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Nota del editor

René Rebetez

René Rebetez, uno de los pioneros de la ciencia ficción en Colombia, murió en la Isla de Providencia en 1999. Recuperando para el presente la memoria de un escritor tan desconocido como trascendente, el escritor Dixon Acosta lo recuerda en este trabajo, que fuera publicado el año pasado, cuando estaba próximo el décimo aniversario de la partida del autor, en el primer número de la revista colombiana Cosmocápsula, dedicada al género.
René Rebetez, el hijo del relojero

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René Rebetez Cortez podría ser conocido como el hijo del relojero, así como Gabriel García Márquez es llamado el hijo del telegrafista, pero a diferencia del universal caribeño, no muchos colombianos conocen al escritor nacido en Subachoque, en inmediaciones de Bogotá en 1933 y muerto en la Isla de Providencia en el año 1999, a pocos días del inicio del nuevo milenio, del futuro que alcanzó a vislumbrar en sus relatos de ciencia ficción.

A diez años de la desaparición del escritor colombiano más desconocido a pesar de su trascendencia en diversos campos, sea el momento oportuno para destacar su desarrollo vital. A pesar de algunos esfuerzos por divulgar la vida y obra de René Rebetez, la ignorancia sobre este autor no sólo es masiva sino “ilustrada”, revela la poca importancia que en el mundo de la literatura se le confiere al género de ciencia ficción, a pesar de que iniciativas como esta revista virtual, demuestra que son muchos más los lectores y escritores de ciencia ficción de lo que suele suponerse.

Con motivo del próximo décimo aniversario del fallecimiento de René Rebetez, sea el pretexto para recordar nuevamente su destacada existencia. Como se menciona al comienzo, Rebetez resultó hijo de un relojero, para más señas, relojero suizo, por si deseaba tener mayor precisión. Quizás esta connotación biográfica signó al futuro escritor, para establecer una relación estrecha con la dimensión temporal. Este rasgo, he querido enfatizarlo en el modesto dibujo que aparece en la portada de la actual edición de Cosmocápsula.

A la muerte temprana del padre, René Rebetez se radicó con su madre pintora en casa de su abuelo materno, el escultor Dionisio Cortez Mesa, en Bogotá, en donde sería testigo de sucesos como el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el consecuente “Bogotazo”, la violencia política y el nacimiento de los grupos subversivos. En medio de esta vorágine de sucesos, conoció a figuras claves como el sacerdote Camilo Torres Restrepo. Viajó a Suiza, en donde estudió economía, aunque disfrutó mucho más la vida bohemia en París, ciudad en la cual despertó su inquietud como escritor, contagiado por un sitio pleno de artistas y literatos, pues “escribir era parte del viaje”.

Al regreso a Colombia, estuvo oscilando entre lo institucional y lo subversivo, llegó a ser gerente de las influyentes revistas Visión y Semana, relacionándose con lo más exclusivo de la élite política, social y cultural de Bogotá. Sin embargo, por influencia del padre Camilo Torres, se inclinaría por las revoluciones políticas, llegando a Cuba, en donde se vinculó de manera comprometida con la revolución castrista, conoció al Che Guevara y tuvo su primer contacto con la santería, interesándose por este tipo de prácticas cognitivas alternativas de lo científico. Para algunos críticos, la obra literaria de Rebetez en materia de ciencia ficción, lo acercaría más a fenómenos como la magia que a las ciencias exactas.

Luego llegaría la experiencia mexicana, que marcó su destino. En México comenzó su labor como escritor y divulgador de la ciencia ficción, rodeándose de autores y artistas de vanguardia, como el franco-chileno Alejandro Jodorowsky, con quien editó la primera revista de ciencia ficción en América Latina, Crononauta (1965-1967), publicaría obras como Los ojos de la Clepsidra, además de su incursión en el cine, como actor en la película de corte fantástico Fando y Lis (1967), dirigida por Jodorowsky, participó en otras cintas mexicanas como Los amigos y La muerte es puntual, así como dirigió la cinta La magia (1971), un documental de corte antropológico que se filmó en varios países de América Latina, buscando las experiencias de grupos étnicos frente a la adivinación, las medicinas alternativas, la cosmogonía.

Dixon Acosta ante la tumba de René Rebetez
El autor de este trabajo visitando la tumba de Rebetez.

Una de las anécdotas más interesantes de Rebetez en México, fue su participación en un programa de televisión dedicado a la ciencia ficción que dirigió el poeta y novelista Álvaro Mutis, en donde compartió con Theodore Sturgeon, Italo Calvino y Jack Vance; allí René Rebetez expuso su idea de que la ciencia ficción era mucho más que un género literario, textualmente manifestó que no era un género literario, pues consideraba que debía ser una posición filosófica, una praxis frente a la vida misma, un pensamiento que revelara al presente y se convirtiera en profecía del futuro.

En la historia literaria colombiana, luego de algunos antecedentes esporádicos, René Rebetez aparece como el primer escritor colombiano de ciencia ficción, además de ser uno de los autores latinoamericanos de este género más reconocidos en el mundo, gracias a obras como La nueva prehistoria, Ellos lo llaman amanecer y otros relatos, Cuentos de amor, terror y otros misterios, entre otros. Los lectores más jóvenes quizás lo conozcan por ser el compilador de Contemporáneos del porvenir: primera antología colombiana de ciencia ficción, editada por Espasa-Planeta en el año 2000. En la introducción de esta obra, Rebetez consignó su personal definición del género que nos ocupa: “La ciencia ficción no es más que la búsqueda de respuesta a las preguntas perennes: ¿por qué?, ¿dónde?, ¿cómo? A pesar de su nombre, es la menos precisa de todas las literaturas. Su destino es errar de una pregunta a otra y a veces, dar con la respuesta. Para acercarse a ella se requiere la certeza de que un poema oscuro dice mucho más que un discurso claro”.

Personalmente me queda una inquietud que sólo podría resolverla una ucronía o quizás Cronos, dios juguetón del tiempo. ¿Qué habría pasado si Rebetez no se hubiera inclinado por lo revolucionario, consolidándose en el “establecimiento”? ¿Habría sido escritor de ciencia ficción? Si eso hubiera pasado y, con el apoyo institucional, ¿hoy la ciencia ficción en Colombia, sería un género respetado y no estaría tratando de salir a la superficie del espacio subterráneo, en donde la han condenado? No es posible saberlo, por el momento aceptemos la historia como nos ha tocado o no los han contado.

René Rebetez, el escritor colombiano de ciencia ficción más conocido en el mundo, más desconocido en su propia patria, no sólo fue el hijo del relojero, fue hijo de su tiempo, fiel exponente de una época de revoluciones y también de frustraciones.