Letras
Poemas

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Viaje sin retorno

En esta noche de causas pletóricas
he decidido no superar el límite de velocidad,
esquivar de memoria
los huecos y cráteres,
noche de falsas tinieblas
sin faroles
sin luna.

Me encandilo
con la luz de los autos que vienen en dirección contraria.

Hiervo
secretamente
en la más oscura de las fantasías.

 

Infusión de amor

Para naufragar
sólo me bastan tus manos.

Amanda Reverón

La acaricio suavemente con mis manos
desenredo su cabello
me oriento por el reflejo de los espejos
—recuerda que muchos están rotos y otros desvencijados—
la palabra tiene la última palabra
sigo provocando el contacto cuerpo a cuerpo
poro a poro
la retengo con mucha ternura.

 

A Juan Pablo

El suave olor del arrullo te transporta por paisajes inocentes
el elixir que permite congelar el tiempo
                                                                congelar la faz de lo sobrehumano

            vuelo por paisajes envolventes
en cada parpadeo

milagro, pedazo de cielo
cambia el sentido de la brújula, de las agujas del reloj
al sentirte cubierto por ráfagas de ternura
                                                              de transmisión de señales visibles y necesarias

realmente
      los momentos han resultado ser inimaginables:

La fragancia inconfundible
que deshace el llanto
te eleva por el concierto de los sueños, por el sendero de fantasía.

Balbuceos, sonrisas
te marcan, lo plasmas, impulsan tu vida.

La dicha ha tocado mi puerta
no dudé en decirle: Pase, siéntase cómoda, está en su casa
le ofrezco un poema cálido
            un río de  metáforas halagadoras
            un cóctel de sinfonías que apaciguan los espacios silenciosos.
            una copa del mejor cachicamo.

Juan Pablo, hijo mío, norte de mis consignas...

 

Ángel

El niño se desliza por el tobogán
corre para atrapar a las mariposas
escarba entre las rocas y halla los tesoros
no permite que el papagayo caiga en picada.

Su sombra se deprime por el devenir
por el futuro incierto.
Niño sin espectro
tuyo será el Reino de los Cielos

 

A propósito de...

Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos
pies cansados sobre esta tierra que gira y es terriblemente
joven todas las mañanas.

Blanca Varela

Caminas sin parar
cuando la ansiedad busca consumirte
cuando decides llegar al fin del mundo.

Tu monólogo desaparece
se pierde entre las fauces del tiempo.

Febril compañero
al llegar la noche
buscarás el arrullo
que Dios te tiene preparado.

 

Sin título

Nunca pusiste a prueba tu mito
apenas te consolaste con la fe

Esdras Parra

La
savia
te
advierte
que
la
despedida
está
al
cruzar
el
umbral.

La
luz
te
orienta
hacia
el
ciclo
infinito.

 

Las huellas del hijo

Hablo de Dios, perfecto como un círculo, y todopoderoso y
justo y sabio.

Piedad Bonett

Las huellas que van dejando tus calcañares
las huellas que hace siglos marcó la vastedad del desierto
                                                 sólo desaparecen momentáneamente.
Ellas regresan
para expandir la simiente,
en igual medida desde la azotea hasta los rincones abisales.

Las huellas lucen entramadas entre la fastuosidad y el rico colorido cegador.

Flores inmarcesibles
se desprenden de los ramajes
del Árbol de la Vida.

 

Cáliz del tercer día

De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.

Alejandra Pizarnik

He permitido su escurridiza presencia
siempre a la espera
en los pasillos ajedrezados
                              con gracia me enseña una burbuja verde
                              para tomar el oxígeno que desprecio
—no respiras lo suficiente, no amas trasgresor—
dilato toda la paciencia
sombra intermitente
volver los ojos por la misma senda
cerrarlos por el efecto de la mascarilla.

 

Malus domestica

Su brillo esconde una fuente inagotable de energía
tanta para diseminar vida,
y esparcir odio.
Eva se decantó por su aura
Eris la socavó para diluir su aprecio
Newton la atrajo a su centro de vida,
la muerdo deliciosamente,
Blanca Amada despierta de su siesta
y se desvanece el litigio
entre Los Beatles y Apple.

 

Mientras espero...

El chico del auto lavado
se entrega robóticamente a su trabajo
el capot del Ferrari debe quedar como un espejo,
su mente se estanca en su hogar
donde lo esperan ansiosos
una pléyade de seres amorosos
dulces como la miel
sonrientes, felices
sus razones de vida.

El chico se desdobla
no debe detener el ritmo
apura el paso
mientras el dueño del Cavallino Rampante
se impacienta
y frunce el ceño.