La Real Academia Española (RAE) presentó este 11 de mayo, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca (Usal), la versión manual de la Nueva gramática de la lengua española, que tiene 1.000 páginas frente a las 4.000 de la obra extensa y que, a su carácter panhispánico, descriptivo y normativo, añade un tinte didáctico que busca un público más amplio y heterogéneo.
Ignacio Bosque, ponente principal del Manual, indicó que el objetivo del mismo es “simplificar los contenidos sin devaluarlos ni trivializarlos”. Por otro lado, se trata de una versión más accesible que la extensa, a un precio de 24,90 euros frente a los 120 de aquélla.
En la primera parte del acto intervinieron las autoridades y los científicos. Víctor García de la Concha, director de la RAE, recordó el paso por la Universidad de Salamanca, la más antigua de España, de Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática de la lengua castellana, publicada en 1492. También la larga tradición en la elaboración de gramáticas de una institución fundada en 1713 que redactó su primer texto normativo de ese género en 1771 (34 ediciones).
La Guerra Civil, sin embargo, provocó una espera de casi ochenta años para que el español tuviera una nueva gramática, desde 1931 hasta diciembre de 2009, aun cuando el español es el segundo idioma del mundo por el número de hablantes que lo tienen como lengua materna, como apuntó José G. Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana de la Lengua. Sólo por detrás del chino mandarín y 10 millones de hablantes por delante del inglés en esa categoría.
A la espera de que en los próximos meses aparezca la Gramática básica —“la que todos llevaremos en el bolsillo”, según García de la Concha— la presentación de la versión manual estaba prevista durante el Congreso de la Lengua de Valparaíso frustrado por el terremoto de Chile en marzo pasado.
Julio Borrego Nieto, profesor de la Usal, miembro correspondiente de la RAE y encargado de la preparación básica del Manual junto a la profesora argentina Ángela Di Tullio, resumió, “en tres minutos, siete años de trabajo”. Indicó que la nueva obra debía mantener la disposición de los capítulos y la teoría gramatical de base, su carácter a la vez descriptivo y normativo y su carácter panhispánico, una de las grandes novedades en la tradición gramatical académica, centrada hasta ahora en el español de España (el 10% del total de hispanohablantes, el único lugar del mundo, por ejemplo, en el que se utiliza el pronombre “vosotros”).
Sin embargo, agregó, se consideró necesario cambiar tres elementos: el Manual debía ser menos técnico —“ojo, no más claro: la gramática de referencia es clarísima”—, más breve —“pero no breve, no es una obra escolar”, de ahí su millar de páginas— y más explícita —es decir, con más niveles por párrafo y con epígrafes en colores diferentes para facilitar su consulta.
Posteriormente, dos portavoces del estudiantado formularon a los académicos preguntas que habían preparado algunos de sus compañeros y profesores. Desde la presidencia, García de la Concha dirigió un coloquio distendido y salpicado de risas y aplausos. Ante la pregunta de si tanto había evolucionado el idioma que era necesaria una nueva gramática, Ignacio Bosque subrayó la novedad de su carácter panhispánico, y añadió: “En estos 80 años no es que haya cambiado la lingüística contemporánea, es que se ha hecho la lingüística contemporánea”.
Por su parte, García de la Concha aclaró que la nueva obra no cierra el círculo abierto por Nebrija en las aulas de la Usal: “Es una onda más provocada por la piedra que él tiró al agua”. Algo que sólo las nuevas tecnologías han hecho posible: “El propio esbozo de gramática de los años setenta, el primero que incluía ejemplos de usos americanos, reconocía que faltaban datos en ese sentido porque faltaba documentación”. Los corpus digitales, Internet y el correo electrónico dieron el empujón definitivo a la revolución.
Ante la pregunta de si los SMS comportarían un riesgo para el idioma, el director de la RAE se permitió bromear (“¡Esa lleva dinamita!”) antes de dar entre risas la palabra a Darío Villanueva, quien intentó tranquilizar al público: “Ante todo, hay que conservar la calma para no caer en el catastrofismo. Recordemos que ya en el Fedro de Platón se dice que la aparición del alfabeto iba a terminar con la memoria. Hay que decir que en los manuscritos medievales hay tantas abreviaturas como en los SMS que enviamos. Y por la misma razón: una doble economía de tiempo y dinero. Todavía mis alumnos no me han hecho ningún examen en abreviaturas. Es cuestión de formación. Por eso es tan importante que el sistema educativo reconozca a la lengua la importancia que tiene”.
Sobre la presencia de la literatura en la gramática, Álvaro Pombo, novelista y “académico heterodoxo” según su director, fue rotundo: “Los escritores están 20.000 veces presentes a través de las citas que recoge la obra”.
Uno de los escritores más citados en las páginas del Manual es Miguel Delibes. Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, recordó el deseo del académico vallisoletano recientemente fallecido: “Hacer llegar al pueblo enriquecida la lengua que nace del pueblo”. El acto se cerró con un video que glosa el lema de la nueva obra: El español de todo el mundo. De toda la gente y de todos los países. En él se escuchan todos los acentos posibles y una frase final que el director de la RAE repitió como cierre: “El de nosotros, el nuestro”.
Fuente: El País