Verano
Siempre vuelve el deseo de fotografiar a los viejitos que descansan en las puertas de las casas cuando el sol baja y las veredas humean Siempre nos dejamos envolver por esa nostalgia estival de los barrios a la hora de la siesta Siempre vamos a voltear la cabeza al pasar por esa esquina donde hubo sitio para todo Siempre el mate, los viejos banquitos, los hombres en camiseta Siempre el asado los domingos, la tristeza, la noche desconcertada de cigarras Me gusta que no sople viento en el patio de la casa de mis viejos Me gusta como suenan las radios en AM Me gustan los bichitos que viven en los libros amarillos del tiempo Me gusta Pensar que es posible hacer un pic nic donde termina el arco iris Enojarme con los conejos y al fin Fotografiar a los viejitos que descansan en las puertas de las casas cuando el sol baja y las veredas humean y la nostalgia pasa por la esquina y la tristeza de los patios resuena en las radios amarillas del tiempo más allá del arco iris y la bronca.
Still in doubt
si me dijeras que
te taloneo los pisos
te ventaneo las espías
te orejeo las mordiscas
te careo en las caricias
te trabajo en los molestos
te timbreo los tocos o
te silencio las investigaciones
consentiría que
no presenciaras mis soportes
personificaras mi ignorancia
contactases los evitas
no amorases tus ocultos
evidenciaras las fueras
amurases los escribas
o me indiferenciaras con mis matas
en fin que
corazonaras mis rotos
llorases mis hechos
no historiases mis preguntas
pero yo ni siquiera
vivo en tus presiones
y apenas te almeo los tanteos
y además vos todavía
corporizás el fuego
y silenciás tus llantos
cada vez que
me acogotás los abrazos
no comprendo qué
pico te bichó
no comprendo por qué
estás maleando conmigo
Posibilidades
a veces quise una casa a la orilla de un tren
y un jardincito con banquitos de plaza y un solcito
decía entonces:
¡buenos días, torcacitas! ¡buenos días, don Luis!
y el amanecer venía con olor a pan
y vi también, en esas horas querendonas e irrepetibles:
chicos con la boca sucia de helado
enfrutillando el barrio, faltándole el respeto a la siesta
y señoras llenas de plumas contándome
día a día, una a una, las canas de mis años
otras veces quise un corazón de barco,
un temporal de arena en un reloj
un calendario dócil como un retoño
sentía, en esos momentos de mar,
la sal de todas las cosas
y el horizonte, tan abrazable como los amigos
un día soñé también con otra ciudad
saturada de adoquines y de músicos
y me encontré pintando lienzos
con colores de aldea o de trigo
pero
no tengo una casa a la orilla de un tren
mi corazón nunca se vino barco
y mi ciudad es ésta, sin adoquines ni músicos
no digo: buen día
todos mis relojes están sulfatados
nunca aprendí a pintar
ni conocí los trigales
quise escribir versos y me nacieron gárgolas