Sala de ensayo
Importancia de la tipología textual en Drácula de Bram Stoker

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Bram Stoker, escritor irlandés nacido en 1847, publica Drácula (Vlad Draculea) en el año 1897, y, a pesar de que escribirá otras obras, ésta parece ser la única novela del autor que continúa siendo leída actualmente. Es ésta una novela compuesta por fragmentos de diarios y cartas, que trata profundamente la cuestión del vampirismo a través del análisis de su principal personaje: el Conde Drácula, y que hace hincapié en temas relevantes en el campo de la psiquiatría como el hipnotismo, la locura, y otros temas fundamentales desde un punto de vista humano como la amistad fraternal, la solidaridad, el valor y la lucha contra el mal.

Si la novela fuera publicada actualmente podría ser calificada de thriller, o tal vez algo similar a mitad novela policíaca mitad novela de terror, con la progresiva aparición de misterios inexplicables con los que cada nueva página va sorprendiendo al lector. Sería inmediatamente llevada al cine como, de hecho, lo fue, en varias versiones. Debo confesar que, hasta hace poco tiempo, solamente conocía de este tema alguna de las varias películas rodadas a partir del libro, pero debo recomendar, a quien se encuentre en la misma ignorancia en la que yo me hallaba, encarecidamente, leer la novela de Stoker, que leí en versión original y que me maravilló por su multiplicidad de subtemas, dignos todos ellos de un profundo estudio. No obstante, algo que me ha interesado por encima de lo demás no ha sido una cuestión argumental sino la disposición de los materiales literarios que conforman la obra, pues he considerado de gran relevancia la peculiar estructura de la novela, ya que ésta se halla construida a partir de textos que se entrelazan.

Múltiples elementos de misterio crean una atmósfera que, a un tiempo que nos seduce, nos angustia hasta extremos insospechados, de modo que, páginas antes de llegar a algún hecho capital en la novela, los lectores, intuyendo confusamente algo, no se sabe qué, ya nos sentimos inmersos en una niebla misteriosa que nos atemoriza pero, a un tiempo, nos anima a seguir, nos seduce y somos incapaces de abandonar la lectura. Elementos presentes en la literatura romántica aparecen aquí por doquier: los sueños, la noche y su oscuridad, el amor y la muerte, los cementerios en la neblina y sus sugerencias macabras y misteriosas, el amor eterno más allá de la muerte como compromiso integral. Al mismo tiempo, también resulta patente la importancia que se otorga en la novela al estudio de las enfermedades mentales, no sólo por la relación que posee la trama con las patologías misteriosas de la mente, con el inconsciente, con los sueños y su significado, sino también por el hecho de que dos de los principales personajes (Van Helsing y Seward) son eminentes médicos estudiosos de la mente y sus oscuros recovecos.

Pero vamos a hablar de la estructura: desde un punto de vista estructural, ésta es una novela construida desde la mirada de distintos observadores. Nosotros, los lectores, reconstruimos y recodificamos el texto a partir de las parciales perspectivas que recibimos de los distintos personajes. Si Aldous Huxley en su novela Point Counter Point construye un texto combinando distintos puntos de vista de los personajes sobre los mismos acontecimientos (técnica que desde aquel momento fue denominada contrapunto), en Drácula el autor combina algo similar a dicha técnica con la novela epistolar y la novela diario.

El thriller se desarrolla en orden cronológico, comenzando con el viaje del protagonista Jonathan Harker hacia Transilvania y con su estancia en el castillo del Conde Drácula. La trama se construye basándose en los diarios personales de los principales personajes y añadiendo las letras, notas y mensajes que ellos se envían recíprocamente o que reciben de personajes secundarios o lejanos, lo que provoca que los lectores podamos acceder a los distintos puntos de vista que los diferentes personajes poseen sobre los mismos extraños acontecimientos que se suceden a medida que la novela avanza. Por ello, en esta historia, no aparece un solo narrador que explique los hechos sino que hay varios narradores que nos ofrecen su personal punto de vista, y nosotros podemos leer y comprender lo que ellos escriben sintiéndose ellos y nosotros como testimonios involuntarios de los sucesos. Estos narradores son principalmente: Mina, su, a partir de un cierto momento, marido Jonathan Harker y el doctor Seward. Sus diferentes puntos de vista aparecen como consecuencia de los distintos criterios que les caracterizan y de su personal manera de interpretar la realidad.

A medida que la historia se va desarrollando, en muchas ocasiones podemos leer sobre los mismos hechos o el mismo acontecimiento, explicado varias veces por diferentes personajes. No obstante, como inciso, debo señalar que, al final de la novela, los textos son complementarios en el momento en que se narra el viaje a Galato, que es efectuado en tres grupos distintos, dándose por tanto, en aquellos momentos, tres narraciones cronológicas que se complementan, con sucesos y aventuras que suceden simultáneamente.

El punto de vista del autor, Stoker, es interno porque los personajes, a través de los cuales hallamos su propia voz, narran las peripecias desde su propia experiencia a través de la historia. Los lectores tenemos la posibilidad de ver cómo los elementos y los extraños problemas que parecen un rompecabezas sin explicación lógica ni racional se convierten en una trama completa. Algunas veces, podemos predecir qué va a suceder incluso antes de que los personajes puedan hacerlo porque nuestra perspectiva es externa, más general y, por ello, más objetiva o exacta.

Con objeto de hablar sobre los diferentes tipos de textos que podemos hallar en la novela, comenzaré por enumerarlos:

  1. Cartas y telegramas
    1. Cartas que se envían recíprocamente Lucy y Mina.
    2. Cartas que se envían Arthur, el marido de Lucy, Quincey Morris y el doctor Seward. Esta comunicación epistolar tiene su inicio cuando se desata la preocupación por los problemas y la enfermedad misteriosa de Lucy.
    3. Carta de la enfermera Agatha a Mina; es interesante señalar que, en este momento, Mina y los lectores, al mismo tiempo, descubrimos que Jonathan está sano y salvo.
    4. Telegramas.
    5. Cartas de los abogados de Londres acerca de la entrega de las cajas en Carfax.
    6. Cartas entre el doctor Van Helsing y Mina, cuando él está haciendo gestiones para trabar conocimiento con ella.
    En estas cartas encontramos, especialmente, sentimientos, emociones, relatos cotidianos y algunas cuestiones de tipo práctico, como en las cartas que proceden de los abogados o en las de consulta entre los médicos.
  2. Aparecen dos memorandos diferentes:
    1. El de Lucy, que escribe en el momento en que supone que puede morir, como, de hecho, ocurre.
    2. El del doctor Van Helsing. Empieza a escribirlo en la última parte de la novela, cuando se halla junto a Mina cerca del castillo del Conde y comprende que el extraño comportamiento de la muchacha es debido al bautismo del vampiro. Van Helsing teme por su vida y escribe unas líneas dirigidas al doctor Seward.
  3. Periódicos:
    Considero que son textos informativos con pretensión de objetivos que mencionan o relatan algún incidente extraño o espantoso que los lectores inmediatamente relacionamos con el desarrollo de la trama. Los periódicos que publican dichas noticias son:
    • El Dailygraph con una noticia sobre un barco, el Demeter, que ha naufragado.
    • El Pall Mall Gazette, que divulga la noticia de que un lobo ha escapado del zoológico.
    • La Westminster Gazette, que relata cómo una fantasmagórica dama secuestra por las noches a algunos niños que aparecerán más tarde con heridas en el cuello.
  4. Diarios:
    Los principales personajes, Jonathan, Mina y el doctor Seward, escriben sistemáticamente en su diario. Lucy, asimismo, comienza a escribir imitando a su amiga Mina.

Analizando a fondo este último tipo de texto, el diario, he encontrado algunos elementos interesantes que procedo a enumerar:

  1. Descripciones que efectúan algunos de los personajes de otros, que nos facilitan forjarnos la imagen, a veces física y a veces psicológica de ellos:

    • En el capítulo 9, el doctor Seward describe al doctor Van Helsing:

      Él es un filósofo y metafísico, y uno de los más avanzados científicos de nuestro tiempo y me atrevo a afirmar que su mente está abierta frente a cualquier novedad. Ello, ligado a sus nervios de acero, su temperamento, una resolución indomable, autocontrol y tolerancia (...).


    • En el capítulo 14, Mina describe asimismo al doctor Van Helsing:

      (...) un hombre de estatura media, de construcción recia, de hombros anchos y cuello y cráneos bien equilibrados (...) indicativo todo ello de inteligencia y poder; cabeza noble, bien proporcionada (...).


    • En el capítulo 2, Jonathan nos facilita varias descripciones del Conde Drácula:

      Un hombre mayor, alto, bien afeitado, que lleva un bigote blanco, vestido de negro de la cabeza a los pies, sin un ápice de color en su apariencia.

      Su rostro era fuertemente aquilino con un fuerte caballete nasal y orificios peculiarmente arqueados, frente altiva (...). Su boca, hasta donde yo pude ver a causa del mostacho, era rígida y de apariencia cruel con una peculiar dentadura, blanca y afilada, que sobresalía de entre los labios (...). Sus orejas eran pálidas y extremadamente puntiagudas, la barbilla ancha y fuerte y las mejillas firmes aunque hundidas. El efecto general que producía era de una palidez extraordinaria.

    • En el capítulo 17, el doctor Seward describe a Jonathan:

      Él es especialmente inteligente si podemos juzgarlo por su rostro, y lleno de energía.

    • Y en el capítulo 23, también a través del diario del doctor Seward, descubrimos, mediante un proceso de caracterización indirecta, que el cabello de Jonathan ha encanecido repentinamente:

      (...) la última noche él era un hombre franco, de feliz apariencia con un fuerte rostro juvenil, lleno de energía y cabello castaño oscuro. Hoy es un hombre mayor, demacrado y desdibujado con blanco cabello que casa bien con su mirada apagada y el dolor escrito en su cara.

Me parecen enormemente interesantes y probablemente dignas de otro estudio las asociaciones que pueden realizarse entre el físico y la psicología de los personajes. En el aspecto textual, en concreto, considero interesante el hecho de que cada personaje, al escribir en su propio diario, posee su personal uso del lenguaje. Veamos:

Mina Harker, la esposa de Jonathan, es una mujer bien equilibrada y racional. No olvidemos que Van Helsing, caracterizado por su gran inteligencia, sensibilidad y ojo clínico, describe a Mina como un cerebro masculino con corazón de mujer. Gracias al diario de esta muchacha, nosotros, lectores, conocemos su ofrecimiento de amistad y fraternidad a los hombres de la historia, los valientes y leales hombres que combatirán juntos contra el mal hasta el final de la obra. De acuerdo con su temperamento, el discurso de Mina es racional y refleja siempre su equilibrio interno, así como su inteligencia. A este respecto, no puede pasarnos desapercibida la obvia admiración por Mina que aparece reflejada en los textos del doctor Seward.

La forma de hablar de Van Helsing es culta y formal, utiliza regularmente latinismos, lo que denota su formación. Vemos ejemplo de ello en el capítulo 24, cuando pronuncia la expresión Omne ignotum pro magnifico, procedente de Agrícola de Tácito. O bien Dod pou sto, said Archimedes (capítulo 25). Su discurso es formal: (...) y por el honor y la gloria de Dios (capítulo 24), purista a causa de su procedencia extranjera y también sensitivo y conmovedor.

El uso del discurso que caracteriza a Jonathan es el lenguaje que refleja la sensibilidad, sufrimiento y desesperación que le embargan. Es apasionado y se deja llevar por sus emociones.

Oh, Dios mío, ¿qué pecado hemos cometido para estar sufriendo este terror? (capítulo 26).

Analizando su forma de utilizar el lenguaje, el doctor Seward se nos presenta racional y poseedor de una cierta dosis de ironía, incluso en la situación tan trágica en que se encuentra, lo que demuestra su alto grado de inteligencia y su capacidad de distanciamiento intelectual. Tenemos ocasión de comprobarlo en el capítulo 26, cuando a propósito de la nieve y el trineo que se verían obligados a utilizar, dice: A la moda rusa. A través de su diario accedemos a las explicaciones de Van Helsing sobre qué significa ser un vampiro:

El vampiro continúa viviendo y no puede morir con el paso del tiempo; lo que le nutre es la sangre de los vivos. Incluso podríamos decir que hemos visto entre nosotros cómo pueden rejuvenecer (...) pero no pueden sobrevivir sin su dieta (... ). Su cuerpo no refleja sombra; no se reflejan en el cristal del espejo (...) pueden transformarse a sí mismos en lobo (...), murciélago (...), en niebla (...), en rayos de luna (...). Y, si bien puede hacer todo esto, no es libre; al contrario, es aun más prisionero que (...) (capítulo 18).

Descubro que tiene lugar un voluntario énfasis fundamental, que está marcado por la repetición procedente de distintas voces, en cuán importante es la redacción de un diario personal con el objeto de mostrar los hechos; dichas páginas podrían ser vitales en el futuro. Estas aseveraciones producen en el lector una intensa sensación de verosimilitud, de que lo que se nos está relatando es real.

Déjenme apuntar con exactitud todo lo que sucedió tal como lo recuerdo. Ni un solo detalle de lo que yo pueda recordar debe ser omitido (diario del doctor Seward; inicio del capítulo 21).

Escribir un diario es, para los protagonistas del drama, una forma de sobrevivir a tanto horror, de no volverse loco, de no perder la cabeza ante tanta desesperación. Escribir, que habría comenzado ejerciéndose como un acto banal y a la moda, se convierte en algo necesario, vital para el estudio científico, para el análisis que efectúa Van Helsing y para ayudarles en su proceso de destrucción del Conde, propósito que, a partir de un cierto punto de la novela, es el que les mueve.

Puesto que si no hago alguna cosa me volveré loco, escribo este diario (...). Debo continuar escribiendo como sea (diario de Jonathan; inicio del capítulo 22). Le dije a Mina que debía tener todos sus papeles a salvo, todos los papeles, diarios y grabaciones (...).

El doctor Van Helsing ruega a Mina que escriba a máquina todo el texto diario que Jonathan inició desde que llegó al castillo del Conde. El estudio médico, detallado, de ese relato, va a ser muy importante para saber cómo matar a Drácula al final de la novela. Adviértase la importancia que, en todo momento, adquiere el conocimiento y la experiencia como métodos de investigación para proceder acertadamente en el camino a seguir. El doctor Van Helsing va analizando científica racionalmente los datos y, a partir de su reflexión, determina el siguiente paso que deberá darse.

En las últimas páginas del libro, varios de los personajes se despiden, a través de sus textos, de la vida, todos ellos en algún momento en que ven cercana la probabilidad de la muerte. Algunos de ellos, como Lucy, efectivamente, morirán. Otros no.

Esconderé estas hojas en mi pecho, en algún lugar donde las puedan hallar cuando me encuentren desvanecida. ¡Mi querida madre fallecida! Ha llegado la hora de que yo me vaya también. Adiós, querido Arthur, si yo no sobreviviera a esta noche. ¡Que Dios esté contigo, que Dios me ayude! (Lucy al final del capítulo 11).

Me asusta pensar qué puede ocurrirnos. Verdaderamente estamos en las manos de Dios. Sólo Él sabe qué puede ocurrir y yo le ruego, con todo el fervor de mi triste y humilde alma, que mantenga a salvo a mi bienamado marido, que ocurra lo que ocurra Jonathan pueda saber que le he amado y honrado más de lo que puedo explicar, y que mi último y más importante pensamiento será siempre para él (Mina al final del capítulo 26).

Estas líneas son para mi viejo y verdadero amigo John Seward, doctor en medicina, de Purfleet, Londres, en caso de que no nos volvamos a ver (doctor Van Helsing en su memorando del capítulo 27).

Si no escribo nunca más, adiós, Mina. ¡Dios te bendiga! (Jonathan en el capítulo 27).

“Oh, Dios!”, gritó repentinamente luchando por mantenerse sentado y señalándome, “¡ha valido la pena morir por esto! (...) ¡Nada ha sido en vano! (Quincey Morris al final de la novela).

Aunque de este análisis se desprenden inequívocas intuiciones sobre otros elementos del texto dignos de estudio, en mi opinión y para concluir, los distintos textos que encontramos en la novela tienen las siguientes funciones:

  1. Ofrecernos sensación de verosimilitud, e incluso de credibilidad, de verdad, de documento histórico, lo que viene a significar que la trama que leemos es real ya que el énfasis que los principales personajes hacen en cuán importante es escribir sobre las peripecias que les afectan, nos produce, por encima de ninguna otra cosa, sensación de realidad.
  2. Los textos nos proporcionan una perspectiva completa como una suma de las distintas perspectivas de los distintos personajes. Construimos un texto completo, rico, desde una trama que se nos ofrece fragmentada.
  3. Los textos nos muestran temperamentos y personalidades distintas que nos permiten un estudio caracterológico a través de las propias palabras de los protagonistas, ya que su forma de hablar, su forma de percibir los hechos y su forma de seleccionar la información, de estructurarla y de interpretarla, nos muestran su personalidad.
  4. Mostrarnos una situación de terror desde la razón y la perspectiva científica al mismo tiempo que desde la sensibilidad y la sensualidad. Lo sensorial y lo sexual tienen un importante rol en la novela.
  5. El único personaje que no se manifiesta a través de textos es el protagonista-antagonista de los héroes principales, la representación del mal, objeto de estudio científico y psiquiátrico, el Conde Drácula.