Entrevistas
Novela del venezolano Edgar Borges
La contemplación exalta amor subversivo

Edgar Borges

Comparte este contenido con tus amigos

Llegó la gran prueba de fuego para el caraqueño Edgar Borges a sus 44 años. En España se prepara el lanzamiento de su obra La contemplación, ganadora del Primer Premio Internacional de Novela Albert Camus. Se trata de un denso y audaz relato intimista, cargado de dinamita, en cuyas páginas estallan las voces de muchas historias. Ahí, su autor, como un equilibrista, cuenta el viaje de un hombre que no asume su deseo de ser mujer... y desde esa voz transexual nos acerca a muchos otros personajes extraviados en un tren que en realidad es el mundo europeo contemporáneo.

Borges advierte que el lanzamiento oficial de la novela será el 20 de marzo; luego, en abril, vendrá un ciclo de presentaciones. “El 13 reventamos en Barcelona; el 23 retornamos a Barcelona para estar en Sant Jordi, que es una de las fiestas más importantes para celebrar el Día del Libro; el 27 asaltamos Madrid; y en mayo iremos a la Feria del Libro de Sevilla para terminar, por ahora, en Asturias”.

—Leímos la novela y observamos que está centrada en la denuncia de una alucinante ola de fobias que azota a Europa. ¿Por qué se apasionó por ese tema tan polémico?

—Creo en la ficción como medio importante para cuestionar los prejuicios que impone la realidad sociopolítica. Esto siempre desde una estética, desde una visión creativa; una vez que el creador tiene resuelto su problema con la escritura, que es su primera función, pienso que debe proponer una realidad paralela, una realidad subversiva desde el punto de vista moral, ético y existencial. En este momento me parece que la literatura y el arte en general deberían levantar puentes que permitan visualizar la estrecha realidad que estamos transitando, en el mundo, y en paralelo ofrecer otras posibilidades. Me gusta pensar en la ficción como una puerta que se abre en medio del absolutismo social; la ficción, muy al contrario de lo que se suele creer, es más subversiva que el “realismo artístico”. La ficción propone una salida y lo hace desconociendo los códigos establecidos; el realismo, a veces sin darse cuenta, autoriza lo existente, lo mantiene. Ficción es la construcción de otros caminos en paralelo al establecido. Después de todo, ¿qué es más subversivo que nuestra imaginación?

Advierte que en Europa y en Estados Unidos se está asomando el declive de un sistema que está agotado, pero, dentro de su desgaste, está viviendo una mutación hacia un funcionamiento virtual de su estructura de dominio. “Me refiero al sistema capitalista. Y los ciudadanos europeos, tanto como los estadounidenses, son tan víctimas del sistema como el resto del planeta que ellos llaman Tercer Mundo. Lo importante del asunto sería que todos los seres humanos del planeta entendiéramos que de uno y otro lado vivimos aplastados por un poder global que mediática y financieramente nos divide y nos idiotiza. En el mundo actual, tan esclavo es un trabajador europeo como un trabajador africano. Sólo librándonos de la falsa comodidad que nos alquilan lo entenderemos”.

—¿Está muy mal Europa con sus fobias?

—Sobre el tema de las fobias en Europa y lo que considero la crisis del sistema de consumo, pienso que el mayor ejemplo de esta crisis lo tenemos en Silvio Berlusconi; el Primer Ministro italiano, con sus simplismos y su ataque a los inmigrantes y a los gitanos, es un digno representante de la poca luz política que hoy existe en naciones que en un pasado dieron grandes pensadores. Lamentablemente, los pensadores de hoy se ven tapizados por el show de la TV. Si queremos conocer las nuevas voces del pensamiento crítico europeo tendríamos que buscar muy bien en Internet. Ahí está la gente que está dando la batalla por el pensamiento crítico europeo.

—¿Por qué la novela está centrada en un personaje transexual y todas sus peripecias para sobrevivir y amar?

—La transexualidad del personaje central sirve de voz dolida y crítica para mostrar muchas otras voces del mundo. La contemplación cuenta la historia de una persona que ha sido abandonada por su pareja, hasta ahí parece una historia de amor, pero, una vez que esta persona se lanza en un tren a recorrer Europa para encontrar a su compañero, dentro de su existencia van a surgir muchas voces, muchas historias. No deseo darle todas las pistas al lector, pues la novela tiene múltiples lecturas, pero, una de ellas podría ser que todas las voces e historias de la novela no son más que la voz y las historias de una persona. Es decir, a veces creo que la novela es el viaje existencial de alguien que nunca se movió de su casa; podría ser que esta persona, en lugar de estar viajando en un tren con destino a la calle 11, estuvo enfrentando una dura batalla con su existencia. Según mi lectura, La contemplación es la metamorfosis de una persona que lucha por cambiar de cuerpo, de existencia.

“El personaje que viaja en el tren con destino a la calle 11, con el objetivo de encontrar a su pareja, se enfrentará a muchas realidades. No le será fácil bajar del tren sin resolver su problema de cuerpo, de existencia. No le será fácil bajar del tren sin enfrentar su necesidad de dejar de ser hombre y convertirse en mujer. En el viaje tropezará con transeúntes que se repiten; un mago que se burla; inmigrantes en fuga; niños que en lugar de juguetes encuentran cadáveres; ciudades uniformes y una extraña niebla que le cubre su vista y al paisaje del camino. Los personajes de La contemplación tienen un problema: ellos miran sin ver. El viajero de la historia va a descubrir que la niebla que todo lo cubre no es un problema de su exclusividad, pues, al parecer, mucha otra gente también padece la obstaculización visual del paisaje. Observación y movimiento, son los dos retos que hay que asumir para no perder la siguiente parada”.

—¿Cómo se escribe una novela con tantas tramas paralelas y en medio de un contexto surrealista?

—Pienso que esta es la novela más compleja que he realizado, me cuesta definirla, me cuesta explicarla. Duré tres años en el proceso de escritura, iba y venía para llegar a este resultado; asumo que tengo una novela compleja, hay que leerla varias veces para que no se escapen detalles. No obstante, espero haber logrado un hilo y un discurso que permita, al mismo tiempo, cautivar la atención del lector. La novela está contada desde distintas voces; en un capítulo te vas a encontrar con la primera persona, desde la experiencia de la voz que viaja; en otro capítulo, otro personaje, cuenta su visión de la historia desde su propia primera persona; pero también te puedes encontrar con el relato de un tercero desde otra voz, segunda o tercera; es decir, son muchas perspectivas girando alrededor de una existencia. La novela pretende, desde la intimidad de una voz, desnudar las muchas otras voces que habitan en los sótanos de una existencia. En la novela hay un dolor, hay algo, un cuerpo, una forma, una cosa, que se le está muriendo al personaje que viaje, ese algo es fuerte, pero él sabe que es necesario dejarlo atrás para que nazca su identidad deseada. Esa es una metáfora de esta novela: la muerte de una identidad y el nacimiento de otra, una y otra como parte de la realidad de un mismo ser. Y por si fuera poco, hasta el transexual venezolano Esdras Parra tiene su “presencia”, gracias a una cita de tu monólogo Novia en rojo.

—¿Cómo fue el proceso de investigación para llegar al meollo central de la novela?

—En la novela van de la mano la ficción y la documentación; las historias inventadas transitan los mismos senderos de muchas noticias de medios convencionales y de medios digitales. Una vez que tenía definida la historia de esta voz, de este personaje inconforme con su cuerpo, me dediqué a buscar muchas noticias sobre transexuales y sobre persecuciones a inmigrantes en Europa. Toda esta información se la entregué al Señor anónimo, que en la historia es un terrorista virtual. El Señor anónimo contamina la información que maneja la policía y los vecinos sobre un supuesto asesino de transexuales e inmigrantes. Debo decirte que todas las tramas de la novela transitan siempre por el medio de la historia de amor central, que ocurre entre la persona que viaja y la que se oculta en la calle 11.

Los capítulos de La contemplación se dividen en “tránsito” y “lecturas”; los primeros obedecen al viaje, los segundos a un diario que escribe uno de los integrantes de esta pareja. Desde estas dos visiones aparentemente diferentes, como son los recorridos y el diario, dos personas que fueron pareja nos cuentan la novela. En el fondo La contemplación nunca deja de contar esta lucha de amor íntima de esta persona que sólo desea que le dejen ser ella, y amar desde su realidad. Es el viaje de una identidad en proyecto que se le rebela a la moral colectiva.

—¿Qué dicen los críticos que la han leído?

—Para no haber salido, la novela lleva varias opiniones positivas, Enrique Vila-Matas dice que “La contemplación es un complot contra la realidad”; también asegura que “leer la novela es perderse en el laberinto de las identidades olvidadas”; el diario El Comercio también la destaca; igual el diario Qué; la revista Qué Leer del mes de marzo reseña el premio que obtuvo la novela y otros críticos la están leyendo en estos momentos.

—¿Se hacen debates públicos sobre la novela?

—Todavía es muy temprano, recuerda que la novela aún no ha salido, pero ya ha levantado muy buenas expectativas. De hecho, la biblioteca más cercana a mi residencia colocó una gran cartelera con las distintas noticias relativas al premio y a la novela. Todo me indica que esta novela dará mucho debate. Y es necesario que así sea. Sólo el tiempo lo dirá. Por último te digo que dedico La contemplación a todo ser que sienta deseos de defender su verdadera existencia, su cuerpo, su yo, su identidad; que es la que él quiere verse ante el espejo de su intimidad y ante los ojos del mundo. Se trata de atreverse a contemplar el cuerpo desnudo en medio de la nada.