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Completan en Vicuña la Biblioteca de Gabriela Mistral
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El pasado lunes 8 de marzo se inició el traslado de unos 900 libros que formaron parte de la biblioteca personal de la escritora chilena Gabriela Mistral, y que desde 1978 permanecían resguardados en el Barnard College de la Universidad de Columbia (Nueva York), donde la ganadora del Premio Nobel impartió clases en 1930 y 1931.

Los libros, que al morir la autora fueron heredados por su secretaria y amiga Doris Dana, habían sido donados por ésta al Barnard College en 1978. Fue allí donde Gabriela Mistral publicó su libro Desolación, y también donde se conocieron ella y Dana. “Entregando esta colección a Barnard, una universidad que ha hecho mucho por los derechos de las mujeres, mi esperanza es llamar la atención sobre una de las grandes mujeres de nuestro tiempo”, dijo.

Tras una petición del gobierno chileno, la institución estadounidense decidió donar el material al Museo Gabriela Mistral de Vicuña, sitio que estaba en remodelación, y que por el terremoto aún no tiene fecha de apertura. El centro ya contaba con 700 libros de la poeta, con lo que su biblioteca personal queda íntegra, por fin, en Chile. “El valor de la donación se centra en la oportunidad de reconstruir el conjunto original”, confirma Alan Trampe, subdirector nacional de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam).

“Estamos encantados de poder ayudar a que este material vuelva a su país natal. Realmente apreciamos la contribución de Gabriela a la cultura. Ciertamente extrañaremos tener la colección aquí, pero sabemos que está en un lugar mejor”, dice desde Nueva York Lisa Norberg, directora de la biblioteca del Barnard College. A cambio de la donación, el Museo Gabriela Mistral compartirá los archivos digitales de sus materiales para que las investigaciones acerca de la poeta en la institución estadounidense puedan continuar.

José Martí, Rainer Maria Rilke, Fiodor Dostoievski, José Vasconcelos, Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Victoria Ocampo e incluso Eduardo Frei son algunos de los autores que Mistral conservaba. “Se puede ver quiénes le interesaban, fuera de los más reconocidos. Se ve la lectura que tenía de escritores extranjeros ya no de habla castellana, lo que leyó del francés y el italiano. Es muy interesante ver la amplitud de su cultura”, dice el académico Luis Vargas Saavedra, especialista en Mistral.

Pero no sólo acerca de qué leía la poeta entrega información este archivo. Porque lo más valioso está en los bordes de las páginas: “Lo más interesante de esta colección está en lo que llamamos ‘el área de los márgenes’, donde están las notas que Gabriela hacía. Ahí los investigadores podrán quizá ver las distintas influencias que ejercieron los autores en ella y las motivaciones de su propia poesía”, dice Norberg.

Se trata de numerosos apuntes hechos a mano por una Mistral que leía reflexivamente. Vargas Saavedra explica: “Hay comentarios, anotaciones, subrayados de los textos, porque ella los trabajaba. Si había algo que le interesaba lo comentaba ahí mismo. A veces en algún cuaderno copiaba trozos que le parecían importantes. Trabajaba con su sistema propio de autodidacta”. Y resume: “Me parece muy importante que estos libros vuelvan a Chile”.

Fuente: El Mercurio