Tras el terremoto que sacudió Chile el pasado 27 de febrero, la Biblioteca Nacional de ese país se mantuvo cerrada hasta el mes de abril, cuando volvió a admitir la afluencia de público aunque sólo para algunos servicios. Su reapertura total se realiza este 5 de julio, aun cuando seguirán por un tiempo los trabajos de reparación.
Durante el terremoto, 70% del millón y medio de libros y documentos que atesora la Biblioteca Nacional se resbaló de las estanterías. A casi cuatro meses del sismo, se ha reordenado más del 90% de ese caos y sólo falta anclar repisas sueltas. Ana Tironi, directora de la institución, asegura que la estructura del edificio no está comprometida, basándose en el estudio que una empresa especializada inició pocos días después del terremoto y que ya está listo.
Aunque inicialmente se habló incluso de daños estructurales en la construcción —que data de 1913—, este informe sentencia sólo algunos perjuicios en los cielos, desprendimientos de estuco y grietas que no involucran riesgos para las más de 300.000 personas que visitan el recinto cada año. “Lo que más nos preocupaba era abrir pronto. Teníamos muchos investigadores que reclamaban los microfilmes, por ejemplo”, comenta Tironi.
Los trabajos de reparación de la Biblioteca Nacional de Chile han requerido una inversión total de $121 millones, obtenidos vía reasignación de recursos. Hasta ahora han sido removidos estucos sueltos y otros escombros que pudieran ser peligrosos. Los trabajos continuarán realizándose por las noches y los fines de semana.
“Luego, cuando sea necesario, iremos cerrando parcialmente. La Sala América, luego la Bicentenario... Por suerte la mayoría de las reparaciones son poco invasivas”, explica Tironi, quien adelanta que se estima haber terminado definitivamente hacia el mes de octubre.
“Ya avanzamos de acuerdo al informe Cesmec y tenemos todas las bases técnicas para llamar pronto a licitación”, afirma Betty Zernott, jefa del Departamento de Atención de Usuarios.
“Las tragedias siempre abren una posibilidad”, comenta Tironi sobre el futuro de la Biblioteca Nacional. Afirma que, al ser Magdalena Krebs —a cuyo cargo se encuentra la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile, Dibam— arquitecta, “contamos con fuerte apoyo para una visión que tenemos hace tiempo: emprender reformulaciones importantes de la biblioteca en términos de espacios. Todos fueron concebidos en 1913 y como nuestros servicios han cambiado bastante, estamos enmarcados en presentar el próximo año nuestro Plan Maestro”.
Será un proyecto en grande para celebrar el Centenario de la Biblioteca y concebirla en línea con el siglo XXI y XXII, dice Betty Zernott. Plan que permitirá, por ejemplo, reubicar recintos como el casino que hoy está justo arriba de la patrimonial Sala Medina. “Y que no debiera ubicarse tan cerca de un sitio tan húmedo”, apunta Tironi.
Acotando plazos, el equipo pretende trabajar durante este año para presentar el proyecto en 2011 y conseguir fondos. El proceso es largo y contempla la participación de un equipo multidisciplinario y, también, de la ciudadanía, tomando en cuenta a los escritores, intelectuales y usuarios.
Entre los bocetos del Plan Maestro figura trabajar la actualización de los espacios, la conservación del patrimonio, el almacenaje (están saturadas todas las bodegas, incluso las satélites) y también la revalorización del edificio. Ana Tironi asegura que pretenden que gran parte de la reformulación esté avanzada en 2013 y tener todo listo en 2015, aproximadamente.
Este año habrá dos grandes eventos en el recinto. En septiembre serán anfitriones de la Conferencia Internacional de Bibliotecas Digitales, evento organizado por la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (Abinia), cuya presidencia recae justamente sobre la Biblioteca Nacional de Chile, pionera en digitalización. Estarán todos los directores del continente, quienes debatirán sobre el futuro y qué se espera del libro digital.
En septiembre, además, la Biblioteca Nacional albergará la exposición “Paseo en mapa”, que actualmente está montada en el Antiguo Colegio de San Idelfonso (Ciudad de México). Será una oportunidad para mostrar, además de los documentos mexicanos, la rica colección de mapas que tiene la Biblioteca Nacional de Chile, con documentos que datan desde el siglo XVII. La idea es contar la historia de América Latina a través de 500 años de cartografías. Habrá gran despliegue visual y juegos interactivos para niños.
Fuente: El Mercurio