Organizado por la editorial española Ediciones Irreverentes, el Congreso Hispanoamericano de Escritores, celebrado entre el 14 y el 18 de junio en Madrid y otras ciudades de España, reunió a 70 intelectuales de 15 países en un debate intelectual que recordó la misión principal del escritor y su relación crítica con la realidad.
Una de las conclusiones principales del congreso es que “peligra” el modelo editorial actual, que las grandes editoriales “son dinosaurios en peligro de extinción” y que se tiende “hacia editoriales medianas y pequeñas basadas en la edición digital y la impresión bajo demanda”.
A lo largo de los cinco días que duró el evento se meditó sobre la realidad de la literatura hispanoamericana a doscientos años de la independencia. Significativas fueron las palabras del escritor malagueño Alberto Castellón: “Basta de literatura creada con objetivos poco ambiciosos, intentando complacer los más bajos instintos de las multitudes, que tiene el éxito asegurado porque está dirigida a lo más bajo, a las masas: más gasolina para las secciones de best-sellers”.
El escritor Miguel Ángel de Rus abrió el debate sobre la función del escritor que, en su opinión, ha pasado de ser comprometida, como en el caso de Lord Byron, Potocki, Orwell, Hemingway, Neruda, Malraux, Camus o Sartre, a estar claramente dedicada, en el caso de los escritores occidentales, “a escribir de temas inodoros, incoloros e insípidos”. “Escriben sobre su divorcio o su ombligo, escriben novelas históricas que no les comprometan, hacen realismo sucio para lectores sin pretensiones; ya no tienen ninguna función en la realidad social”, señaló De Rus.
En ello incidió también César Strawberry, cantante de Def Con Dos y autor de libros como Destino zoquete y Besando la lona: “Ahora lo más que hacen los escritores es criticar un poquito, suave, sin comprometerse, porque lo que están esperando es que alguien les compre. En cuanto son comprados ya no tienen nada que decir”.
Una mesa redonda habló sobre el futuro del libro teatral, con la moderación del dramaturgo Raúl Hernández Garrido y con la participación de los españoles Lola Blasco, Luis Araujo, Luis Miguel González Cruz y Miguel Ángel de Rus, el argentino Daniel Veronese, el venezolano Juan Martins, el brasileño Camilo Pellegrini, los chilenos Marco Antonio de la Parra y José Henríquez, la mexicano-colombiana Amaranta Ossorio y el boliviano Marcos Malavia.
Para Hernández Garrido, el libro teatral en gran medida compartirá formatos en el futuro; “junto al libro en papel, que no desaparecerá, se trabajará con el libro electrónico y con descargas de textos desde Internet. Quienes principalmente trabajan con los textos teatrales son las compañías, y para ellos la descarga a cambio de un precio módico será una buena solución. También es una buena solución para las traducciones, pueden traducir tu obra y dejarla al alcance de todo el planeta, sin el coste adicional de editarla en cada país”.
Para el venezolano Juan Martins, “quienes editamos libros teatrales en Venezuela tenemos un camino complejo, porque hay que saber a qué público vas dirigido. Ediciones Estival, que es la editorial que dirijo, ha trabajado en buscar nuevos autores, edita la revista Teatralidades, todo con el fin de poner en relación autores de toda América. Este Congreso Hispanoamericano de Autores debe servir para descubrir nuevos registros de autores y facilitar el trasvase de obras entre América y España”.
Eduardo Vaquerizo explicó las razones del éxito de la ciencia ficción: “Desde que llegaron al poder grandes reaccionarios como Reagan o Margaret Thatcher, el capitalismo se ha dedicado a desmontar sus mecanismos de control hasta llegar al punto actual, en el que los ciudadanos somos simple rebaño. Hemos perdido todos nuestros derechos. La sociedad occidental empieza a ser una sociedad de castas. Y la ciencia ficción lo que hacía era demostrar que había otros mundos posibles en un futuro cercano”, argumentó.
Por su parte, en Alicante y Marbella se debatió sobre el tema “Escribir desde la periferia”, bajo la moderación de Santiago García Tirado y Sasi Alami. Para ésta última hay dos tipos de periferia: “La que supone estar en una ciudad sin industria editorial fuerte y que es un lastre para la difusión de tu obra, y otra periferia que es la escogida, la del autor que no se molesta en ir a presentaciones, ni en tratar con los medios de comunicación, ni en leer a otros autores cercanos. Es una especie de autismo que se paga con la soledad”.
Se habló, asimismo, sobre la identidad de la literatura hispanoamericana en el marco del bicentenario de la independencia, en una mesa redonda moderada por el mexicano Juan Patricio Lombera con la participación de los colombianos Rómulo Bustos, Samuel Serrano y el argentino Horacio Vázquez Rial, para quien no tiene base la separación de las literaturas de América y España.
“Se pretende hablar de literatura hispanoamericana como si fuera una unidad, olvidando que hay 22 países y al menos 30 sistemas literarios. Si se quiere hablar de literatura en español hay que incluir a España. Somos un todo, no se puede dejar a España fuera”, dijo Vázquez Rial.
Fuentes: Ediciones Irreverentes • Europa Press