Ensayo sobre distancia y otros demonios
Bendita diademita de García, 3 vascos puentes de hasta luego,
5 países en el medio, 40 noches de recelo, 16 cartitas a papá,
22 miedos en los huesos, maletas con mentiras y hasta luego.
Colores con banderas diferentes, café con medialunas y septiembre,
Trincheritas que se manchan de alcanfor, helados, diez de enero,
una por el burrito cantor, don Rubén Darío,
con Priscilla como hermana, no se crean el adiós.
Ensayo sobre miedos y quebrantos, aviones que no huelen a milagro,
dice el papa Don Eduardo que se metan las costumbres en armarios
sotanas y coturnos, viajemos al sur, bailemos juntos
hagan 3 tareas, no se duerman sin sueño, inventen un abecedario
no se traigan el ejército, aquí hay suficientes diablos.
Doctrinas que se venden por un peso, lagrimitas de canción por estar lejos,
muñequitos con disfraz, muelles de altamar, cobardes con valor en los espejos,
nadie está lejos si cerrás los ojos, nadie viene y te saca los demonios
meses sagitario, ventanas amarillas, Tucumán y más vajillas
Ensayo sobre aviones y quimeras, yo perdí el tiempo cuando empezó el partido
remojos matutinos de certeza, es la edad perfecta para estar vivo
ensayo sobre distancia y más demonios, queques por festejos de confianza
vení a quitarte los antojos que aquí tenemos barquitos de esperanza.
14 memorias
Te esperé en la esquina de Mayo
estaba de pie, transeúnte, transparente
era un peatón con el jean gris, la campera café, los zapatos bourdie
como si fuera un “yo” auspiciado por el entorno
como si no existiera la felicidad en el descontento
como si no hubiera aviones más allá de ese aeropuerto
Esperé en el banco, caminé 3 cuadras,
4 pasos, 9 retrasos, 14 memorias
te esperé en el parque, al lado de la banca
donde te asomabas a verme desprevenido
a saciarme la mente de espantos,
a jugarme el vals del fugitivo
Y ahora quiero contarte cómo es todo acá
del sur al norte, del polo al horizonte
cómo hay calor en el frio, cómo pasan los meses
...cómo pierdo sentido.
Y ahora que quiero decirte al oído
lo que no sabes encontrar en palabras
ahora que quiero gritarte a los ojos
las cursilerías de mis adjetivos
mi pobre tren empedernido
mis estatuillas de verso camufladas en trenes
ahora que quiero que cuentes mis letras
y hagas trencitos de manzanilla con ellas
ahora que quiero verte a los ojos.
¿Dónde se encuentran tus manos entre tanta ciudad,
entre tanta maleza, entre tanta pereza?
¿Dónde estás si no es para decirte princesa?
Nadie está en casa
Nadie está lejos, y nadie está cerca
nadie está en casa
todos corren desprevenidos,
todos buscan el vals del bienvenido
Nadie está en casa, o al menos en casas remotas
será porque la casa ahoga penurias
y se hacen duendecitos blancos en la ducha
y camas maulladas, y soledades nocturnas
y sabanas frías y alforjas varadas,
y cuerpos con miedo, y almas vacías.
Nadie duerme y nadie llora
todos sonríen con prisa
nadie bebe las memorias de San José
todos caminan, todos emigran
todos tienen la distancia en botellitas de jerez
Nadie vende sus doctrinas por un peso
todos hablan en la hora del silencio
nadie dice que hace mal estar lejos
yo veo las miradas a lo lejos,
yo veo a mi madre en los espejos.
Nadie está en casa.
Es preciso
Es preciso que estés para cuando enciendo el cigarro
y hago círculos con el día, y humo con las horas
y miro la hora y me arrepiento del aire
y enciendo la radio y escucho disparos
cómo se van acabando las horas de paz
¿Por qué tienen silencio los que antes hablaban y callaban la guerra?
Para cuando acabe mi turno ya no estarás más
y por más tiempo que tengas
ya no será nuestro tiempo, ya no seremos eternos
y por cuanta vida que sobre nos habrá pasado la ficha
vení antes que sean las 3 y nos comemos el ocio
para cuando acaben mis horas ya no tendremos silencio
ya no serás vos, ya no seremos,
ya no huiremos, no hará falta correr.
Es preciso tenerte para estar más solos
me encantaría saberte para cuando ando descalzo
y viajo a La Habana y me siento al Malecón
y miro piratas partir en balsas de arena
y trepo los muros de Berlín,
y mojo la tinta en la pena.
¿A dónde estás para cuando zarpan los barcos y muere la luz?
Es preciso que estés presente
para cuando son las 3 y me voy al oeste
a cantarle milagros al mar,
a rogarle la paz a mi tierra.
Es preciso que vengas para cuando muera mi tinta
y se nuble mi lápiz, y se tiña mi verso,
y se caigan distancias y se vengan quijotes,
es preciso que vengas para llevarte al sur.