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Ilustración: ImageZooEl lenguaje nos mira y nos interroga
21 de febrero: Día Internacional de la Lengua Materna

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Dijo Jean Cocteau: “Nuestra época es letrada pero inculta”.

Haber adquirido el dominio de los signos del lenguaje en la escritura, saber escribir palabras y oraciones, no determina el nivel de cultura de una persona, ni sus verdaderas y cabales competencias lingüísticas y sociales.

Como dice Ivonne Bordelois en el libro La palabra amenazada (Editorial Libros del Zorzal):

Las lenguas no son sólo construcciones verbales específicas e independientes sino que acarrean con ellas la experiencia de cada nación..., con un residuo intransferible que constituye lo precioso, lo único y necesario de cada lenguaje, lo que cada uno aporta irreemplazablemente a la mente universal.

En la vida cotidiana la lengua base, la semilla que seguramente germinará si se la considera en sus esencias, es la lengua materna, hoy desabastecida y humillada, desprotegida y degradante.

En la lengua materna se da, indefectiblemente, la base de lo conocido que, enriquecido y cuidado, determine los brotes más importantes de las competencias expresivas de cada ser en sociedad. desde ellos se van infiriendo nuevos sentidos en la comprensión circular y envolvente de las palabras de todos los textos.

A partir de ese lenguaje madre reconocemos, repensamos, organizamos, nuevas estructuras, siempre relacionadas, en algún aspecto, con las anteriores.

Es así como cada uno se expresa en función de su lengua familiar, la lengua coloquial, principio de sus socializaciones. ¿Se reconoce hoy, a diario, este fuerte y extendido camino lingüístico en red?

En el lenguaje hay un interjuego entre lo convencional, lo conocido, lo que invento, lo que copio, de tal modo que cada uno es capaz de construir, con un lenguaje creciente, integrador y coherente con la realidad (dentro de su entorno sociocultural), nuevas formas que permitan ir siendo cada vez más humano, mejor hablado.

Pero este automático macrodesarrollo comunicacional hoy no se contempla en su verdadera dimensión, se ve invadido y vapuleado por un lenguaje del absurdo la obscenidad, la degradación, el “achicamiento” de expresiones, de vocablos, de los propios nombres personales. Estos últimos desaparecen con velocidad inusitada, siendo reemplazados por algunas pocas voces que no son nombres sino sólo adjetivos devaluados e impuros.

El lenguaje se cae a diario por las cornisas del antiguo palacio de las letras.

¿Estamos dispuestos a anclar sin demora en lo que hoy se nos ofrece devaluado y avivar luego las velas del despegue hacia lo creciente en humanidad, prestigio u belleza?

Recursos tenemos, tenemos seres pensantes, colegios, escuelas, instituciones intermedias, fundaciones, clubes, centros culturales, gobiernos, adultos responsables de la educación. ¿Hemos pensado entonces en un reordenamiento de todo esto con proyectos analíticos y sustentables, relativos al uso de la lengua madre, con todo lo que trae implícito? Cuando ésta se desconoce como fuente se evidencia un desajuste entre cultura materna y educación, en tanto es punto de partida para la entrada a la lengua estándar.

Se tiene sin cuidado el hecho de que el niño al entrar a la etapa escolar ya tiene estructurada su lengua base, la de su entorno familiar: sobre pedir – solucionar – construir simples juicios de valor (bueno/malo) – evaluar – responder..., en las cuestiones cotidianas.

Sobre esa lengua hay que trabajar para absorber voluntariosa y eficientemente a los niños evitando marginaciones expresivas y deserciones.

En muchos de nuestros trabajos de investigación, como el proyecto “Revalorización de la lengua materna”, aprobado por resolución ministerial, talleres y seminarios multiplicados en diferentes regiones con temas como “Aquí hay mucho cuento” y “Oralidad y escritura”, fuimos actualizando siempre esta problemática, como cuando recogimos en tantos colegios de la región, allá por 1973, las “Biografías de Abuelos”, con el lenguaje característico de cada origen (auspiciada la publicación por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad).

Pero seguimos pensando en niños que tantas veces se consideran vacíos de lenguaje inicial como si entraran en blanco a la sistematización educativa y entonces hay que llenar y llenar, sin vinculaciones directas con las que traen.

Escribí una vez, en el diario La Capital, sobre esta interrogante situación, recogida en mis cursos y seminarios por la Cuña Boscosa donde la marginación oral y comunicacional tan evidente era a su vez alimentada por una bibliografía llegada de la capital del país, en la que esta cuestión de lengua base y entorno sociogeográfico era totalmente no considerada.

Estas bibliografías, a las que además, muchas veces se accede no por libros, sino por fotocopias, suelen ignorar realidades, espacios y vivencias de los niños de zonas suburbanas, y de este modo seleccionan, desconocen, desvalorizan.

Para una valoración e introducción operativa en la reconsideración de las lenguas madres se requieren también docentes preparados para el manejo de la pluralidad lingüística particularmente en las zonas de bilingüismo.

El lenguaje nos interroga aquí y allá, en lo estándar y en lo familiar.

Casi todas las preguntas siguen sin respuesta, que la no bien definida e interpretada “globalización” no agrande más esta brecha en la expresión personal, en la conversación cotidiana, en la lectura de todos los días.

“El conocido lingüista Noam Chomsky formuló la hipótesis del LAD (ingenio de adquisición de idiomas) que hoy es universalmente aceptado por los psicolingüistas”, según lo expresa Juan Carlos Moreno Cabrera en La dignidad e igualdad de las lenguas (Alianza Ed., Madrid); y agregó:

Se estima que el sistema lingüístico que maneja un joven es más complejo que el conjunto de sistemas que se usaron para mandar el Pathfinder a Marte en julio de 1997.

Con este nivel de consideración y preparación debe trabajarse en el uso y desarrollo de la lengua para lograr un uso armónico y exitoso que permita, a los educandos ya adultos, optimizar y jerarquizar el propio idioma.

No es tarea fácil pero sí debe ser preocupación fundamental procurar el más cabal y proyectivo uso de la lengua en la vida de relación: no decrecer sino crecer.

Tomemos todos “el toro por las astas” y, en el Día Internacional de la Lengua Materna, proclamado por la Conferencia General de la Unesco en noviembre de 1999, unamos proyectos y realizaciones para tomar con absoluta responsabilidad la diversidad desde la lengua materna y su eficiente entrada en la lengua estándar. Recordemos que las lenguas son los instrumentos básicos para la preservación y desarrollo del auténtico patrimonio cultural. Se incentivará de este modo la diversidad lingüística preservando las lenguas maternas y creando una mayor conciencia sobre el significado de las tradiciones y las culturas en el desarrollo armónico de las comunidades.

 

Bibliografía

  • Bordelois, Ivonne; La palabra amenazada. Editorial Libros del Zorzal, Buenos Aires (Argentina), 2003.
  • Conferencia General de Unesco. 1999.
  • Moreno Cabrera, Juan Carlos; La dignidad y la igualdad de las lenguas. Alianza Editorial, Madrid.
  • Tusón, Jesús; Los prejuicios lingüísticos, Editorial Octaedro, Barcelona (España).
  • Villaverde, María del Carmen; Circunnavegando la palabra, Editorial Ameghino, Buenos Aires (Argentina).
    —. Serie de artículos sobre la palabra y su desarrollo en el lenguaje, y el proyecto Lengua Materna.