Letras
Poemas

¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

Apocalipsis

El cielo verde de meteoros
Azota en la dulce alba.
Ojos
arrojan al mar,
gorriones son sacados de
sus nidos,
cerebros en súplica son
extirpados.
Ríos de sangre penetran en los corazones de los
árboles,
la palabra del hombre se
transforma en suicidio.
Los volcanes acompañan a
Las Hordas funerarias.
Sólo una nube escapa pero es atraída
Por las atmósferas de oscuros
Muertos.

 

La sombra caminante

Desgraciados los que siguieron a mi sombra
Mi sombra por un camino ha sido asesinada. Abandonada
Para alegría de los cuervos que
Ahora se alimentan de mis miembros.
Una gota de sangre arrojada a los ríos
Alimenta a los peces.
Un esqueleto trastocado por los rayos del sol
Murmura en los cementerios
Una cruz acabada por los inviernos
Consagra mi memoria.
Ustedes me han seguido. Correrán la misma suerte,
Deben de estar locos pero ya es tarde de diagnósticos,
Esperaremos los siglos de los siglos
Para que nuestras sombras se pierdan
En la luz del sol.

 

Amor de tumba

He marcado un record de amor,
llevado desde adolescentes años.
Ha pasado estaciones luminosas y apagadas.
El calor del sol ha despertado en mis ojos
los días venideros de tus labios junto a los míos.
Los inviernos con el relámpago me han dado mensaje
Que tu voz todavía dirige mi nombre.
Hay que agradecer a los campos que nos conocieron,
Maldecir a un viaje que nos alejó.
Toda la vida he jugado con los sueños, de arrastrar mis
pasos para que tu sombra los abrigue.
Invoco a los fantasmas día a día para que lleven
mi palabra.
Una luciérnaga ha ingresado a tu cuarto,
Es señal de que todavía doy soplos de vida,
Si los años han consumido mi cuerpo,
también los años han iniciado mi recuerdo.
sólo espero abrazar tu cuerpo y alma,
tendido aquí en mi amor de tumba.

 

Estampas de la tierra

La tierra deja estampas erguidas
Corales años,
Las olas se han arrodillado a la
Arena pidiendo perdón.
Los campos han dado reposo a las
Estrellas bajadas de cumbres celestes
Las chimeneas se han abrazado a los
Vientos de las cordilleras.
Un río en el volcán ha crecido con hambre de
Amor, los pájaros me han salido al encuentro
Con cantor mañanero. La sombra de los
Árboles han tapado los desiertos de poesía.
Maravillosa la ciudad deshabitada mira cómo
Encaja la avenida al abismo,
Observad cómo el río triste
Cruza por el corazón deshabitado
Oíd el árbol cómo resiste los rayos del sol
Por milenarios años,
¡Mira una estampa de tierra descansando
En mi cuerpo!

 

Nunca

Nunca me alejo de este árbol,
un árbol caído, latente,
nunca me alejo de este árbol,
aunque corra sangre por mi pecho.

Debo llorar un pálido algarrobo,
debo llevar un río a su corona,
debo resguardar que la noche no lo lleve,
regarle hierro para siempre a sus raíces.

Nunca me alejo de este árbol,
porque escarabajos minuteros
desnudarán su ropa grisácea,
nunca me alejo de este árbol,
vendrá un tatuaje de mi agonía.

Ya todo sucedido.
Callejón anónimo siempre, escudo helado,
ya todo para nunca; huracán de luz,
mientras sombras escapan con alfileres.