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Sueños de uso común
Extractos

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Camino arriba

I

Tras la pared yace tu cuerpo
ya sin vida
y yo te llevo despacio,
de la cintura, camino arriba.

Tu cuerpo, ese cuerpo cansado y sin alegría,
corto como esta noche, difícil como estos días.
¡Cómo quieren que crea que esa caja gris te contiene muerta,
cuando yo estoy junto a ti y tan sólo estás dormida!

 

II

Hoy en la mañana, cuando te fuiste,
no sabía que ya no ibas a hablar conmigo
ni que te íbamos a enterrar en el aire,
menos pensaba estar tan triste
frente a un cristal discreto
que te muestra como nunca fuiste
y quiere probarme que estamos en distintos mundos.
¡Ojalá estuvieras viva!

 

III

Aunque sé que ahora tus piernas están sanas y fuertes,
tan fuertes y sanas como cuando me cargabas,
todavía te miro en el sillón en que te acostabas
y me veo rendido ante tu misma suerte.

No quiero pensar que no estás porque era lo mejor,
que no había remedio, que ya estaba escrito.
Quiero pensar que es un sueño que te contaré algún día,
para hacer frágil tu ausencia y asimilarte con calma,
para volver del olvido y ya no encontrarte,
para llenar el vacío que me invade el alma.

 

IV

Mientras me duermo despierto y tú
—no podría ser de otra forma— te vuelves eterna,
oigo cómo te lloran, se arrepienten y te rezan;
y aunque sorprendido, creo que estoy tranquilo.

Dispuesto a pensar en ti, a vivir sin ti, por ti.
Dispuesto a encontrar la frecuencia de tu voz
para que me guíe a nuestro destino
o, al menos, para que me diga
por qué se te ocurrió dejarnos
cuando más te hacíamos entre nosotros.

 

V

Camino por la casa y huele a tu llanto,
las cosas por las que llorabas se quedaron.
Tu cuartito, Comalapa y yo
te estamos extrañando.

Descansa en paz, pues pachita
y baila al ritmo del viento que te está alejando.
Querías música al morir para irte contenta...
¿La oyes?                                    Ya está sonando.

 

La ciudad

Parte I

05:00

En el corazón del tiempo,
bajo las manos del aire
y entre la mirada;
sobre el vivo recuerdo
de un valle lacustre
flota solitaria
La Ciudad de México.

 

06:00

Durante la aurora la ciudad suspira,
prende su belleza para la mañana,
dibuja la forma de mujer dormida
y una brisa rosa atrás de las montañas.

Amanece suave, inmensa, lentamente,
la ciudad de los palacios se levanta,
se oye el eco musical de las campanas
y el sonido que hace el viento cuando canta.

Florece una estrella sobre la cumbre
de volcanes flotantes en lontananza.

 

07:00

A golpe de despertador
el aire se lleva los vestigios de la noche,
guardianes urbanos abren los caminos,
apagan las luces, barren los jardines, las banquetas;
ligeras columnas de vapor
rompen el cielo como nubes
mientras se llenan las calles de coches, taxis, camiones, transeúntes,
atletas, soñadores, peseros, vagones y duendes defeños en bicicletas.

 

08:00

Súbitamente deja de funcionar,
lo que debería fluir se estanca,
lo que debería brillar se nubla,
lo que debería quedar se escapa.

Enloquece, crece y enfurece la ciudad,
nube de humo asfixiante, jungla diaria,
espeso espacio para respirar,
ruta de inmovilidad, vía imaginaria.

 

09:00

Para cruzar cada luz
sólo se requiere paciencia extraordinaria,
en cada incorporación:
fe, seguridad, minutos multiplicados.

En los altos comienzan mis días,
se van irritantes mis mañanas.

No importa el origen
ni el camino en el que vaya,
la receta es resignación,
la alternativa es calma.

 

Parte 2

10:00

Caminar por las calles de la ciudad
es entrar en el marco del contraste,
es viajar entre mundos sin moverse,
es vivir la escasez en abundancia.

Caminar por las calles de esta ciudad
es flotar sobre mares de peatones,
es ahogarse en adrenalina
y perder la noción de la distancia.

Sumergirse en el Distrito Federal
es manifestarse de algún modo
para formar multitudes
libres, felices, espontáneas.

 

11:00

Cuando el reloj marca las once
cientos de plazas levantan sus cortinas,
es la hora del recreo, de otro café,
del cambio de turno en los puestos ambulantes de comida.

Banderas gigantes ondean orgullosas,
pintan de estirpe las esquinas.
bajo un cielo verde, blanco y rojo
las calles suavemente se vacían.

 

12:00

Con una manecilla sobre la otra,
en el esplendor del Sol,
trazan su propio camino
veinte millones
de huéspedes capitalinos.

Héroes de ciencia-ficción,
supervivientes del ruido,
nacen, crecen y se reproducen
inmunes al hambre,
a la iniquidad
y a los entornos nocivos.

 

13:00

A la una de la tarde, Reforma, te pregunto:
¿de qué va la gente?
¿por qué sonríe?
¿qué trama?

¿Qué hacen desnudos en la acera,
repartiendo vergüenza
y exigiendo justicia con pancartas?
¿Quién gana cuando tantos pierden?
¿Quién oye lo que el viento calla?

Yo espero que un ángel nos rescate
y que nos eleve con sus alas
al planeta donde se realizan
nuestras ambiciones milenarias.

 

Parte 3

14:00

Con la cúspide del día
la ciudad se envuelve en maíz,
en hoja de plátano y en harina.

Es una hora sagrada,
un manantial de alegría
donde se recarga el cuerpo
de luz, de fuerza, de vida.

Hora para los amigos,
para romper la rutina,
para olvidar los problemas
o resolverlos con risas.

Intervalo de sazón,
persiana exquisita
buena para el corazón
y para la conquista.

Recetario del amor,
condimentada caricia
para sentirse mejor,
para saberse en familia.

Botana tricolor:
nopal, cebolla, carnitas
o una crema de frijol
con tortillas calientitas.

Agua de todo sabor,
chía, horchata, sandía,
y por supuesto limón,
sal, tequila, sangrita.

Guarnición de aguacate,
copa de margarita,
mole, sopes, tamales,
como los de abuelita.

Para el postre un café
de fragancia infinita,
pastel de elote con nieve,
o arroz con leche y pasitas.

Con la cúspide del día
la ciudad se envuelve en maíz,
en hoja de plátano y en harina.

Es una hora sagrada
en que se resucita
al decorar el cansancio
con la salsa favorita.

 

Parte 4

15:00

Ecos de sobremesa
pintan los paisajes de Las Lomas,
Santa Fe, Polanco y la Condesa...

Mansiones de algodón, palacios de cristal,
vastos cinturones de riqueza,
que le dan a la ciudad un toque suntuoso,
de color pastel, con aroma de glamour
y sabor a poder con mermelada de fresa.

 

16:00

¿Qué son las cuatro en el rumor del aire?
¿en la cima equilátera del Ajusco?

¿Qué son además de puntos cardinales
y brazos y ojos abiertos
sobre el pedregal
de una capital del mundo?

 

17:00

A 2.250 metros sobre el nivel del mar
se pueden oír, sentir las olas.

En el centro de Coyoacán,
leer el futuro,
comerse las nubes,
pintar la nieve.

Con un círculo de compás
rodear el valle,
abrir el bosque,
cruzar el río.

Bajo el suelo de la ciudad
se puede escuchar el húmedo sonido
de un futuro en gestación,
un cosmos puro, mágico, prometido.

 

18:00

Capaz de inhalar
atmósferas de humo
y de exhalar
albures ingeniosos.

De estilo familiar,
bohemio y celoso,
por fuera superficial,
por dentro supersticioso.

De gran solidaridad
en situaciones extremas
e imposible de frenar
en viernes de quincena.

Compañero de verdad
(en las malas y en las buenas),
tierno y sentimental
en noches de luna llena.

Suele dejar al azar
los asuntos complicados
y enfrentar la adversidad
con mordidas y volados.

Habitante de un lugar
de clima noble y templado,
rico en diversidad,
pobre de lado a lado.

Puede convertir el agave
en dardos espiritosos
con los que tiñe de blanco
escenarios tenebrosos.

Gentilicio: chilango.
Estado: orgulloso.

 

Parte 5

19:00

Sobrevuelo una ciudad
que simplemente no termina,
que despide a la tarde con trino
y música de golondrinas,
en donde nace la luz
como lluvia de estrellas
verdes, blancas y amarillas,
en donde noche significa
fiesta, mariachi, serpentina.

 

20:00

¿A qué hora dejará de llover?
¿Quién apagará este tenaz aguacero?

Los golpes de la lluvia borran la memoria,
pintan de vapores los senderos;
el cielo baña tres mil años de historia,
cubre lo mejor y lo peor de un pueblo entero.

 

21:00

Giró a la derecha desde el tercer carril,
luego sonrió y se fue orgulloso de sí mismo...

No es insensatez,
tan sólo un caso avanzado de furia
en ausencia de civismo.

Más de uno como él
impregnan el asfalto
de un peligroso egoísmo
y lo vuelven un lugar
donde quien no se contagia
puede quedar varado,
al borde del abismo.

 

22:00

Noticia de última hora:
estalló en la ciudad
la invasión de los artistas,
paredes de aerosol se pintan a sí mismas,
música subterránea ameniza los sentidos,
gotas de folklore revisten las fachadas,
mientras toman las esquinas divisiones de mimos,
cilindreros, tragafuegos y malabaristas.

 

23:00

La ciudad ya no quiere crecer más,
sus calles y avenidas
necesitan más pisos
que entren a los edificios
por móviles pasadizos.

Sus arterias principales
requieren una limpieza
con líquidos medicinales
que combatan la pobreza.

A esta invencible ciudad
es preciso guardarla
en viveros de magia fresca,
para que respire,
para que descanse,
para que ya no crezca.

 

Parte 6

00:00

En el Zócalo nace un túnel
que va al centro de la Tierra
(donde crecen las raíces
protectoras de la vida).

Desde esas coordenadas
los abuelos nos observan,
nos abrazan con su calma,
con sus voces nos cautivan;

leen el códice de la piedra,
el canto de la estalactita,
con metáforas de magma
nos arropan, nos visitan.

Trazan una profecía
diáfana, cosmopolita,
que es aire de concordia
para todo el que la habita.

 

01:00

Estoy protegido por una ventana
a salvo del ruido
y del desconcierto
que busca invadirme
desde la calzada.

(La ruta taxqueña
que lo lleva a uno
de la luna sureña
al centro del mundo
en carruajes naranjas).

 

02:00

¡Qué cerca se ve la luna
en la madrugada fugaz
por el tragaluz estelar
de la urbe de la fortuna!

¡Qué fácil es navegar
en trajineras nocturnas

o en canoas de cristal
por néctares de aceituna!

 

03:00

Cuando el viento se despierta
y el agua se moviliza,
la Ciudad de México inquieta
sobre el lago se desliza.

Como un rehilete
el valle se convierte en niebla,
entonces la ciudad se mueve,
se junta, se levanta, tiembla.

(No se predicen
los errores de la tierra,
sus heridas lentamente cicatrizan)

 

04:00

¿Qué sería de la ciudad sin los colores
de sus tianguis empapelados?

¿qué sería del gris de sus colonias,
del verde de sus escarabajos?

¿Qué sería de la ciudad sin el picante
que moja la tortilla de sus tacos?

¿Qué sería de la ciudad sin sus corridos,
sin el hondo falsete en sus huapangos?

¿Qué sería de la ciudad sin los caminos
que unen pirámides con palacios?

¿Qué sería de mí sin esta ciudad,
cuna de mis sueños y de mis presagios?