La escritora paraguaya Mónica Bustos recibió el miércoles 30 de junio el Premio Augusto Roa Bastos de Novela 2010 en su primera edición, dotado con 7.000 dólares. La ceremonia de entrega se realizó en el marco de la XVI Feria del Libro de Asunción, que bajo el lema “Leer nos hace libres” —en alusión al Bicentenario de la Independencia de Paraguay, que se celebrará el 14 y 15 de mayo de 2011— se desarrolló en la capital paraguaya del 24 de junio al 4 de julio.
“Estoy sorprendida y emocionada, por lo que representa ganar un premio con el nombre de Roa Bastos, escritor que nadie ha logrado imitar o ejercer una influencia similar”, dijo Bustos, de 26 años de edad, quien ha publicado ya dos libros y ahora recibe, por su novela Chico bizarro y las moscas, este premio convocado por la Embajada de España en Asunción y por la editorial española Alfaguara, que se encargará de la publicación internacional de la obra ganadora.
“Estoy asimilando la importancia de recibir un premio de este tipo. Creo que cubrí las expectativas con la obra y ahora me resta esperar las críticas de la gente, de los lectores”, agregó Bustos, quien participó en el certamen bajo el seudónimo de “Lixue La Roux” y es hija del reconocido dibujante Porfirio Bustos.
Para la primera edición de ese galardón se inscribieron más de treinta escritores, cuyas novelas fueron evaluados por el jurado integrado por la uruguaya Claudia Amengual, el peruano Jorge Eduardo Benavides y el argentino Augusto di Marco.
Estos tres últimos argumentaron en su fallo que Bustos denota en su obra “una calidad narrativa que logra amalgamar potentes imágenes, personajes desopilantes y una visión descarnada de la realidad paraguaya con solvencia estilística”.
Chico bizarro y las moscas gira en torno a un artista frustrado que vive al margen de la ley para ganar dinero, en un Paraguay bizarro, según explica la autora, quien define su estilo como fuera de los estándares de la literatura convencional paraguaya, “con un lenguaje cinematográfico, de un ritmo y velocidad audiovisual, como hoy día están acostumbrados a consumir los jóvenes”.
Acerca de los personajes que habitan sus obras, señala que en general todos tienen “vida propia”, afirma que no tienen nada que ver ella como persona, y que sólo en su forma de escribir se delata un gusto personal hacia el director de cine Quentin Tarantino.
“Mis personajes tienen sus propias anécdotas y gustos. Están bien definidos en cuanto a los libros que leen, las películas que ven, las músicas que escuchan”, amplía Bustos. “Hago muchas referencias a cineastas, escritores, pintores, músicos de la década de los 80. Los personajes son muy cultos, pero a la vez, delincuentes, personas que no tienen nada que perder”, explica.
En palabras de la premiada, el jurado que falló a favor de su novela, encontró que ésta cuenta con personajes y enfoque “muy original, distinto a lo que se suele producir en Paraguay. Aquí no se usa mucho el humor negro y ácido, el estilo gore (inclusión de sangre, fluidos del cuerpo y pequeños trozos de carne de manera explícita)”.
Entre los valores que rescata el contenido de la novela galardonada con la primera edición del Premio Roa Bastos, la joven escritora resalta la belleza de “lo no valorado por la juventud”.
Bustos realiza una sátira a través de los personajes de Chico bizarro y las moscas, quienes se aprovechan de lo que el pueblo no valora de su cultura. “Satirizo cómo tratamos el patrimonio cultural nacional, nuestra identidad paraguaya. Es como un rompecabezas de la cultura paraguaya contado de forma disparatada”, cuenta.
La autora confiesa que le motiva escribir lo que a ella le gustaría ver en el cine, ya que su pensamiento está influenciado por el Séptimo Arte. “Quiero escribir para quienes consideran que leer es aburrido y prefieren ver películas. Escribo lo que me gustaría ver en pantalla grande, y por lo tanto, mi estilo es bastante diferente al que acostumbra un escritor tradicional”, finaliza.
Bustos acaba de ser seleccionada, además, para una residencia artística en México, entre el 9 de agosto y el 15 de diciembre, donde junto a otros ocho escritores participará en la creación de una novela colectiva.

Cáceres: novela autobiográfica en cierto sentido.
El jurado también recomendó otorgar una mención especial —dotada con 1.500 dólares y su publicación en Alfaguara— “por su solidez técnica y su estética de alto vuelo poético”, a la novela Narrador, narrador, presentada bajo el seudónimo “Aqueloo” y cuya autoría es de Blas Tadeo Cáceres, un médico cirujano de 70 años que reside en Comodoro Rivadavia, Chubut (Argentina) desde los 9.
La novela cuenta la historia de un hombre nacido en Asunción que va a la Argentina. “Es autobiográfica en cierto sentido”, confesó. El protagonista se va de la casa y un nieto sale en su búsqueda. “Lo sigue a través de cuentos, porque su abuelo era un contador de cuentos”, refiere.
“Mi novela narra, con el fondo de una anécdota, el largo viaje hacia el sur de un exiliado, y el contraste entre una geografía tropical, exuberante, húmeda, y la de la Patagonia argentina, seca y muy bella, al borde del mar. Esa larga deriva hacia el sur es la que han vivido los paraguayos exiliados, siguiendo el cauce de los grandes ríos, el Paraguay, el Paraná, y después el océano”, agrega el escritor.
La novela de Blas tiene reminiscencias históricas que le tocaron vivir, como la Revolución del 47. “Vine con mis padres en la época convulsionada del medio siglo anterior, 1950. Mi padre, un abogado, era un ex combatiente de la Guerra del Chaco”, comenta. “En la primera parte está la revolución, la época de Morínigo, y después salta a una segunda etapa que transcurre en el sur de la Argentina”, relata.
Fuentes: ABC • EFE • Última Hora