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Murió el artista salvadoreño Miguel Ángel Orellana
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El pintor y dibujante salvadoreño Miguel Ángel Orellana falleció el miércoles 3 de marzo a las 9:25 de la noche, a los 80 años de edad, a causa de una infección generalizada y una neumonía, según explicó Eunice Orellana, una de sus cinco hijas. Además, el artista era tratado desde hace dos años por insuficiencia renal y cardíaca y una inflamación en la próstata, añadió otra de sus hijas, Xiomara Orellana.

Reconocido por el fino trazo con el lápiz y sus voluptuosas representaciones del cuerpo femenino, entre otras cualidades, Orellana se dedicaba, con sólo diez años de edad, a hacer las carteleras del cine de Zacatecoluca. “Desde pequeño él pintaba los carteles del cine Roldán en Zacatecoluca, cuando exhibían las películas de Tarzán, por poner un ejemplo”, dice Eunice.

Luego se trasladó a la capital en 1953 y fue nombrado jefe de pintores de publicidad y escenografía por el Circuito de Teatros Nacionales. Realizó sus estudios formales de pintura en la Academia de Valero Lecha, donde continuó hasta 1959. También estudió dibujo con el maestro Benjamín Saúl.

La pérdida de este valioso pintor y maestro es sentida en el gremio de las artes en El Salvador. El coordinador de artes visuales de la Secretaría de Cultura, Romeo Galdámez, señaló: “Siempre fue una persona muy modesta, honesta y muy importante en el desarrollo de las artes visuales de El Salvador”.

Por su parte, Mauricio Mejía, coordinador de la muestra “El desnudo. Exposición colectiva en homenaje al maestro Miguel Ángel Orellana”, que la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (Adapes) preparó en la Sala Nacional de Exposiciones, lamentó la pérdida: “Le deja una gran herencia a las artes en el país, tanto en la enseñanza como en la pintura”.

“Su técnica por excelencia fue el óleo. Fue uno de los grandes dibujantes del país, era un virtuoso del grafito y tenía un dominio increíble del claroscuro”, explicó Mejía, quien también añadió lo lamentable que es cuando un artista muere en condiciones inaceptables, ya que no hay una pensión o prestación médica de parte del Estado salvadoreño.

“Como Adapes, creemos que no sólo debe rendirse tributo a los colegas que han fallecido, sino más bien debe hacerse en vida”, reflexionó el también pintor Isaías Mata, presidente de Adapes.

Fuentes: ElSalvador.comLa Prensa Gráfica