El pintor, escultor y grabador colombiano Omar Rayo, una importante figura del panorama artístico latinoamericano, falleció el pasado lunes 7 de junio en su casa del municipio de Roldanillo (Valle del Cauca, Colombia) víctima de un infarto.
Creador de un estilo de pintura en el que fusionaba la geometría con el primitivismo abstracto, Rayo es considerado una de las figuras más trascendentales del arte colombiano y latinoamericano del siglo XX, no sólo por la calidad de su obra, sino por la labor que ejerció como promotor de la plástica y la literatura.
Nacido en 1928 en Roldanillo, había comenzado su carrera artística a los veinte años realizando ilustraciones para periódicos y revistas de la ciudad de Cali, así como para El Tiempo, de Bogotá, donde alcanzó una buena reputación como caricaturista. Ello le valió que a los 20 años fuera escogido como el caricaturista oficial de la IX Conferencia Panamericana en Bogotá.
En 1948 empezó sus exposiciones y dos años después ganó el VIII Salón Nacional de Artistas de Colombia con su obra “Crucifixión”. En 1954 inició sus viajes de estudio por el continente americano. Entre 1959 y 1960 vivió en México gracias a una beca concedida por la Organización de Estados Americanos (OEA), tras lo cual recibió otra subvención con la que se instaló en Nueva York.
En la megalópolis estadounidense Rayo adquirió un piso donde pasaba varios meses al año hasta 1976, cuando volvió a Colombia. Siempre muy unido a su localidad natal, en 1981 concluyó la construcción en Roldanillo de un centro dedicado a su obra, el Museo Rayo de Dibujo y Grabado Latinoamericano, cuyo edificio fue diseñado por el arquitecto mexicano Leopoldo Gout y por cuya permanencia luchó junto con su esposa, la poeta Águeda Pizarro, y su hija Sara.
Rayo participó en más de 200 exposiciones individuales y colectivas realizadas en países como España, Noruega, Perú, Brasil, Italia, Chile, México, Puerto Rico, Venezuela, Panamá, Ecuador, Cuba, Hungría, Polonia, Alemania, Costa Rica, Francia, Japón y Estados Unidos.
En 1994, recibió la orden de Boyacá en el grado de Gran Oficial. Obtuvo además diversos reconocimientos, como el Shell Magazine Art Context, el segundo premio en dibujo del XI Salón de Artistas Colombianos, Premio Especial de Grabado en la Segunda Bienal Interamericana de México, Premio del Museo de Arte de Filadelfia y el Premio de Adquisición del Instituto de Artes y Ciencias de Manchester.
Entre sus obras escultóricas se puede apreciar la realización metálica de ocho metros instalada en 1996 en la ciudad de Cali, y otra levantada un año después en la ciudad de Sevilla Valle, zona suroccidental de Colombia.
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, pronunció desde Nariño, donde se encontraba en un acto electoral, unas palabras en recuerdo del artista, y pidió un minuto de silencio en su memoria. Por su parte, la ministra de Cultura de Colombia, Paula Marcela Moreno, expresó en un comunicado que “el maestro Rayo introdujo el lenguaje del pensamiento artístico geométrico relacionado con el primitivismo abstracto. Su trabajo abrió nuevas fronteras al arte colombiano y lo llevó a relacionarse con grandes figuras”.
“Es un gran vacío, una consternación, hay pesar, dolor profundo, luto y un gran vacío que deja el maestro Rayo, que puso a Roldanillo en el mapa del mundo”, expresó el alcalde de Roldanillo, Jhon Willian Alba León. El artista peruano Alfonso Candiotti “Puka”, residente en Cali, expresó que “Colombia está perdiendo uno de sus grandes, era una eminencia. Deja un legado muy grande representado en sus obras y el Museo que lleva su nombre”.
“Hay que brindar por tener 100 años aunque muramos en el intento”, dijo en ocasión de su 80º onomástico. Los restos del artista fueron velados y sepultados en el Museo Rayo.
Fuentes: El Tiempo • Europa Press • Prensa Latina