Letras
Tres poemas

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ninguna nuez

pólvora fuimos,
ahora tos.

sangre hervida ayer,
piedra hoy.

todo el tiempo ruido,
ninguna nuez

 

buenos aires

Más allá de tu adicción
a patearme el corazón
yo empiezo a amarte
cuando empieza enero.

Pala.

hay una memoria de la ciudad sin dudas,
del espacio, de los rincones,
de las casas, de una calle
y de una numeración exacta.

por eso Buenos Aires se me hace tajo,
tan llena está de todos
que es ya un hombre nuevo,
irresistible, impredecible, hijo de puta.

que me dice que sí pero no,
que me busca y me aleja,
que es hermoso y sabe que es hermoso
y no hay cosa peor.

Buenos Aires es un macho
que se hace el macho,
que me ignora y después llora o llueve
marcando territorio.

sabe cómo
y cuándo
y dónde
pedir perdón.

conoce cierta inclinación que tengo
hacia el masoquismo,
por eso sigue y sigue,
sabe que me puede.

sabe que por más que amenace y reniegue
no me puedo ir muy lejos,
en las entrañas llevo su demencia,
sus penas, su sexo, su bandoneón.

 

silviocidio

llueve y cuesta la noche
sin la posibilidad de tu ruleta.

—chau —dije
cuando debí morderme la lengua.

“fin” escribí en tu buzón
como una ametralladora.

una sola luna bastó
para el arrepentimiento.

ahora resta putearme en los espejos,
morir de canciones autobiográficas

y de estupidez.