El escritor Francisco de Oraá falleció el sábado 27 de febrero en La Habana de una repentina enfermedad, según informaron el Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Su sepelio se realizó este domingo 28 de febrero en el Cementerio de Colón.
De Oraá había nacido en la capital cubana el 4 de julio de 1929. Muy temprano comenzó a mostrar vocación por las letras, pues colaboró en la revista de literatura para niños Ronda, editada en provincia, pero de circulación nacional, y hacia 1941 dio a conocer textos suyos en Archipiélago, de Caibarién, que se distribuía por América Latina. Colaboró también en El País Gráfico.
Más tarde, después de 1959, con trabajos de carácter político y ocasionalmente literarios, difundiría su nombre en otras páginas: Hoy Domingo (suplemento literario del periódico Hoy, del Partido Socialista Popular), Revolución, Prensa Libre y El Mundo.
Después de establecerse en La Habana en 1960, trabajó como bibliotecario en la recién fundada Escuela para Instructores de Arte, en la que además dirigía la superación obrero-campesina de los trabajadores del centro e impartía clases a empleados y becarios. En 1966 se convirtió en secretario de redacción de la revista Unión, de la Uneac, cargo que desempeñó por treinta años.
De Oráa destacó también como traductor. Entre sus traducciones del francés se encuentran Cartas a Theo, de Vincent van Gogh, editado por el Instituto Cubano del Libro, y Viajes a las islas de la América, de P. Labat, editado por Casa de las Américas. Ha colaborado con poemas, traducciones y ensayos críticos en las revistas Unión, Casa de las Américas, Bohemia, La Gaceta de Cuba, Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, Islas, Revolución y Cultura.
El autor fue jurado en el premio Casa de las Américas, en el concurso nacional de la Uneac y en los de talleres literarios de diversas provincias del país. Ha viajado a Bulgaria y a la antigua Unión Soviética representando a los escritores cubanos en el Festival Pushkin y en el Festival de las Literaturas Soviéticas.
Su obra poética ha sido traducido al polaco, francés, ruso, búlgaro, yugoslavo, y ha sido dada a conocer en revistas literarias y libros. Su novela La parte oscura fue traducida al alemán. En 1978 ganó el Premio “Julián del Casal”, de poesía, otorgado por la Uneac, por su libro Ciudad ciudad. En 1986 le fue otorgado el Premio de la Crítica, del Ministerio de Cultura, entregado anualmente a los diez mejores libros del año anterior, por su poemario Haz una casa para todos.
En 1989, asimismo, ganó el Premio “La Rosa Blanca”, de literatura para niños, por su poemario Mundo mondo, y en 1998 el Premio de la Crítica por La parte oscura. En 1993, en reconocimiento a la calidad de toda su obra, se le concedió el Premio Nacional de Literatura, otorgado por el Ministerio de Cultura. En 1995 participó con una ponencia en el Colloque International à José Martí, convocado por L’École Normale Superieur de Fontenay-Saint Cloud, en Francia.
Fuente: CubaDebate