Que lo callado se vengue en el papel por la condena al silencio.
La entraña que muda aprieta que ahogue por dejar en otro verano la raíz de su llanto.
Que sus lágrimas mojen la cara y lleguen a la hoja para hablar del disparo.
Que la sangre escriba la letra y perdone a la lírica la infamia del despedazo.
Que lo que queda no traicione al alma a tiras que lo empujó a ser.
Así todo lo dicho, regrese a respirar en el pulso que temió nombrarlo.
No se trata de venganza, ni de justicia,
Se trata de sacar el cuchillo de mi pecho y clavarlo en tu vientre.
No servirá para mi consuelo, ni para mi estima,
ni siquiera tiene mucho sentido.
Pero saciará la sed,
ver tu sangre correr en el suelo.
A mi lado inverna el esqueleto de la alegría, su hígado, su boca, su corazón... están en el otro lado del sueño, donde si te pellizcan gritas. Aquí ya puede caerse el cielo que nosotros anestesiados bordamos con la tierra el abrigo del olvido.
No se encierra aquí el aire, sólo pasa en el mes bisiesto, suficiente para tragar polvo.
Tú, que estás allí, pregunta si aún se escucha Imagine y si acaso Déjalo estar.
Se extiende una mano que sujeta el veneno
hacia el claro vacío que deja el llanto
no comprende de promesas
no respeta los pulmones
quiere diluirse junto a la vida
en el umbral en que todo termina
guarda su esperanza
Qué importancia tiene haber perdido lo importante
en el espacio de la nada, él es nadie como yo,
como todas las virtudes, como todos los defectos.
Los barcos cargados de oro,
aquí sólo cargan vacío.
la existencia no aprieta, no hay lugar para que lo haga
ni la soledad, ni la muerte.
Unos llegan desde lo alto y tienen que lanzarse
Otros desde lo muerto y tienen que dejarse perecer del todo.
Aquí no es bello el amanecer ni es horrible el asesinato.
Nadie llora de verdad, ni ríe, ni ama, ni odia de verdad.
Aquí no se le da de beber a la verdad,
porque sólo ahogada sirve
para no servir de nada.
Soy en la mirada un paisaje destrozado, un dibujo de acuarela que gotea y su amanecer está ya sobre los suelos, porque soy una proyección agria de la torpeza del dolor, yo fui la que pinté con los grises el armario que guarda el disfraz y con el negro el vestido de marinero que teme al mar se empolva porque nunca encuentra su carnaval. Sí, hoy soy mi enemiga, aquí todos mis contrarios toman vida para escupir al yo sus ansias de verano. Sí, soy lluvia en un día de picnic, soy el vino del ex alcohólico, soy la que jode el chiste, soy la asesina que me espero cuando cruzo el callejón, y esta noche, tengo cerca la pistola, tengo la coartada, tengo el lugar para tirarme sin dejar huella.
Hoy quiero ir a buscarte, quiero verte venir con tus ojos oscuros y quiero clavarte el cristal del vaso roto que traigo de nuestros recuerdos.
Extraña ante mí, como si hubiera entrado en la noche y pisoteara mi sombra para violar mi nombre, como si viniera de la guerra y hubiera matado niños inocentes, como si hubiera abierto los ojos y visto mi casa quemada. Tan extraña que el espejo en que me miraba vino a romperse a mis pupilas y a arrastrar cuanto quedaba al filo donde todo se hunde.
Propiedad desbandada de la quimérica memoria. Antaño con semen verde. Gourmet del desierto. Serviros de mi voluntad que hay falta de hambre y las polillas de anoche aún buscan la muerte.
Censura
porque el rojo de tu cara no soportaría los culos y orificios del asesino
Censura
porque los hierros de tu oído no soportarían los gemidos de placer del loco y la ramera
Censura la verdad
porque tu cuerpo burgués no entendería el hambre
Censura la palabra
porque tus justas lenguas no nombrarían al verso ni a la carne ni a la bandera quemada
Censura la muerte
porque tu dios ciego promete vida eterna.
un tiro atraviesa la boca
la palabra muerta
ya no nombra
ya no pide
la sangre patrimonio que nadie quiere
legado de ausencias
que fueron sólo tuyas
hasta el final
Disecado el amor sobre la mesita
lo veo con recelo apuntarme a los ojos
irónico final el mío y el suyo
él como adorno reciclado
yo como infame sentencia del olvido.
Tu lluvia no me convence. Tu puerta no se abrirá para mí.
Ya probé el descafeinado de tu saliva. Tus principios enredados en la pared no debieron llegar a mi ventana. Siento la lejía. Pero era más acertado que matarte.
Quién habrá olvidado tu nombre... sólo nombran fechas descuartizadas.
En mitad de la noche, dijiste sí a la muerte y el frente del olvido te creyó.
Las migajas que eran para los pájaros las come hoy el alma ebria.
Lo que haya tras la luna nunca alcanzaré a verlo. Sin embargo tose la luz por llenar de esputos lo que guardas.
Tira ya la llave. Nadie irá en busca de los sueños de un loco.
Cultivo al dolor para que se enraíce profundo en la tierra
y broten tallos de decadencia en la impoluta labranza.
Vengan cuervos y jabalíes a recoger su cosecha.
Yo no espero entrar en comercio
sino dejar el legado del llanto a cualquier plaga.
En el círculo de fuego bailan los que me negaron el nombre
en el rincón del exilio el tormento de quien ha dejado de ser
pasaron los taxis, se cerraron cortinas, la casa del amigo quedó en otro plano del tiempo
mi sangre, mi paraguas y el libro del Pesa-Nervios olvidaron darse la vuelta
en la fatiga del preso guardo la llave para sellar el candado
y quedar irremediablemente dentro.