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Poemas

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Ciprés

En arrogante afirmación erguido
alza el ciprés al cielo su estatura
unánime varal de la hermosura
que al vuelo por el aire requerido

se adelgaza, se afila, se ve urgido
a ser aire en el aire por la altura
y alas soñando al vuelo se apresura
en un verde temblor estremecido

Mas... ¡qué dura es la lid en que combate!
Entre el cielo y la tierra se debate
la vertical batalla de su vida:

Querer, hacia la luz, alzar el vuelo
teniendo su raíz sujeta al suelo
tierra abajo, en lo oscuro, sumergida.

 


 

De la mar viva pintura
es, por lo azul, tu mirada.
Si yo fuera marinero
¡Ay, niña! con qué premura
para decirte te quiero
por ese mar navegara
y sus playas arribara
en un barquito velero.
¡Ay, niña..!
Si yo fuera marinero.

 


 

¿Dónde la tarde aquella que ahora añoro
de aquel lejano Otoño que tenía
azul el aire y desangrado el oro
que en la luz vesperal palidecía?

¿Dónde el eco de la canción que a coro
cantaban voces niñas? ¿Y la umbría
plazuela de los sauces? ¿Y el sonoro
manar del agua de la Fuente Fría?

Fue aquel tiempo. Queda la tristeza
que signa y aureola mi cabeza
en la penumbra gris de los espejos.

Así me rememoro, así me evoco,
mirando aquel Otoño desde lejos
y haciéndome más viejo poco a poco.

 


 

Llora la lluvia sobre los cristales
Un vaho gris nubla los espejos.
Sobre la vieja consola
el retrato de mi abuelo
bosteza de aburrimiento.
Es invierno.
Por mi cabeza, como una mariposa
aletea el sueño.
Entre mis manos, ya dormido,
un libro abierto.