Otoño
La orquesta estival calla sus acordes,
sus violines mudos, el oboe rendido.
Ruge el otoño su grito de tormentas;
su gris mojado en lágrimas
es mi jaula de distancia y de tristeza.
He perdido la huella,
la huella amada de tus pies pequeños.
En la arena solo conchas de caracoles muertos
y una espuma sucia de olas descompuestas
En el horizonte un mástil se achica y se achica...
Ya no veo tu rostro, no recuerdo tu sonrisa;
la llovizna los borró
de la acuarela en que te guardaba
Fijación
Esa canción te contiene entera
Tiene el negro agudo
de tus ojos tímidos
Y el olor a hierbas
de tu piel salvaje
Y en espiral sin fin
se repite en mis sueños
Fluye espesa como tu sangre
de hembra niña. Como tus dedos finos
se alarga y me envuelve
Y me hace desearla
como al sudor de tu espalda
Es pequeña y perfecta
como tu par de pechos
Es la lira de un ángel
Es el viento
Es la guerra
Y en espiral sin fin
se repite en mis sueños se repite en mis sueños
Incluye todas tus curvas. Parábolas
por donde se resbala el deseo
Esconde tus miradas,
contiene tus silencios
y como ellos me cautiva
Como tu ser sublime
Como tu aliento
Como tus notas tristes
Que se repiten
Y se repiten
En mis sueños
Decir que te he besado
Me sabe a sal nunca haberte besado,
no conocer el tobogán
resbaloso de tu lengua,
no haber dormido aún en la cuna de tus labios
y no haber jamás probado
el azúcar de tu boca.
Tu boca, cofre de encantos
con su cerco de perlas blancas y su corazón de frutilla,
con su marea tibia de néctares y mieles
y su misterio hipnótico subyugándome.
Me acercaré algún día lentamente
por los campos de algodón de tus mejillas,
perderé el sentido al sentir tus comisuras
y borracho aún después del clímax
podré decir:
yo
la he besado.
Amiga
No esperaba verte caminar a mi lado,
por mi camino árido,
mi camino vacío de flores y de frutas,
mi camino de piedras secas
y de insectos muertos de sed.
Pero tus ojos no dejan de mirarme,
no me dejan escapar de tu misterio
y tus dedos tibios insisten en caricias
y tu lengua: pródiga en consuelo.
¡Cuánto sol en este recodo!
¡Qué tibia se ha puesto la tarde!
Podría sentarme a contemplar tu horizonte...
Volvieron las estrellas de abril
Volvieron las estrellas de abril.
Otra vez bajo el cielo claro de la tarde
su potente luz refulge
y las gaviotas demoran su vuelo
extasiadas bajo su brillo
y el reflejo del mar no puede imitarlas
Dos estrellas azules,
pequeñas y calientes,
que llenan las noches largas y las desbordan.
Que en cada aurora siguen brillando
y hasta en pleno mediodía
ufanas se muestran
y al caer el sol se reafirman eternas
dos estrellas intensas
mojadas de lágrimas
y bañadas de azúcar
dos brasas pequeñas
dos niños
de palmas húmedas y abiertas
Volvieron las estrellas de abril
y ya no habrá más noches feas
Peregrino
Ya no esperaré tu luna llena.
Desde ahora me iré acostumbrando
a vivir en la oscuridad de esas noches sin luna,
de esas noches de luna nueva.
Ya no esperaré tu pleamar.
Me arrastraré en el fango
que en la playa deja la bajamar,
en el fango frío y pardo e insípido.
No esperaré ya tu aurora.
Viviré resignado a la oscuridad eterna
de esta noche sin luna
y sin estrellas buenas.
No esperaré ya que rompas mis cadenas.
Atravesaré este puente sin luces y sin flores
con las llagas vivas bajo los grilletes
igual a dos ascuas en arder eterno.
Perdido sin tu brújula erraré el camino.
y a la playa infierno llegaré cansado,
sin esperanzas, sin esperarte,
solo, en la oscuridad, el barro y el dolor.
Y tal vez entonces escuches mi llanto.
Y quizá no te importe.
Seguro que no.
Instante
Mi boca se ha secado
como la tierra roja en el verano,
sin el néctar dulce de tu boca
mi boca está reseca
Mis pupilas se cegaron
de tanto buscarte en la oscuridad de este día,
sin la luz azul de tu presencia
mis pupilas están ciegas
Mis manos están frías
como el peñasco en la noche de agosto,
sin el blanco tibio de tu espalda
mis manos se han helado
Mis oídos no soportan el silencio
parece que el mundo se ha vuelto un sepulcro
sin la caricia grave de tu voz de cello
y el horror de un pensamiento
derrumba mi alma:
tal vez no vuelvas
Imposible
Vuelve sobre tus pasos
y retrocede el tiempo
y haz que el día en que te vi
por vez primera no exista.
Que sólo así dejaré de amarte,
pues de otro modo es imposible
olvidarte.
Es imposible olvidarte.
Tu piedra
Buscaré tu tesoro
Buscaré por tus lomas y tus valles
Y también por las calles oscuras de tu alma
Buscaré hasta encontrar y aun después
Seguiré buscando
Buscaré tu piedra
Porque sé tras el espejo
Azul oscuro de tus silencios
Se esconde la ventana por la que asomará
Mi propia alma
silencios
Se esconde la ventana por la que asomará
Mi propia alma