Una selección de más de 200 imágenes que le sirvieron a la pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954) como herramienta de trabajo y como medio para exorcizar la soledad, son exhibidas desde el pasado jueves 19 de noviembre en el Museo Frida Kahlo, en la capital mexicana.
Bajo la curaduría y diseño gráfico del artista e historiador de la fotografía en México, Pablo Ortiz Monasterio, las imágenes exhibidas en la muestra “Frida Kahlo, sus fotos”, forman parte de las 6.500 que conforman dicho archivo. Se trata de un conjunto significativo de fotografías que, a decir de Ortiz Monasterio, ilustran la importancia que tuvo este medio en la vida de la pintora y compañera de Diego Rivera.
Junto con la inauguración de la muestra fotográfica, el recinto cultural abrió al público también el hermoso predio porfiriano contiguo a la Casa Azul, que incorporó para exhibir en cinco nuevas salas, exposiciones temporales y el vasto acervo del museo.
Con esta exposición ve la luz otra parte del archivo que se diera a conocer en 2007. Ese año se anunció la revelación más importante que se haya hecho en el Museo Frida Kahlo desde la muerte de la pintora en 1954. El Comité Técnico del Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo presentó entonces un amplísimo acervo nunca antes visto que fue clasificado con la generosa ayuda de la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (Adabi).
La riqueza de este acervo se dejó ver en una primera exposición con la que se celebró el centenario del nacimiento de la pintora en 2007. Hoy, dos años después, “Frida Kahlo, sus fotos” muestra nuevamente material fotográfico perteneciente a estos archivos.
Para la muestra se han seleccionado más de 200 obras, atendiendo a seis temas principales: “Los padres de Frida”, “La Casa Azul”, “El cuerpo roto”, “Los amores de Frida”, “La fotografía de autores destacados” y “El ojo de Diego”.
El valor mismo de las imágenes como testimonio histórico es innegable, pero también lo es por la talla de las lentes que se pueden encontrar en esta exhibición: Man Ray, Martin Munkácsi, Fritz Henle, Edward Weston, Brassai, Tina Modotti, Pierre Verger, Lola y Manuel Álvarez Bravo.
“Frida, sus fotos” abre, en su primera sala, con los retratos familiares más representativos del archivo de la pintora. Sobresalen las fotografías de abuelos maternos y de sus padres, Matilde y Guillermo.
Gracias a estos testimonios fotográficos se ha podido comprobar algunas características de la pintora como su gusto por la vestimenta típica que fue una herencia que adquirió de su madre, nacida en Oaxaca. Aparecen también múltiples autorretratos de Guillermo Kahlo, padre de la artista, de quien Frida aprendió el gusto por la ciencia, el arte y, ante todo, la fotografía.
Es por ello que complementa este espacio una cámara, préstamo de Cristina Kahlo, bisnieta de don Guillermo y sobrina nieta de Frida.
En una segunda sala (dedicada a la Casa Azul) se exponen retratos que documentan la forma en que la artista fue construyendo su fuerte personalidad.
En “El cuerpo roto” se aprecian imágenes de las estancias hospitalarias, las dolorosas intervenciones quirúrgicas y los largos períodos de medicación que fueron episodios comunes en la vida de Frida Kahlo a raíz del terrible accidente que sufriera el 17 de septiembre de 1925.
Complementan esta sala las fotografías de las que Frida recortaba rostros de quien quería tener más cerca o, al contrario, de quien no quería ver más. Destaca aquélla en la que seguramente aparecía con Carlos Chávez, el director del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba), con quien tuvo discrepancias.
Dos conjuntos de imágenes complementan la sala: los indígenas, visitantes comunes de la Casa Azul, y las piezas arqueológicas. Estas imágenes son también fragmentos de un pasado al que tanto Diego como Frida se acercaron con orgullo.
En “Los amores de Kahlo” se encuentran los retratos de quienes fueron sus amigos más cercanos, sus familiares, algunos de sus amantes y, ante todo, de Diego.
La sala cinco atestigua el interés de Frida por el arte fotográfico y su relación con destacados fotógrafos. En esta sala se muestran retratos realizados por famosos autores de la historia fotográfica y amigos personales de Frida.
Dentro de la Casa Azul se ha reservado un lugar para la última sala, “El ojo de Diego” que revela numerosas imágenes relacionadas con cuestiones políticas o tecnológicas y que el pintor utilizó para sus lienzos y muros.
Enmarcando la exhibición se editará el libro del mismo título, Frida Kahlo, sus fotos, en el que se publican más de 500 imágenes de este acervo con el incondicional apoyo de Ramón y Javier Reverté, directores de RM Editorial.
Fuente: Notimex