La familia del poeta y revolucionario salvadoreño Roque Dalton exigió conocer la verdad sobre su asesinato y el paradero de sus restos, al cumplirse 35 años del hecho el pasado 10 de mayo.
“Nosotros queremos saber la verdad de lo que sucedió con Roque Dalton, queremos saber quiénes son los autores materiales y los autores intelectuales de este crimen”, indicó su hijo, el periodista Juan José Dalton. La familia del poeta exige conocer “cómo lo mataron” y que le digan “dónde están los restos”, añadió.
El periodista acudió el viernes 14 a la Fiscalía General de la República de El Salvador, en compañía de su hermano, Jorge Dalton, para denunciar por el crimen a Joaquín Villalobos y Jorge Meléndez, y solicitar que se abra una investigación y se judicialice el caso. En este proceso los acompaña el abogado Henry Fino, en representación del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (Idhuca).
Los hijos del poeta, autor de Las historias prohibidas del pulgarcito, decidieron acudir con su denuncia el viernes 14, pues ese día su padre habría cumplido 75 años.
“Ellos (Villalobos y Meléndez) eran parte de una estructura decisoria del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y fue esa estructura la que toma la decisión de ejecutar a Roque Dalton; eran varios los miembros, sin embargo, de Edgar Alejandro Rivas Mira no sabemos su paradero y los demás están fallecidos. Los únicos localizables, en este momento, son los dos imputados que denunciamos este día”, agregó Fino.
Fino sostuvo que si bien el hecho fue cometido el 10 de mayo de 1975, el delito aún no ha prescrito ya que se trata de un delito de lesa humanidad. Sin embargo no todos son tan optimistas en cuanto a que el caso vaya a prosperar.
Omar Pastor, del Instituto de Estudios Jurídicos de El Salvador (Iejes), dijo que los Dalton tienen legalmente todo el derecho de solicitar que se haga una investigación, “pero el delito se cometió en 1975, en consecuencia a estas alturas ya prescribió, no funciona la denuncia, eso les van a resolver en la Fiscalía”. La ley salvadoreña establece un periodo de 10 años para procesar judicialmente un crimen o delito; pasado este tiempo, los casos prescriben.
Meléndez es el actual director de Protección Civil del gobierno que preside Mauricio Funes, mientras que Villalobos trabaja como asesor de la Procuraduría General de la República (PGR) en México.
Los hijos del escritor pidieron a Funes el pasado 4 de mayo que destituya de su cargo a Meléndez y le desautorizaron para usar la imagen del escritor, pues era una contradicción que, por un lado, el gobierno pretenda homenajear al poeta y, por otro, tenga entre sus funcionarios a uno de los directamente implicados en el crimen.
Pero Funes, quien al principio de su mandato dijo que con su triunfo había llegado a El Salvador “el turno del ofendido” —al parafrasear un libro de Dalton—, dijo que la Constitución da el derecho de presunción de inocencia, y no tiene por qué destituir a Meléndez. Dijo que el funcionario ha hecho un buen trabajo y mencionó su papel “destacado” durante la emergencia de la Tormenta Ida, en noviembre del 2009.
Sin embargo, Meléndez fue en su momento duramente cuestionado por su papel durante la tormenta. La alerta verde no se subió a amarilla hasta el día siguiente, pese a que la noche anterior ya era evidente que la tormenta estaba causando destrozos.
En la denuncia, se pidió a la Fiscalía que se inicie el proceso en contra de cualquier otra persona que resulte involucrada. Entre las pruebas ofrecidas, de primera mano, hay testimonios de ex miembros del ERP que presenciaron la ejecución y que dan fe de la orden girada por los dos acusados. No se especifica cuántos testimonios, pero en su momento la unidad fiscal que tome el caso tendrá que llamarlos a declarar.
También se agrega una entrevista con Joaquín Villalobos publicada en 1993 por el periódico mexicano Excélsior, donde el hoy asesor de la PGR mexicana daba un listado de los que participaron en la decisión colectiva de desaparecer al poeta: Edgar Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito), otra persona de seudónimo Mateo y el mismo Villalobos.
“Acudimos a la Fiscalía porque confiamos en la institucionalidad de este país”, dijo Juan José Dalton. “La verdad no la quieren expresar sus asesinos. Jorge Meléndez dice que no fue un asesinato sino un proceso político, Joaquín Villalobos dijo que había sido un error de juventud”, indicó el hijo del poeta.
Roque Dalton vivió exilios en La Habana, México y Praga a causa de su actividad política contra la dictadura militar. Regresó clandestinamente a El Salvador en 1973, y se integró ese año a las guerrillas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Fue asesinado el 10 de mayo de 1975 por sus propios compañeros, quienes lo acusaron de ser agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), lo cual nunca se comprobó.
El ERP fue una de las cinco facciones clandestinas que en 1980 integraron la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hoy el partido en el gobierno.
Juan José afirmó que si Meléndez y Villalobos no quieren “decir la verdad voluntariamente, reconocer sus hechos y pedir perdón”, la familia tiene “todas las herramientas legales para iniciar un procesamiento”, y añadió que están estudiando aspectos de la legislación internacional de derechos humanos para decidir qué tipo de acción tomarán al respecto.
En la denuncia, los Dalton también piden esclarecer la muerte de Armando Arteaga, otro revolucionario miembro del ERP que por órdenes de la dirección del movimiento permaneció privado de libertad junto a Roque Dalton en una casa de seguridad de la guerrilla en el barrio Santa Anita, de San Salvador, donde se presume ocurrió el crimen.
Igualmente, los Dalton esperan esclarecer el lugar donde se encuentran los restos del poeta. Según Jorge Dalton, se tienen muchas versiones al respecto. Villalobos y Meléndez llegaron en 1994 al lugar conocido como “El Playón”, al noroeste de San Salvador, donde se suponía que habían sido lanzados los restos. Eso consta en un informe elaborado ese mismo año por la extinta Misión de Observadores de las Naciones Unidas para El Salvador (Onusal).
Sin embargo, testigos de ese crimen que han hablado con los hijos del reconocido escritor, han dicho que ambos cadáveres, tanto el de Dalton como el de Arteaga, podrían estar enterrados en la casa donde fueron asesinados o en otra casa de seguridad ubicada en Soyapango, dijo Jorge Dalton.
Hace algunos años, el escritor y poeta David Escobar Galindo llegó al lugar donde se suponía que estaban los restos de Roque Dalton para rendirle un homenaje. Galindo había recibido información aparentemente veraz, pero los hijos del escritor asesinado creen que se trataba de un engaño.
Juan José Dalton dice que por la información que han obtenido de los testigos que posteriormente serán ofrecidos a la Fiscalía General de la República, Roque Dalton pudo haber muerto apuñalado, degollado o por golpes. Por disparos no, porque disparar en esos tiempos dentro de una casa de seguridad era ponerse al descubierto, según la reflexión de Juan José Dalton.
La familia, así como amigos y algunos funcionarios del gobierno, asistieron el pasado martes 11 a una misa en la capilla de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).
El rector de la UCA, el sacerdote José María Tojeira, indicó en la homilía que Dalton fue “un luchador que hizo de su poesía su propio apostolado”. Afirmó, asimismo, que la obra del poeta “sigue tocando los grandes temas de fondo de El Salvador”.
Entre las obras más importantes de Roque Dalton se encuentran La ventana en el rostro (1962), Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Américas, 1969), Miguel Mármol (1972), Pobrecito poeta que era yo... (1975), Poemas clandestinos (1975) e Historias prohibidas del pulgarcito (1975).
Fuentes: Contrapunto • EFE • El Mundo