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Académicos piden que patrimonio de Max Brod siga en Israel
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La disputa por la herencia de dos escritores en idioma alemán de origen judío, Max Brod y Franz Kafka, sumó un nuevo capítulo el pasado 8 de febrero, cuando 24 renombrados académicos israelíes publicaron una carta en la que piden que el patrimonio de Brod (1884-1968), al que pertenecen materiales del autor de La metamorfosis, se quede en Israel.

Un tribunal en Tel Aviv está tratando de establecer actualmente si dos hermanas son las herederas regulares o si este tesoro literario debe ser entregado al archivo de la Biblioteca Nacional en Jerusalén.

Los firmantes, que pertenecen a varias universidades israelíes, afirmaron estar “indignados por la forma en la que es retratada la Academia israelí en la prensa alemana, como si no tuviéramos el interés ni el saber histórico y el dominio del idioma para investigar el archivo de Max Brod”.

Agregaron que Brod es parte de la historia del Estado de Israel, así como un escritor y filósofo, autor de innumerables artículos sobre el sionismo, y que después de su huida de los nazis vivió durante 30 años en Palestina y luego en Israel.

En el contexto del actual proceso en un tribunal distrital de Tel Aviv, la Biblioteca Nacional israelí lucha por los derechos de la herencia de Brod y con ello, también, de textos inéditos de Kafka. De esta forma, se busca evitar que dos herederas privadas, ya de edad avanzada, vendan al extranjero los textos del patrimonio del editor de Kafka, Max Brod.

Antes de su muerte, en 1924, Kafka pidió a su amigo Brod que quemara sus textos. Éste hizo lo contrario, los publicó y logró que el escritor checo se convirtiera en un éxito mundial. Brod huyó de los nazis de Praga a Palestina, en 1939. En su maleta llevaba las obras del autor de El castillo.

Tras la muerte de Brod, en 1968, la herencia, que incluía varios textos de Kafka, fue a manos de su antigua secretaria, Esther Hoffe.

Hoffe vendió en 1988, por 2 millones de dólares, parte de los textos, entre ellos El proceso. La otra parte la guardó en cajas fuertes en Israel y Suiza. Tras su muerte, hace dos años, a los 101 años, legó el patrimonio de Brod a sus hijas Ruth y Hava. Las dos son supervivientes del Holocausto y tienen hoy unos 80 años.

Fuente: DPA