela sea desesperanzadora y aseguró que “tiene un final feliz”; y a pesar de que habla de vidas muy duras, como las de muchos seres humanos, “siempre hay un elemento de luz: esa fortaleza y el ánimo inquebrantable de estas mujeres que se apoyan en la solidaridad mutua”.
Precisamente, aunque Contra el viento tiene una protagonista clara, el conjunto es “bastante coral”, porque “Sao tiene una vida en la que la presencia masculina ha sido muy dañina, desde su padre, alcohólico y ausente, su patrón, o su ex marido que la maltrata de forma terrible”. Sin embargo, advirtió, “Sao ha ido saliendo adelante en la vida gracias al apoyo de unas mujeres que han estado ahí, sus amigas de Cabo Verde y de Madrid”.
En la misma velada literaria, que reunió en el Palacio de Congresos de Cataluña a un millar de invitados, entre ellos personalidades del mundo de la política y la cultura, el jurado seleccionó como finalista la novela La bailarina y el inglés, del escritor malagueño Emilio Calderón, ambientada en el período colonial británico de la India, donde el protagonista, un jefe de Policía, debe resolver unos misteriosos crímenes.
Calderón aseguró que su novela es “en ocasiones costumbrista”. Está ambientada en la India de 1944, escrita en primera persona por el inglés, un policía que debe investigar una conspiración, pero que protagoniza también una historia de amor.
A su juicio, la novela “puede ser considerada también una novela de aventuras, en la que además de los dos personajes principales aparecen también un maharajá, un cazador de tigres y hasta un devorador de hombres”. La historia de La bailarina y el inglés sucede justo en el momento en que las tropas japonesas quiere invadir la India desde Birmania, y en ese marco histórico “el inglés trata de salvar lo que queda del Imperio Británico, sin saber que aparecerá la figura de esa bailarina, que cambiará su forma de entender su relación con su propia patria”.
La gala del premio se vio alterada por un percance: el poeta Pere Gimferrer, miembro del jurado presente en el acto, cayó de repente al suelo víctima de un desmayo. La ceremonia se interrumpió durante unos minutos, y entre los más de 1.000 asistentes cundió el nerviosismo al ver la llegada de los servicios médicos de emergencia, pero finalmente, según los organizadores, todo quedó en una aparatosa “indisposición”.
Nacida en Gijón en 1959, Caso es hija de José Miguel Caso González, que fue catedrático de la Facultad de Filología, especialista en el siglo XVIII y llegó a ser rector de la Universidad de Oviedo. En su adolescencia estudió idiomas (habla inglés, francés, italiano y portugués), música y danza.
Se licenció en geografía e historia, especialidad historia del arte, pero tuvo la oportunidad de presentar el programa Panorama regional en su Asturias natal, encaminando sus primeros pasos hacia el periodismo. Durante 1985 y 1986 presentó el Telediario de TVE y el programa de entrevistas La Tarde. A los 35 años da un giro en su vida y se aleja del periodismo, sin dejarlo nunca del todo, para iniciar su carrera literaria.
Ha trabajado en instituciones culturales como la Fundación Príncipe de Asturias o el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Oviedo, así como en diferentes medios de comunicación como Televisión Española, Cadena SER, Radio Nacional de España (RNE) y varios periódicos y revistas.
Además de sendas biografías de Isabel de Wittelsbach, emperatriz de Austria-Hungría, y del compositor italiano Giuseppe Verdi, Caso ha publicado las novelas El mundo visto desde el cielo (1997), El resto de la vida (1998), El verano de Lucky (1999) y Un largo silencio (2000), que obtuvo el V Premio Fernando Lara. También es autora del ensayo Las olvidadas, una historia de mujeres creadoras (2005).
Por su parte, Emilio Calderón (Málaga, 1960) es licenciado en historia moderna por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y trabajó en la Editorial Cirene, de la que fue fundador. Ha sido gerente de una empresa de teléfonos y actor en sus ratos libres. En 1980 estudia cine en el Taller de Artes Imaginarias y se aficiona a la fotografía. En 1985 ordena y cataloga parte de la biblioteca del Museo Arqueológico Municipal; cinco años más tarde trabaja como documentalista en un proyecto de reconstrucción de la fortificación de Melilla, bajo la dirección del arquitecto Javier Vellés.
Se inició escribiendo ensayos históricos, como Historias de las grandes fortunas de España o Amores y desamores de Felipe II, y en 1995 comenzó a escribir novelas juveniles y cuentos para niños. Desde entonces ha publicado una docena de títulos, entre los que destacan La momia que me amó, Continúan los crímenes en Roma, Roma no paga traidores, El cielo encendido y otros misterios, El último crimen de Pompeya y El misterio de la habitación cerrada.
En 2003 obtuvo la beca Valle-Inclán de la Real Academia de España en Roma. Ha vivido en Madrid, Roma y Manila. Su paso por la capital filipina le hizo cambiar su visión de la sociedad y del mundo en su conjunto. Su obra El mapa del creador, ha sido publicada en diversos países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Alemania y Países Bajos.
Fuentes: ABC • Diario de Sevilla • Wikipedia