La escritora chilena Isabel Allende (Lima, Perú, 1942) se convirtió el pasado 2 de septiembre en la cuarta mujer en ganar el Premio Nacional de Literatura de su país, después de Gabriela Mistral, Marta Brunet y Marcela Paz (Esther Huneeus).
Varias personalidades de Chile, como los ex presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, apoyaron la candidatura de Allende, quien actualmente vive con su familia en los Estados Unidos.
“Yo tengo más de cincuenta premios, y éste es el más importante porque me lo da Chile, es un reconocimiento de mi propio país”, dijo Isabel Allende desde su hogar en California al recibir la noticia. “Es difícil ser profeta en tu tierra, salvo que seas futbolista”, agregó.
Apenas supo la noticia llamó a sus padres, quienes celebraron junto a Delia Vergara, amiga de toda la vida y gran gestora de su candidatura. “Ella merece el premio mucho más que yo. A ella se le puso en la cabeza que esto había que hacerlo, no sólo por mí, sino por todas las mujeres chilenas, por las escritoras”, explicó Allende.
Se trató de una votación por mayoría. “No llegamos a un acuerdo, por eso no fue unanimidad. Pero todos firmamos el acta. Y me parece que es un buen premio”, dice Raúl Zurita, mientras que Cedomil Goic, también parte del jurado, opina: “Es muy difícil sopesar cuánto pesó la campaña previa, pero algo tiene que haber”.
En el primer contacto con la escritora a través de una videoconferencia, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, la distinguió como “la gran embajadora de Chile en el mundo”, destacando que “este premio es especialmente simbólico en el año del Bicentenario”.
“Para mí, lo más importante que ha pasado en el Bicentenario son los mineros”, dijo Allende a la prensa chilena. “Los mineros han dado una lección de lo que es el carácter verdaderamente chileno ante una crisis. Nosotros vivimos quejándonos de leseras, vivimos acomplejados. Y estos hombres recios, que están enterrados en una tumba, le han dado a Chile una lección de coraje, de generosidad, de solidaridad, de alegría, de valor ante la adversidad. Eso es lo más rescatable que tiene nuestro país. Y por lo demás, ya lo escribí en Mi país inventado: cada vez que hay una crisis en Chile es cuando lo mejor nuestro sale a flote”.
Autora de 18 libros y traducida a 35 idiomas, Allende trabajó en sus inicios como periodista en las revistas Paula y Mampato. Se dio a conocer mundialmente en 1982, con la publicación en España de su novela La casa de los espíritus. Continuó con títulos como Paula, Inés del alma mía y La isla bajo el mar, todos éxitos de ventas.
A la pregunta de si el otorgamiento del Premio Nacional de Literatura de que fue objeto ha saldado su deuda con las escritoras, manifestó que no lo plantearía de esa manera. “Espero que esto pueda abrirles la puerta a otras mujeres, de la misma manera que La casa de los espíritus les abrió la puerta a muchas mujeres escritoras latinoamericanas que empezaron a ser publicadas en Europa y en otras partes, porque los editores se fijaron en que había una voz femenina a la que no se le había dado suficiente importancia. Espero que esto abra puertas, pero no es que me sienta reivindicada como mujer”.
Fuentes: El Mercurio • Télam