Laguna cuerpo de cristal
Aquí está la laguna tremenda, verde...
cerrada a los reflejos fieles, voluptuosa
en su lento burbujeo.
Enriqueta Arvelo Larriva
Aquella mañana, el frío agonizaba tras la montaña
La laguna divisó el cuerpo de cristal
Dibujó la tristeza de dos seres
encarcelados en el desconcierto de la soledad
Abatida, incolora en la espesura del susurro silente
yace la laguna burbujeante
las palabras entrecortadas por la desolación de aquellos transeúntes del momento
dos fieles amigos solitarios quisieron disipar sus penas en la quietud friolenta de la laguna inmóvil como cuerpo de cristal
He vuelto a anidarme en tu cuerpo
Bésame, bésame mucho,
Como si fuera esta noche la última vez...
Consuelo Velázquez
Tu mirada silente me desnuda
los temores se desbocan
Angustias silenciadas por la palabra se disipan
Entre el aroma de la noche húmeda, hemos levantado las copas
para celebrar el encuentro esperado
Sopla el viento y se enreda con la tibieza de las manos
La música enajena los besos
He vuelto a anidarme en tu cuerpo
A sentir el olor de tu piel
Atormentarme con tu silencio
Me confieso carcelaria
El muro de las sombras, cárcel de las noches.
Vladimir Maiakovsky
Me encuentro en la prisión de mi cuerpo, sin que el viento me alcance
El susurro del mar me transporta a otras latitudes
Lo perpetuo sigue en lo profundo tratando de penetrar el arco iris
He sido prisionera de una búsqueda inútil voy por caminos polvorientos
Imágenes, palabras conforman el cuerpo de esta noche silente
Atardeceres lentos, amaneceres celestes se desdibujan en mi celda
Sigo en la prisión de mi cuerpo, me voy a encarcelar en lo onírico
sólo allí está mi plenitud.
¡Me confieso carcelaria!