Noticias
Publican en España libro autobiográfico de Cabrera Infante
¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

Coincidiendo con el quinto aniversario de la muerte del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, la semana pasada salió a la venta en España un libro autobiográfico póstumo del escritor cubano, que bajo el título Cuerpos divinos y publicado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, abarca el período entre 1958 y 1962.

Se trata de un libro inacabado de alto valor testimonial ya que en él se encierra “todo el dolor” del autor de Tres tristes tigres y La Habana para un infante difunto, según reveló su viuda, Miriam Gómez. El libro habla de La Habana, el cine, el sexo, la música, la revolución y el exilio.

“No sólo la historia, sino la geografía nos condena”, escribe Cabrera Infante. “Las revoluciones son el final de un proceso de las ideas, no el principio, y es siempre un proceso cultural, nunca político. Cuando interviene la política —o mejor los políticos— no se produce una revolución, sino un golpe de Estado, y el proceso cultural se detiene para dar lugar a un programa político. La cultura entonces se convierte en una rama de la propaganda. Es decir, las ilusiones de la cultura, el sueño de la razón, se transforman en pesadilla”.

El manuscrito de Cuerpos divinos estaba, como tantos otros papeles, notas y cuadernos del ganador del Premio Cervantes 1997, en la casa de Gloucester Road, en Londres, donde el escritor vivió hasta su muerte, el 22 de febrero de 2005. Muy a su pesar, no era una novela sino unas memorias —“veladas”, dijo él— que arrancaban en 1958 y se cerraban (de momento) en 1962.

Para Toni Munné, director de las obras completas del escritor cubano, Cuerpos divinos es un libro fundamental dentro de la obra de Cabrera. “Es el libro que le acompañó toda su vida. Si seguimos las entrevistas a Guillermo vemos que él siempre lo estaba escribiendo. Está escrito desde el recuerdo, desde la voluntad de recordar”.

“Le dolía. Luchaba para escribirlo”, explica Gómez. “Yo le tenía miedo a Guillermo cuando la escribía. Se desnudaba y sólo la luz de su lámpara le calentaba. Me aterraba saber qué podía contar”. Intimidades sexuales, reflexiones políticas, amigos desenmascarados y otros fusilados o muertos en vida. “Estaba todo el horror y yo no he querido ni he podido tocarlo”, dice Gómez. “Quedan notas, muchas, pero era imposible encajarlas bien. Todas estarán incluidas en las obras completas, pero el libro debía salir así, hasta el desencanto”.

Cabrera Infante le pidió a su mujer que cambiara los nombres falsos que había puesto en el libro una vez que las personas de las que hablaba hubieran muerto. “Sólo la gente que él despreciaba seguirá con seudónimo”. Con su nombre aparecen Hemingway o el propio Fidel Castro, y, con todo lo demás, las mujeres de un hombre enamorado y sexualmente apasionado.

“Yo temblaba cuando cogí el libro”, recuerda Gómez. “Me lo llevé a la cama y temblaba. ¿Cómo voy a aparecer yo? Pero ya tengo 70 años y no me importa nada. Guillermo era un loco de las mujeres y era un hombre enamorado. Su madre fue una mujer superior y eso siempre le marcó. Él adoraba escuchar a su madre y a las amigas de su madre, siempre recordaba ese olor a frutas que tenemos las mujeres cuando cruzamos las piernas en el trópico”.

Y vuelve a escribir Cabrera: “El hombre es un animal geográfico. La historia no es más que geografía en movimiento, una suerte de isla flotante. Las islas tienden a dominar el continente. Me sé todas esas citas. Son tantas que podrías construir una casa de citas”.

“Tuve que reírme. Yo siempre termino por reír. Tengo que reírme como hombre de lo que he perdido como mujer. Tienda de citas”.

Fuente: El País