El escritor venezolano radicado en España recibió el galardón por su novela Blue Label/Etiqueta Azul, con un discurso en el que recordó al autor de Las lanzas coloradas y su tema predilecto, Venezuela, a la que calificó como una “hipótesis no resuelta”.
El viernes 14 de mayo, y en el marco de la “Semana Arturo Uslar Pietri”, fue entregado en el Auditorio de la Corporación Andina de Fomento (CAF) el Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri, que en su primera edición recayó sobre la novela Blue Label/Etiqueta Azul, del escritor venezolano, radicado en España, Eduardo Sánchez Rugeles. El galardón está dotado con 12.500 dólares y una medalla.
En el presídium participaron José Tomás Angola, miembro del comité organizador del premio; Carlos Pacheco, presidente del jurado; Antonio Ecarri, presidente de la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri y Rosalexia Guerra, en representación de Miguel Henrique Otero y Los Libros de El Nacional. Participaron además Luis Enrique Berrizbeitia, vicepresidente ejecutiva de la CAF, María del Pilar Puig, miembro del jurado del premio, Vicencio González, miembro del comité organizador del premio y el escritor y crítico Roberto Lovera de Sola.
Sánchez Rugeles se mostró muy agradecido y emocionado al ver su obra impresa. En su discurso prefirió no hablar de literatura, sino usarla “como mero contexto”. “Hoy debo hablar de Venezuela. Nuestra idiosincrasia está ensamblada sobre una frágil estructura de prejuicios, de mitos de creación, resentimientos fundacionales e hipersensibles narcisismos que en la mayoría de los casos distorsionan el sentido de la reflexión, y la autocrítica en distintos contextos se percibe como ofensa”.
“Me gustaría presentar a la juventud venezolana una modesta propuesta: convertir al siglo XIX en documento”, dijo Sánchez Rugeles en otro aparte de su discurso. “Nuestro mundo es otro, las formas de lo real han cambiado de manera rotunda. Lo diré sin ambages ni eufemismos: la pretensión de ser bolivariano en nuestros días, además de un vago anacronismo, es una ingenuidad”.
Señaló el peso inevitable del tiempo, el orden del mundo, la relación frenética e incomprendida entre el desarrollo tecnológico, los modos de la rutina y los complejos escenarios de lo contemporáneo como indicadores de tal ingenuidad. “Si bien, en su contexto, reconozco el valor, la belleza, la originalidad y la necesidad histórica de plantear esas inquietudes, afirmo, con profunda responsabilidad, que los intereses de la Venezuela contemporánea no aparecen descritos en la Carta de Jamaica”, agregó.
“¿Qué es la patria? ¿Qué significa, en el siglo XXI, esa noción abstracta y alienante?”, se preguntó el escritor de 32 años. “Mis convicciones vacilan a este respecto. Intuyo, sin embargo, que si tuviera que elegir entre la prostituida espada de un héroe viejo y una visión de país constituida por el bienestar de sus gentes, la calidad de vida o la utópica perspectiva de un fin de semana sin asesinatos inútiles no tendría mucho qué discernir. Las espadas, a fin de cuentas, no son más que piezas de museo, objetos de un siglo que caducó”.
Por su parte, Antonio Ecarri, presidente de la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri, señaló que “es un orgullo que la primera edición del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri se lo haya llevado un joven venezolano de la talla de Eduardo Sánchez Rugeles”. Aprovechó la oportunidad para agradecer a todas las personas, organizaciones e instituciones que hicieron posible la realización de este premio, en especial a la Universidad Monteávila.
Fuente: Fundación Casa Arturo Uslar Pietri